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El texto digital y la disyuntiva de las humanidades digitales

El texto digital y la disyuntiva de las humanidades digitales

A partir del hecho de que las humanidades se estudian dentro de una ecología mixta entre lo impreso y lo digital, y en donde este último está tendiendo a ser predominante, el artículo se pregunta qué tanto el cambio de ámbito conduce a las humanidades hacia el umbral de un nuevo paradigma, o si los conceptos, métodos e ideas que han constituido tradicionalmente a las humanidades continúan vigentes aún en este nuevo entorno. Para responder a esta pregunta, el artículo se propone abordar el tema del texto y sus posibles variaciones prácticas y teóricas a partir de su digitalización. El texto ocupa un lugar predominante dentro de las humanidades porque es, al mismo tiempo, objeto primario de estudio, producción de conocimiento y diseminación. El artículo sostiene que aun cuando la digitalización nos obliga a redefinir nuestra noción de ‘texto’ porque se ha modificado su naturaleza y se ha abierto una intensa discusión sobre lo que este es, no se ha roto ni teórica ni prácticamente con el paradigma de lo impreso. Las teorías sobre el texto digital desarrolladas por Dino Buzzetti, Manfred Thaller, Jerom McGann y Paul Caton, así como la concepción misma de la codificación SGML/XML/TEI, que serán objeto de análisis de este artículo, preservan residuos de la concepción tradicional sobre el texto, que evidencian cuán poco las humanidades se han desprendido de nociones provenientes de la tecnología de lo impreso.

From Fragment to Hypertext: Adding Layers of Reading

From Fragment to Hypertext: Adding Layers of Reading

Ernesto Priani and Ana María Guzman Olmos

Abstract: In this paper we will suggest that a hypertextual representation of the text allows us to show different temporal layers of reading and add new ones. We use the notion “layers of reading” as a metaphor to explain how, historically, each reading of a text creates a new layer, an independent “stratum of meaning”that is superimposed to a previous reading. The metaphor comes from geology, of course, but it is also found in software. When we first thought about “layers”, we had in mind a Photoshop tool called layer that lets you draw over a figure you made before, without changing it. The way in which this tool works is by organizing your picture in levels, so you can see the entire figure, while you are working only in one part (or layer) of it, and it encapsulates the other parts. At the end, your picture is the conjunction of the layers you have opened and drawn, but in the middle of the drawing process you can choose to work with some layers instead of others, and, of course, open a new layer to draw in it.

Una mirada al libro electrónico

Isabel Galina y Ernesto Priani

El libro electrónico llegó para quedarse —hoy incluso el diccionario de la Academia Española lo acoge en su seno—, pero aún no queda claro qué lugar ocupará. En esta, la primera entrega de un trabajo de reflexión histórica, cultural y tecnológica sobre la naturaleza del e-book, dos destacados “humanistas digitales” emprenden la nada sencilla empresa de comprender qué está en juego con la irrupción de este nuevo avatar de la cultura escrita.

Los derechos de autor en lo libros electrónicos

Isabel Galina y Ernesto Priani

Presentamos aquí la tercera entrega de un trabajo de reflexión histórica, cultural y tecnológica sobre la naturaleza del e-book; en esta ocasión, nuestros destacados “humanistas digitales” se proponen revisar los muchos desafíos jurídicos que imponen las peculiaridades de estos documentos inmateriales.

Una ética en siete idiomas

Esta semana encontré por casualidad una edición electrónica de la Etica de Spinoza muy interesante coordinada por Julien Gautier. Por su estructura, organizada a parir de axiomas, proposiciones y demostraciones, relacionados de distintas maneras entre sí, la Etica de Spinoza es una obra muy propicia para aprovechar todas las posibilidades de na edición electrónica. Y así ocurre en esta edición , pues además de la transcripción completa de la obra en latin un sitio fácilmente navegable, cuenta con siete versiones a otros idiomas: francés (tres versiones diferentes), inglés, español, alemán, italiano, holandés, ruso, y permite la comparación de las versiones en los distintos idiomas.

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Además cuentra con tres herramientas de búsqueda, una general, una por proposiciones y una que ofrece los “Ancestros” de las proposiciones en cada uno de los idiomas. Posee también un Tesauro que se forma de manera colaborativa cada vez que alguien realiza una búsqueda específica, de modo que se forma a partir de los intereses de quienes consultan el sitio, y una sinopsis. Lo único que se echa de menos es una documentación del sitio, es decir, una descripción de las intenciones, la fuente del texto latino utilizado, los criterios de traducción, los criterios para el modelo digital. Es decir, una presentación a partir de la cual se pueda valorar mejor el trabajo hecho.

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Sin duda un trabajo bien hecho, que debe ser una herramienta muy útil para quienes trabajan Spinoza. Valioso, particularmente, el trabajo multilingue, que requiere de un esfuerzo muy amplio de voluntad y colaboración para lograrlo.

 

 

El autor digital

Estoy escribiendo sobre el libro electrónico, con la idea de ofrecer respuesta a algunas de las preguntas básicas que cualquiera pudiera estar haciéndose sobre éste. Tanto a Isabel Galina, junto con la quien estoy escribiendo sobre esto, como a mi, nos pareció que el mundo editorial, pero particularmente la academia hispanoparlante, está comenzando a pensar en el libro electrónico como el futuro del libro, sin tener muy claro que es y cuales son las cuestiones asociadas con la llegada de ese tipo de publicación digital y, por lo tanto, cuáles podrían ser las estrategias más convenientes para ser utilizado en beneficio de la comunicación académica.

Uno de los apartados sobre los que investigo se refiere a cómo es el autor de los libros electrónicos y si este sería diferente a al autor de los libros actuales. La primera idea, por supuesto, es que ser autor de un libro digital es lo mismo que ser autor de un libro electrónico. Actualmente esa simultaneidad se da y parece que se prolongará todavía un tiempo, aunque ya comience a haber autores exclusivamente digitales. El problema, sin embargo, no consiste sólo en el hecho de que se sea autor de libro electrónico, sino de la forma en que ha cambiado la noción de autoría la existencia de una gran variedad de publicaciones electrónicas: desde el simple correo electrónico, al blog, la wiki y una largo etcétera.

El problema de la autoría digital y del autor digital, es que se inserta en la transformación de los medios de producción y distribución del texto, que definen un nuevo campo a partir del cual autor y autoría comienzan a discutirse y transformarse.

Muchas de las reflexiones sobre el autor digital parten del texto de Foucault ¿Qué es un autor? Para señalar que el libro en papel lleva implícita una cierta relación del autor con el texto, que se modifica cuando el texto es digital.

A primera vista, como recoge Siân Bayne, lo primero que parece verse afectado por la distribución digital del texto y por la facilidad de su reproducción es la autoridad del autor como fuente de valor. ¿De quién es el texto? Parece una pregunta cada vez  menos relevante en el mundo de internet, pues el vínculo del texto con el nombre de un autor puede romperse en cualquier momento, ya sea para perderse o para confundirse con el de otro. La pérdida de autoridad del autor es consecuencia de esta relación menos estrecha entre el nombre del autor y el texto. El texto digital, para Mark Poster, es más independiente de quién lo escribe y, en esa medida, hay una “rearticulation of the author from the center of the text to its margins, from the source of meaning to an offering, a point in a sequence of continuously transformed matrix of signification”.

No es esta, sin embargo, la única razón por la que la autoridad del autor se ha ido transformando. Para Kathleen Fitzpatrick al menos estas tres características del texto digital “commenting, linking, and versioning —produce texts that are no longer discrete or static, but that live and develop as part of a network of other such texts, among which ideas flow.“

Ya aquí había escrito sobre lo difícil que es establecer un texto en el mundo digital. Estos están llenos de versiones no solo textuales, también auditivas y visuales, en las que en ocasiones es difícil discernir los comentarios y los vínculos como parte o no del texto del que se trata.

Todos estos son fenómenos cambian lo que es el autor y lo que es la obra, incluso en el caso de publicaciones “más cuidadas” como los libros digitales. En su base, un libro digital no es más que un xml guardado en un zip y abierto de cierta forma por un software a partir de ciertos comandos para su representación en la pantalla, y puede contener todos los elementos y las características de cualquier publicación digital: desde links hasta comentarios, y hoy la posibilidad de socializar la lectura. Elementos todos que cambian la experiencia de ser en nuestros días un autor.

¿Un ebook gordo?

En la prepa siempre me enorgullecí de que leía libros gordos. Grandísimos volúmenes de más de 500 páginas, que se veían gruesos y pesados bajo el brazo, útiles para subrayar que yo sí era un intelectual. En la librería, en cambio, esos libros eran otra cosa. Uno siempre se lo pensaba dos veces antes de comprar la Montaña mágica o El señor de los anillos por la inversión quesignifican en costo y en tiempo. El tamaño del libro, qué podemos decir, siempre fue una razón de mucho peso para decidirse por él. Una razón, por ejemplo, que está en el fondo de mi decisión de no leer Corazón de piedra verde.

Ahora que vivo mis primeras experiencias de lectura sistemática de ebooks, una de las primeras cosas en que reparo, es que no hay ebooks gordos. O mejor, que sí los hay, pero no hay forma de verlo, o quizás, con mayor precisión, que los hay, pero uno lo descubre cuando ve que pasan los días y no termina el libro.

Hasta ahora sólo había comprado para mi Kindle libros de un tamaño convencional. Pero hace no mucho compré Quelli che amiamo non muoiono de Mario Fortunato. Por supuesto, no costaba ni menos ni mas que cualquier otro ebook en la tienda y no se veía gordo por ningún lado. A final de cuentas, uno no puede saber qué tan gordo es un archivo, o de qué depende que este pese más o menos. Descubrí que era un libro de muchas páginas cuando simple y llanamente comencé a leerlo, los días pasaban (continúan pasando) y el porcentaje de avance no era muy significativo. Al no haber páginas que nos permitan saber cuál es el tamaño del volumen, sino sólo una barra de porcentaje o de aproximación, descubro que con los libros electrónicos, las lectura no está predispuesta por la expectativa del tamaño del libro.

Este es quizás el cambio más notable, debe haber seguramente otros, al comenzar a leer libros electrónicos. La expectativa de lectura, y el abordaje del texto, no puede basarse en su volumen -aun cuando tengamos alguna idea lejana de cuál. No se de qué forma esto modificará el modo en que leo. Pero por lo pronto, ya no servirán, como en la prepa, para mostrar cuánto es lo que uno lee.