Tag Archives: Tecnología

Programa

Volver al Curso

Horario: martes de 12:00 a 14:00

Profesor: Dr. Ernesto Priani Saisó

Correo: epriani @ filos.unam.com

Descripción del curso

La inteligencia artificial es quizás la disrupción computacional más importante de nuestros días. Su desarrollo actual ha suscitado ya cuestiones no sólo éticas sino también en torno al concepto de inteligencia, del lenguaje, de conciencia, por solo señalar las más representativas, así como fabulaciones en torno al apocalipsis humana en manos de robots inteligentes.

El presente curso pretende que los estudiantes participen en la discusión de estos temas alrededor de la actual generación de herramientas de texto e imagen de la inteligencia artificial, a partir de comprender cómo funciona esta tecnología y del estudio del contexto histórico, cultural y tecnológico en el que se ha desarrollado y se está desarrollando.

El objetivo es que el estudiante aprenda a investigar y debatir los problemas alrededor de la inteligencia artificial, así como a experimentar con las distintas herramientas disponibles: Chat GTP4, Bard, Dall-e 2, Freeaikit, y discutir los escenarios futuros a los que nos enfrenta esta innovación tecnológica.

Programa

Sesión introductoria

Sesiones 2, 3 y 4

Historia de la inteligencia artificial. Un análisis de los conceptos de inteligencia y de artificialidad desde la filosofía. Qué es la IA y cómo opera. En particular nos adentraremos en cómo ChatGTP predice las palabras. Qué es un modelo del lenguaje. Qué es una red neuronal. Por qué la combinación de todo ello vuelve la herramienta “inteligente”.

Ejercicio

Nicholas Cardini’s AI Forecasting Challenge

Sesiones 5, 6

El hombre maquina y el paradigma materialista. Descartes y La Mettrie como base de la discusión. ¿Somos todos materialistas?

Sesiones 7 y 8

Maquinas del conocimiento para el trabajo. La transformación del trabajo por la tecnología.

Sesiones 9 y 10

Inteligencia, conocimiento, conciencia. Que entiende la IA por estos conceptos, que implicaciones hay en su comprensión. Cómo transforma la visión del hombre.

Sesiones 11, 12 y 13

¿De dónde sale la inteligencia artificial, en particular los modelos de lenguajes como ChatGTP? Nos adentraremos en temas cómo se convierte el texto impreso en papel en un texto digital. Por qué digitalizamos el texto impreso y qué textos impresos tienen prioridad para la digitalización. Y cómo esos textos digitalizados son la fuente de datos de la Inteligencia Artificial.

Ejercicio: Identificar a qué textos se les ha dado prioridad en la digitalización en la Biblioteca Nacional Digital de México.

Sesiones 14, 15 y 16

La inteligenicia artificial y el Apocalípsis. Por qué pensamos que va a terminar con el mundo. Un recuento de las ideas apocalíticas con que ha sido discutida la inteligencia artificial. Discutiremos la conciencia de las máquinas, si es posible y otro futuros.

Forma de trabajo y evaluación

Experimentos con IA: Forma y género. En estas sesiones buscaremos crear textos a partir de diferentes modelos y le pedieremos a la IA que explique su trabajo. La idea es ver qué tan exitosa es la IA, qué tan bien escribe un ensayo filosófico, un oficio, una carta de amor, y que diferencia hay con los humanos. Haremos lo mismo con las imágenes. ¿Qué hace a unos sistemas sean mejores que otros?

Ante todo la idea es experimentar con la IA, de modo que en clase y fuera de ella haremos un grupo de experimentos, cada uno de los cuales aporta un punto. Serán 4 ejercicios. Los 6 puntos restantes saldrán del proyecto que cada estudiante decida hacer utilizando una IA.

La asistencia a clase otorgará hasta dos puntos adicionales.

Actividad: Markov chain poetry

Bibliografía

Ai Jiang, (2023) I AM AI: A Novelette. Califorina. Shortwave Media.

Asimov, Isaac (2007). Yo, Robot. Barcelona: Editorial Edhasa.

Boden, Margaret A.(2017) Inteligencia artificial. Madrid: Tourner

Coeckelbergh, Mark. (2021) Ética de la inteligencia artificial. Madrid: Cátedra.

Copeland, Jack (1993). Inteligencia artificial Una introducción filosófica. Madrid: Alianza Editorial.

Descartes, René (1980). Tratado del hombre. Madrid: Editora Nacional.

Dick, Philip K. (2017). ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Barcelona: Ediciones Minotauro. 2017.

Horst, Steven (2009). «The Computational Theory of Mind», en Zalta, Edward N., ed., The Stanford Encyclopedia of Philosophy, Metaphysics Research Lab, Stanford University.

Hughes, C., & Southern, A. (2019). The world of work and the crisis of capitalism: Marx and the Fourth Industrial Revolution. Journal of Classical Sociology19(1), 59-71. https://doi.org/10.1177/1468795X18810577

Ishiguro, Kazuo (2021). Klara y el Sol. Barcelona: Anagrama

Johnson, Rebecca, Giada Pistilli, Natalia Menedez-Gonzalez, Leslye Denisse Dias Duran, Enrico Panai, Julija Kalpokiene y Donald Jay Bertulfo, (2022). “The Ghost in the Machine has an American accent: value conflict in GPT-3”. https://philarchive.org/rec/JOHTGI-2

Jünger, Ernest (1990). El trabajador. Dominio y figura. Barcelona: Tusquets.

Karakilic, E. (2022). Why Do Humans Remain Central to the Knowledge Work in the Age of Robots? Marx’s Fragment on Machines and Beyond. Work, Employment and Society36(1), 179-189. https://doi.org/10.1177/0950017020958901

Mcewan, Ian (2019) . Máquinas Como Yo. Barcelona: Anagrama.

Mira Mira, José (2008). Aspectos conceptuales de la Inteligencia Artificial y la Ingeniería del Conocimiento. En José Tomás Palma Méndez, Roque Marín Morales. Inteligencia Artificial: Métodos, técnicas y aplicaciones. Madrid: McGRAW-HILL.

Mitchell, Melanie (2019). Artificial intelligence: a guide for thinking humans. New York: Farrar, Straus and Giroux.

Offray della Mettrie, Julien (1963). El hombre máquina. Buenos Aires: Eudeba.

Popper, Karl (1972). “Of Clouds and Clocks. An approach to the problem of rationality and the freedom of man”. in Objective Knowledge: An Evolutionary Approach. Londres: Oxford University Press

Ribera, Mireia y Oliver Díaz Montesdeoca (coords.) (2023) ChatGPT y educación universitaria. Posibilidades y límites de ChatGPT como herramienta docente. Barcelona, Ediciones Octaedro, 2023.

Stephen Wolfram, “What is ChatGPT Doing… And Why Does It Work?“. Writings blog, February 14, 2023

Stephen Wolfram. Generative AI Space and the Mental Imagery of Alien Minds. Writings blog, July 17, 2023.

Vincular al humanista con la tecnología

Voy a aprovechar que me pusieron a hablar en primer lugar para romper con el tono de la mesa antes de que mis dos acompañantes, Nicole y Enrique, le den el carácter que en realidad debe tener. Pero yo quiero aprovechar el espacio que significa venir aquí a celebrar a Juliana González no para hablarles del pasado, aunque lo haré de cierta forma, sino para hablarles del porvenir.

Quienes hacemos filosofía hoy, pero en general, quienes cultivamos las humanidades, estamos viviendo un periodo de profunda perturbación que deberá terminar por cambiar de manera radical el modo y la manera en que somos humanistas. Son varias las cosas que están ocurriendo. Por un lado, está el paulatino descrédito social al que han sido sometidas las humanidades y, en especial, la filosofía. Hoy domina una corriente de pensamiento que otorga poco valor al conocimiento humanista y que entiende que aquella fórmula por la cual las humanidades definían su saber como desinteresado, ha terminado por hacerlas poco interesantes.

A la par que esto ocurre, las humanidades, fundadas en la preservación del saber, han quedado atrapadas en formas y procedimiento académicos anacrónico que las han aislado dentro y fuera de la academia. Quiero pensar que es difícil para las humanidades (y para muchos  humanistas) darse cuenta que han dejado de ser el peldaño más alto de la escalera, la sabiduría de todas las sabidurías, y han preferido quedarse donde están, haciendo como si no pasara nada, añorando un pasado que siempre fue mejor.

Pero sobre todo, hay una revolución tecnológica en curso que esta alterando el corazón mismo de las humanidades –el texto- y que al hacerlo están exigiendo de los humanistas un actitud bien distinta para afrontar el reto que ese cambio significa, no sólo pensándolo sino entendiendo que con él es necesario modificar muchas prácticas. Voy a dedicar mi intervención a hablar de lo que ese cambio implica o debería implicar en la ética del humanista y la critica que encierra a las formas en que hoy se hace la filosofía. Para hacerlo voy a recurrir a una anécdota personal y después iré directo a lo que me preocupa.

Cuando yo estaba un poco más allá de la mitad de la carrera de filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras, había logrado evitar tomar clase con alguna de las vacas sagradas que entonces pastaban en sus aulas, y de las que conscientemente huía como de la peste. Pero Juliana estaba dando un curso sobre Freud que parecía ser muy diferente a cualquier otro curso que hubiera en el programa por el tema, que me interesaba especialmente, y por lo heterodoxo que –aunque hoy por supuesto no lo parezca en absoluto- en ese momento sí que lo era. Así que me armé de valor, respiré hondo, y el primer día me fui a colocar en la última fila del salón más grande que había en la Facultad y que por supuesto estaba a reventar de miembros de su séquito, admiradores, estudiantes entusiastas, colados y quien sabe quién más. Juliana comenzó a hablar con esa voz poderosa y dramática que le conocemos, con un cuaderno en la mano que traía prolijamente anotado, y me sentí transportado a un lugar donde el pasado clásico, el pensamiento de principios de siglo y el presente se fundían y cobraban un sentido que difícilmente me podía yo imaginar. Si, aquello fue amor a primera vista.

 

Comprendí entonces que había una cierta forma de enlazar el pasado y el presente. La antigüedad clásica y la reflexión psicoanalítica, que me hizo ver el pasado con otros ojos: no sólo como propiamente pasado, sino como un legado que siempre está puesto en juego en el presente.

A partir de entonces mi amor por ella no ha hecho más que florecer. Pero mentiría si dijera que lo nuestro ha estado libre de nubarrones y tormentas. No les referiré escenas de celos, gritos o reproches. Sólo les diré que un día, Juliana comenzó a interesarse por la bioética. La verdad es que a pesar de su entusiasmo y su elocuencia, a mi la bioética no me despertaba ninguna curiosidad. Yo estaba entonces más cercano a Ficino y Pico, y a la familia platónica, y no fui capaz de comprender entonces hacia dónde se movía Juliana y porqué constituía un desafío a ciertas normas comúnmente aceptadas de la filosofía. No estaba seguro siquiera de querer compartir ese desafío.

Tuvieron que pasar muchos años –yo diría que hasta casi el día de este homenaje-, y que yo me involucrara en las humanidades digitales, para que me diera cuenta que Juliana había de cierto modo abierto el paso al futuro. Si, Juliana, ese oscuro episodio de nuestro pasado puede darse ya por superado.

Pero ¿a que futuro abrió la puerta?

Me parece que al iniciar su trabajo de interés filosófico e institucional por la bioética, comenzó a hacer que la filosofía dialogara de manera horizontal con otras disciplinas, sin colocarse en una posición de autoridad sino de igualdad, lo que todos sabemos que no es fácil, ni para la filósofa en este caso, ni para los demás. Nos mostró que podía aprender –y de hecho debía aprender de esas otras disciplinas lo suficiente para poder conversar con ellas con algún sentido. Nos enseñó que en ese diálogo interdisciplinar es complejo, lleno de renuncias y aprendizajes, y de soberbias, humildades y un sin fin de vericuetos. Pero también que en él hay que participar con lo que somos y sabemos los filósofos: en particular el hacer pertinente, en la coyuntura más contemporánea, la herencia de nuestra formación clásica. El vincular, pues, el saber humanístico con las urgencias de nuestros tiempos. Hacer irrumpir, casi como una impertinencia, la meditación detenida y ponderada, que no mira unívocamente al presente o al futuro, sino que va y vuelve todo el tiempo. Pero también, abrió la puerta a entender que la filosofía no puede ser indiferente al acontecimiento tecnológico, por mucho que no cuente con las herramientas y el conocimiento pleno para comprender cómo operan esas tecnologías.

Hoy, esta puerta abierta por Juliana, no ha hecho sino confirmarse. Cada vez más, las humanidades tienen que adaptarse a un dialogo horizontal e igualitario con otras disciplinas, particularmente las técnicas que han sido puestas tradicionalmente como las antípodas de las humanidades todas. Pues nosotros, los humanistas, tan lejanos de ese fatigoso mundo del trabajo manual y de las técnicas, y ellos tan próximos a ellas, tenemos que aprender a convivir y compartir un espacio que nos es ajeno a ambos.

Mencionaba al principio la existencia de una revolución tecnológica que está tocando el corazón de las humanidades: el texto. Es una revolución que comenzó de manera silenciosa hace cerca de ochenta años cuando en 1940 el padre Roberto Busa, un sacerdote jesuita –obviamente un medievalista- se propuso utilizar una computadora IBM –de las que ocupaban varias habitaciones y funcionaban con tarjetas- para procesar toda la obra de Santo Tomas de Aquino y generar de manera automática las concordancias de su obra. Es decir, utilizo una computadora para hacer un estudio filológico de la obra de un filósofo medieval. Así o mas paradójico.

Por la misma época, Vannevar Bush, un ingeniero que participó en el desarrollo de la bomba atómica, describió en un artículo el Memex. Un dispositivo electrónico, imaginario entonces, para el archivo y la lectura de textos. La incorporación de pantallas a las computadoras en los años sesentas, y la aparición del proyecto Gutemberg de Michael Hart en 1971, pionero en la digitalización de textos, comenzaron a darle cuerpo a aquella fantasía ideada por Bush. Ambos trabajos apuntaban a transformar el texto para poder obtener de él algo que, por otros medios, resultaba mucho más difícil, si no es que imposible. Lo que hoy vivimos es solo la gran consecuencia de estas ideas pioneras que comenzaron a utilizar o idearon el uso de metodologías e instrumentos computacionales en las humanidades.

Eso son hoy, en buena medida las humanidades digitales. La aplicación de una amplia gama de métodos e instrumentos computacionales para estudiar los temas y los problemas de las humanidades. Por supuesto, hay un debate abierto sobre qué son las humanidades digitales. Se discute si trata de un campo o de muchos, de una mera incorporación de instrumentos o de la transformación de los métodos utilizados en las humanidades. Y se les cuestiona muchas cosas, de si ofrecen realmente un conocimiento diferente al de las humanidades no digitales, o si son la versión neoliberal de las humanidades.

En el corazón de esos debates está la gestación de un nuevo perfil del humanista. De cómo vamos a hacer en el futuro. Porque pase lo que pase, no seremos iguales a como somos. Simplemente, ya no producimos, sino texto digital.

Pero veamos a qué me refiero. El primer aspecto, que ya estaba presente en ese giro hacia la bioética de Juliana que ya hemos examinado, es la vinculación del humanista con la tecnología. Sólo que aquí esa vinculación es todavía más próxima al punto de que quizás, no muy lejos en el futuro, los propios humanistas desarrollen tecnología. Un cambio de papeles, un giro. Eso implica que hay un amplio espectro de nuevos conocimientos que hoy no integran al humanista, pero que poco a poco lo irán integrando. Esta integración no está exenta de ciertos compromisos del humanista, en primer lugar con el conocimiento abierto y accesible. La digitalización ha puesto en crisis los monopolios del saber que son los grandes corporativos de revistas académicas y los sistemas de indexación, que ejercen un control efectivo sobre el acceso al conocimiento. Sobre todo en países como el nuestro que han apostado desde hace mucho por el conocimiento abierto, este compromiso es fundamental.

Junto con él está necesariamente el compromiso con el trabajo colaborativo. El trabajo del humanista digital no puede ser aislado ni absolutamente personal pues necesariamente es resultado de un trabajo amplio de colaboración con especialistas de otras disciplinas y otras áreas para hacer posible cualquier proyecto. Esto es algo inusualmente nuevo para una idea decimonónica del humanista que produce grandes obras a partir de su solo ingenio, y que desde la soledad de su despacho revoluciona el mundo. De nuevo lo que ya no había enseñado Juliana: que el humanista tiene que dialogar de igual con otras disciplinas y más allá, que tiene que aprender a construir en conjunto. Vivimos un momento que se parece en parte al gran momento de la enciclopedia, ese increíble artefacto de la cultura humanística que urdía de forma extraordinaria el trabajo individual de egos superlativos, en un proyecto común y colaborativo, que en realidad, no era de ninguno de ellos.

Para terminar, que hay una última responsabilidad: la de transmitir y conservar el legado cultural y las lenguas. Estamos en un momento que es un parteaguas como el de Gutenberg. Hay cosas que pueden perderse para siempre si no transitan al mundo digital, como antes lo hicieron al papel. Entre ellas no sólo están los textos, las imágenes, los sonidos, los videos. Están las lenguas. En las tecnologías digitales, también hay una extraordinaria concentración de poder en una zona del mundo y en un idioma predominante.

Juliana: yo quiero celebrarte, celebrar todas tu décadas pensando en lo que vendrá. Pues uno de tus legados más valiosos ha sido siempre el de abrir horizontes y el de invitarnos a  asomarnos a su abismo, con un fuerte compromiso moral.

Texto escrito para el Homenaje a Juliana González Valenzuela 10 octubre de 2016

Para el homenaje, también hicimos una Ráfaga de Pensamiento

Introducción a la investigación filosófica

Introducción a la investigación filosófica

Este curso aspira a ser una introducción a los métodos y técnicas de investigación académica, aplicadas al campo de la filosofía. El énfasis estará puesto en el conocimiento de las diferentes herramientas textuales y computacionales que pueden ser utilizadas para el desarrollo del pensamiento filosófico. El interés fundamental de curso es dotar a los alumnos de las herramientas académicas para poder desarrollar una investigación con apego a los criterios formales exigidos en la Facultad de Filosofía y Letras. En este sentido, al final del curso el alumno será capaz de identificar las diversas técnicas de escritura filosófica, los distintos modelos de lectura y análisis, así como las diferentes metodologías de trabajo con herramientas computacionales, desde el uso de los repositorios digitales, las bases de datos de revistas, los sistemas de gestión de referencias bibliográficas, las herramientas de escritura y la utilización de software especializado.

El programa aquí

 

Lecturas

Derrida. Diferencia.

Agamben. Qué es un campo.

Hulzs. Sócrates y el oráculo de Delfos. 

González Valero. Sobre las identidades narrativas.

Priani Saisó. Del enigma a la pregunta

 

Además

Cómo redactar un artículo científico.

 

Recursos

Recursos para investigadores

 

Herramientas

Zotero

Gestionar bibliografía.

Mendeley

Trabajar con PDF y gestionar subrayados y anotaciones.

Herramientas para hacer citas

Evernote

Para hacer notas.

Dropbox

Para manejar y compartir archivos

Wonderlist

Para levar una lista de tareas

SlideShare

Para compartir presentaciones, pero también para encontrar otras sobre el tema

Diigo

Para gestionar sitios y publicaciones en internet. Guardar subrayados en esos sitios y gestionarlos.

 

 

 

Coincidencias inquietantes

En los últimos años he ido encontrando coincidencias que unen dos hechos al parecer distantes entre sí. El que transcribo, tomado del libro The man who thought he was Napoleon de Murat Laure, parte del hecho fortuito de que Philipe Pinel, médico francés y padre de la siquiatría, había sido elegido para acompañar el carruaje que llevó a Louis XVI a la Plaza de la Revolución donde fue guillotinado.

1233137772_extras_ladillos_1_0

 

This unexpected convergence between the legendary liberator of the mentally ill and the beheading of Louis XVI goes beyond mere anecdote. Similarly, the perfect coincidence of the birth of psychiatry with the invention of the guillotine stems not so much from chance as from historical correlation -including a semantic one, as suggested by the literal and figurative connection between “losing your head” and “losing your mind”. As far removed as treating the mentally ill may seem from beheading enemies of the Revolution -as distant as the development of a death-dealign machine- psychiatry and the guillotine share an attachment to the link between head and body (whether joined or separated), to de integrity of self and consciousness. Both were conceived and delivered by the medical corps, both were part of a political project seeking to reform humankind and make society healthier.

Esta encuentro entre la guillotina y la psiquiatría me recuerda la correspondencia entre la aparición del telégrafo y el espiritismo.  Y la documentada en el “Problema de los tres cuerpos y el fin del mundo”, de Hillel Schwartz, publicado en Fragmentos para una historia del cuerpo humano, donde se describe cómo la aparición de la báscula y el detective en los centros comerciales en Londres en el siglo XIX, coincide con el diagnóstico de la cleptomanía de parte de la siquiatría. 

Las correspondencias deben implicar algo más que meros hechos fortuitos, porque el enlace en el tiempo, es también, la creación de correspondencias dentro de un campo común y semejante, en que se mezclan, tecnología y fantasía.

 

El sueño de Frankenstein

Mary Shelley tuvo un sueño antes de escribir Frankenstein. Luego de  escuchar a las charlas que su padre esposo (gracias, Lydia), Percy Bysshe Shelley, tenía con su amigo Lord Byron sobre el origen de la vida, una noche tuvo una pesadilla que no era sino la imagen borrosa, un apunte, de lo que sería en realidad su mayor obra. La descripción del sueño aparece en la introducción a la segunda edición de la obra, que se ha considerado una explicación cultural de la creación de Frankenstein, que contrasta con el prefacio de la primera edición, breve y directo para dar entrada a la narración. No es extraño que ella atribuya a un sueño el germen de la idea de la obra. Era muy propio de la época pensar que había sueños verdaderos, que anticipaban de alguna forma el futuro, porque revelaban al soñante una verdad superior y eran a menudo confundidos con visiones. De hecho, lo que el sueño le ofrece a Mary Shelley es una gran visión horrorosa de lo que una tecnología poderosa era capaz de producir: la vuelta a la vida de un cadaver y la forma en que esta criatura se vuelve contra su creador. 

A continuación la transcripción del sueño en su versión original tomado del sitio Romantic Circles

 

Many and long were the conversations between Lord Byron and Shelley, to which I was a devout but nearly silent listener. During one of these, various philosophical doctrines were discussed, and among others the nature of the principle of life, and whether there was any probability of its ever being discovered and communicated. They talked of the experiments of Dr. Darwin, (I speak not of what the Doctor really did, or said that he did, but, as more to my purpose, of what was then spoken of as having been done by him,) who preserved a piece of vermicelli in a glass case, till by some extraordinary means it began to move with voluntary motion. Not thus, after all, would life be given. Perhaps a corpse would be re-animated; galvanism had given token of such things: perhaps the component parts of a creature might be manufactured, brought together, and endued with vital warmth.

Night waned upon this talk, and even the witching hour had gone by, before we retired to rest. When I placed my head on my pillow, I did not sleep, nor could I be said to think. My imagination, unbidden, possessed and guided me, gifting the successive images that arose in my mind with a vividness far beyond the usual bounds of reverie. I saw—with shut eyes, but acute mental vision, —I saw the pale student of unhallowed arts kneeling beside the thing he had put together. I saw the hideous phantasm of a man stretched out, and then, on the working of some powerful engine, show signs of life, and stir with an uneasy, half vital motion. Frightful must it be; for supremely frightful would be the effect of any human endeavour to mock the stupendous mechanism of the Creator of the world. His success would terrify the artist; he would rush away from his odious handywork, horror-stricken. He would hope that, left to itself, the slight spark of life which he had communicated would fade; that this thing, which had received such imperfect animation, would subside into dead matter; and he might sleep in the belief that the silence of the grave would quench for ever the transient existence of the hideous corpse which he had looked upon as the cradle of life. He sleeps; but he is awakened; he opens his eyes; behold the horrid thing stands at his bedside, opening his curtains, and looking on him with yellow, watery, but speculative eyes.

I opened mine in terror. The idea so possessed my mind, that a thrill of fear ran through me, and I wished to exchange the ghastly image of my fancy for the realities around. I see them still; the very room, the dark parquet, the closed shutters, with the moonlight struggling through, and the sense I had that the glassy lake and white high Alps were beyond. I could not so easily get rid of my hideous phantom; still it haunted me. I must try to think of something else. I recurred to my ghost story, my tiresome unlucky ghost story! O! if I could only contrive one which would frighten my reader as I myself had been frightened that night!

Swift as light and as cheering was the idea that broke in upon me. “I have found it! What terrified me will terrify others; and I need only describe the spectre which had haunted my midnight pillow.” On the morrow I announced that I had thought of a story. I began that day with the words, It was on a dreary night of November , making only a transcript of the grim terrors of my waking dream.

 

Tecnologías, espíritus y fantasmas

Las hermanas Fox
Las hermanas Fox

El 24 de mayo de 1844, Samuel B. Morse hace la primera prueba oficial del telégrafo en la Suprema Corte, en Washington, D. C. Cuatro años después, el 31 de marzo de 1848 John, Margaret Fox y sus pequeñas hijas en Hydesville, Nueva York, tras escuchar violentos ruidos en su casa, establecen por primera vez contacto con un espíritu mediante una simple clave de aplausos. ¿Coincidencia? No. Para Jeffrey Sconce, autor de Haunted media, el espiritismo no hubiera sido posible sin la aparición previa del telégrafo y, con él, la idea de una comunicación sin la presencia del cuerpo.

Este fenómeno de la relación entre ciertas fantasías colectivas vinculadas al desarrollo tecnológico es algo que captura de un tiempo para acá mi atención.

La mayor parte de las veces no es sencillo mostrar de qué manera se establece el nexo entre fantasía y tecnología. En ocasiones, es la fantasía la que parece constituirse en precursora de la tecnología, como en los viajes a la luna, los aviones o el submarino, pero resulta difícil mostrar cómo lo que se formula más bien como deseo: volar, constituye la base del desarrollo tecnológico, el avión.

Otras veces, como en el caso del espiritismo, la tecnología parece dar lugar a la fantasía, que toma de la primera el método de comunicación con los espíritus. Pero es difícil pensar que el telégrafo haya dado lugar al desarrollo teórico detrás del espiritismo y no haya, más bien, aportado una manera de materializarlo.

La dificultad para encontrar la forma cómo la fantasía y la tecnología se influyen y modifican, se debe en parte a que ocupan espacios distintos, el de las imágenes y el sentido, y el de los métodos y los artefactos,  que tienden a hacerse complementarios de una manera que no siempre es lineal.

Que las computadoras hablen es una fantasía que ya está en Odisea 2001 (1968).

  

Pero la voz monótona de HAL no expresa ningún sentimiento. Como sí lo hace Samantha en her,

 

Hace un par de semanas, en una conferencia sobre procesamiento del lenguaje natural, el ponente comenzó diciendo: en el tema del procesamiento del lenguaje natural estamos entre HAL y Samantha. ¿Fantasía o tecnología?

 

Nuevas tecnologías, ¿nuevas humanidades?

¿Qué está pasando en las humanidades? ¿Qué clase de transformación estamos viviendo? ¿Cómo afectan las modificaciones en la concepción de la educación y la cultura? ¿Cómo los cambios en materia de comunicación y producción del conocimiento con las nuevas tecnologías? Estas son algunas de las preguntas que me tienen preocupado desde hace tiempo. Mas que tomar una posición a favor o en contra del cambio mi interés es saber si es posible dar cuenta de él, si es posible mostrar lo que está sucediendo.

La semana pasada, gracias a la generosa invitación de Osmar Sánchez miembro de la Cátedra de Investigación Sociedad de la Información y el Conocimiento del Tecnológico de Monterrey, tuve la oportunidad de ofrecer una reflexión sobre estos temas. Fue una sesión enormemente enriquecedora. Aprendí mucho y, también, comprendí muchas cosas que no había logrado ver gracias a la participación de los miembros del seminario. Dejo aquí la presentación que guió mi intervención.

Filósofos: ¿por qué aprender a programar?

Esta semana leí en de The Chronicle of Higher Education un artículo sobre el que me parece hay que llamar la atención. Con el sugestivo título de From Technologist to Philosopher. Why you should quit your technology job and get a Ph.D. in the humanities (De tecnólogo a filósofo. Por qué dejar tu trabajo como tecnólogo para obtener un doctorado en filosofía), Damon Horowitz, un especialista en Inteligencia Artificial involucrado en varios Start up en el sector, narra y reflexiona sobre la historia de sus propias decisiones profesionales. Decisiones singulares, si se quiere, porque comienzan por las razones que lo llevan a desinteresarse de las humanidades en las que, dice, se avanza muy lentamente y se aporta casi nada… para optar por la tecnología dónde encuentra con asombro, que logras producir resultados y ejercer un dominio soberano sobre aquello que produces… Sin embargo, y de aquí lo interesante de su reflexión, luego de un tiempo trabajando en desarrollo de inteligencia artificial comienza a notar que produce piezas de desarrollo que no alcanzan a ser lo que prometen, le pareen más bien juguetes. Y es entonces cuando decide dejarlo todo y hacer un doctorado en filosofía en Stanford. El artículo continúa con una reflexión sobre las ventajas de hacerlo, lo que la filosofía aporta al trabajo del especialista en las ciencias de la computación.

Sin añadir más detalles de su reflexión, que vale por supuesto ser leída completa, me interesa destacar cómo alguien, al parecer ubicado en el lado opuesto de las humanidades, descubre en la filosofía un camino mejor y más rico para hacer su trabajo. Es decir, encontrar, mediante la filosofía la manera de ver críticamente lo que hace, la forma de vida que su trabajo presupone, los prejuicios y los aciertos en la cultura que domina la vorágine de los desarrollos tecnológicos de nuestros días. Hay en él un optimismo quizás desbordado en lo que las filosofía le ha dado: Getting a humanities Ph.D. is the most deterministic path you can find to becoming exceptional in the industry. No obstante, es un optimismo alentador: la filosofía todavía puede hacer algo en este mundo donde al parecer, sólo las habilidades tecnológicas tienen mérito.

Pero si el texto está escrito para los tecnólogos, para alentarlos a estudiar filosofía, también puede ser leído al revés: como un texto para alentar a los filósofos a estudiar computación. Con las herramientas aprendidas en filosofía, los filósofos podrían, aprendiendo  a desarrollar, involucrándose  en el terreno de los desarrollos tecnológicos, colaborar en la creación de nuevas formas o instrumentos computacionales para la reflexión, que sistemas comerciales de gran éxito. La filosofía es un herramienta magnífica para hacer esas cosas, no solo para preservar y continuar una tradición milenaria. Así que, filósofos, por qué no aprender a programar.