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Hace ya tanto tiempo, Foucault

Discutiendo sobre la lectura, alguien me hizo la observación el otro día de cuánto tiempo había pasado desde que Michel Foucault había impartido la conferencia Qué es un autor, en donde propone tomar el texto como fuente única de sentido y no como un testimonio del pensamiento de un autor. Han pasado exactamente 43 años, la conferencia es de 1969, y lo significativo no es la distancia en años, sino el hecho de que en esos años, la lectura ha comenzado a cambiar por completo.

Foucault aun pensaba en libros. Libros empastados en papel, manuscritos resguardados en bibliotecas. En el horizonte de discusión no aparecían aun los textos digitales y la lectura electrónica. ¿De qué manera en esos 43 años el traslado a lo digital ha cambiado la forma de leer? ¿Cómo este cambio ha trastocado la aproximación al sentido del texto? ¿Cómo se ha alterado a partir de la digitalización la relación entre el autor y su texto? Pensemos, por ejemplo, en el caso de Agamben. Pero también, ¿cuáles son las implicaciones que tiene para la lectura la transformación de las palabras y los caracteres en datos? ¿Cuáles las implicaciones del marcado del texto, por ejemplo en XML o en TEI? ¿Cómo la lectura se modifica con el procesamiento masivo de textos, por ejemplo con Google Books? ¿Qué es leer con n-gram?

Responder estas preguntas requiere de mucha elaboración. Mucha aun por venir. Pero lo que me inquietó de la súbita conciencia del tiempo pasado entre la conferencia de Foucault y nuestros días,  es la necesidad de revisar algunos de los presupuestos que todavía conservamos.

Leer 5 millones de libros

Este año en Stanford, dentro del congreso de Digital Humanities, tuve la oportunidad de ver la presentación de Erez Lieberman Aiden and Jean-Baptiste Michel del N-gram viewer. Una presentación casi idéntica a la que pego a este post. Por ahora, son las estrellas pop de la Humanidades Digitales. Pero la “cultonomic” aun me deja con mucho que pensar. Quizás por mis propias limitaciones -acostumbrado a pensar más en discursos que en estadísticas- no alcanzo a comprender el valor de este ejercicio de recolección de datos. ¿Datos duros para apuntalar una hipótesis? ¿Un mero juego de estadístico? Fuera de los asombrosos resultados que muestran -sorprendentes de ver, como el de Marc Chagall- no parece haber nada más o mejor, llegan a resultar más superficiales que significativo. ¿Cuál es tu opinión?

 

Digital Humanities 2011

La semana pasada tuvo lugar el congreso de Digital Humanities en la Universidad de Stanford en California, Estados Unidos. Como el año anterior en Londres, el evento reunió a quienes trabajamos proyectos de investigación y desarrollo en el área de Humanidades digitales. Esta vez, sin embargo, el congreso no me sorprendó tanto como el previo. En parte debido a la repetición de cierto tipo de proyectos y de discursos, pero también a yo ya no soy tan nuevo en esto. Por ejemplo, no encontré un proyecto que me volara la cabeza, como el de e-Aqua del congreso pasado, pero si muchos muy brillantes, consolidando metodologías y tendencia en las HDs. Algo particularmente llamativo fue ver por primera vez varios proyectos pedagógicos dirigidos a la formación de alumnos de licenciatura y no sólo grandes proyectos de investigación. En este tenor presentaron Desingcrea de la Universidad de Málaga, que mostró Nuria Rodríguez Ortega, o el presentado por el  Wheaton College, que enseña a los alumnos a leer e interpretar textos utilizando TEI como herramienta (una idea que tomo para aplicarla a mi propia pedagogía el próximo curso de Historia de la Filosofía).

Como en todo buen congreso, uno encuentra cosas completamente nuevas inseperadas, que en este campo marcan verdaderos caminos por recorrer. Entre las cosas que más me llamaron la atención están los Platform Studies, investigaciones sobre las consolas de videojuegos y la forma en que estas se desarrollan, bajo qué principios, con qué impacto, etcétera. También me encontré con Cinemetrics una investigación que, a partir de una amplia base de datos sobre cine, extrae datos específicos sobre la duración de las escenas -por ejemplo- que llevan a conocer y descubrir tendencias históricas en la producción de cine. Así, por solo mencionar una conclusión llamativa de los investigadores de Cinemetrics, las escenas se han acortado con el paso del tiempo y actualmente son significativamente más cortas, que al inicio del cinematógrafo. Un dato duro para comenzar una interpretación sobre estética.

Hubo también herramientas digitales como Omeka, para crear bases de datos museográficos y la presentación de sitios de temas relevantes para mi, por su temática, como este sobre Casos médicos de estudio de la melancolía en el Renacimiento.  Una publicación muy sencilla, pero con una sólida investigación detrás.

Por supuesto, la conferencia final de J.B. Michel and Erez Lieberman-Aiden sobre Culturomics abordó uno de los, ¿cómo llamarlos?, hallazgos más resientes de las humanidades digitales: el estudio a partir de grandes cúmulos de información estadística (de ahí la idea de “estudios econimicos” de la cultura), a través del books n-grams viewer.

El congreso tiene además un costado del que me gustaría hablar porque me parece muy interesante. Se trata de los aspectos prácticos del trabajo de las humanidades digitales: financiamiento, carrera de los humanistas digitales, formación de redes de humanistas digitales, que son también temas del congreso. Aunque en buena medida las discusiones de esos asuntos tocaban al grueso de los asistentes al congreso, estaban lejanos de la realidad de México. En promedio un proyecto de DH en Estados Unidos o Europa reciben fondos de 50,0oo dólares solo para iniciar (a veces pueden ser cuatro veces eso). Aquí el arranque alcanza, si va bien, los 15,000. Un proyecto internacional, con fondos mixtos, recibe un promedio de 43 millones de dólares. Inimaginable, aun aquí.

Algo semejante ocurre al hablar de la carrera del humanista digital: en estos países ya existe un perfil determinado para ello, en algunas universidades y la discusión giró en torno a las características de esos puestos, el perfil del HD, y temas relativos a ello. Aquí, aunque ya existen humanistas digitales, aun no hay primero una idea clara de lo que son, y por lo tanto de su perfil y de los problemas que laboralmente enfrenta. Nadie, por supuesto, los está aun buscando.

El punto es que el congreso organizado por la Alliance of Digital Humanities Organisations ataca también temas relevantes para la vida profesional de los miembros de esas organizaciones. Esto es algo que debemos considerar como algo central, en la organización de una red de humanistas digitales en México.