Tag Archives: Ficino

Hugo Hiriart y Fragmentos del diario de un filósofo

En la semana fui a un examen de doctorado de una querida amiga mía. Entre los asistentes se encontraba Hugo Hiriart, uno de los escritores mexicanos que más admiro por su ingenio y capacidad creativa. Formado como filósofo, pero sobre todo literato y dramaturgo, Hugo Hiriart nos ha regalado ensayos, novelas obras de teatro y tratados filosóficos que no tienen desperdicio.

IMG_4609

Con el recuerdo de haberlo visto en el examen, decidí buscar algo suyo para leerlo y hacer una Ráfaga de Pensamiento. Me encontré con este fragmento del diario de un filósofo, que bien podría haber mi diario, dado mi interes por Ficino y por Pico, pero que en todo caso refleja muy bien una impresión de ser filósofo en México: vivir en un mundo que se toca, apenas, con el de la calle.

Los dejo con él.

 

Hugo Hiriart. Fragmentos del diario de un filósofo.

“El hombre, definió el neoplatónico renacentista Marsilio Ficino, es alma racional que participa de la inteligencia de Dios, pero que se sirve de un cuerpo.” Así, frente a mi, al mando de un carro semejante en la forma al de helados, pero cuyo fondo eran hotogs, estaba una criatura de estas capaces de participar del intellectus divinus. Esta entidad gemía extrañamente mientras hundía la cuchara en el pote de mostaza y la desparramaba sobre la salchicha. Percibí inmediatamente que entre suspiros miraba con atención algo situado detrás de mí (a mi dorso), así que, mordisqueado el hotdog que acababa de perfeccionarme el suspirante con unos chiles, me volví en intento de capturar el objeto de sus quejas: podría ser una de cuatro sustancias (en el sentido aristotélico del término): un perro resultante de apareamientos azarosos y careciente de señor, un camión recolector de basura, un individuo parecido a Kant cuando ya lo había atacado la idiocia o una criatura análoga a un macetón que ostentaba los atributos desbocados de la llamada Venus de Willendorf. A fin de resolver la cuestión dispuse de la astucia pragmática de seguir la como pista la mirada de ese “centro del universo” del que hablara Pico della Mirandola en su inmortal Oratio de homninis dignitate, y pude verificar que el objeto de su visión era la mujer cuya índole antropométrica se relacionaba impúdicamente con lo esférico –aunque, en verdad, se quedaba muy lejos de la suprema perfección de ese maravilloso que es tangente al plano sólo en un punto-. Ella era la causa (en sentido lato) de sus gemidos. Mire aquello que podíamos determinar metafóricamente como pelota y me dije a los oídos del alma (dianoia): “así que era eso, la lujuria, lo que hace presa de este desdichado arrastrándolo a la bestialidad. Recordé que tártaro (o hades, voz griega para nuestro infierno) parece provenir de una palabra que significa perturbar; y, en efecto,  el homo sapiens aquél era el viviente cuadro clínico del perturbado rodando por la pendiente de su fisiología, regodeándose en su facultad de procreación (potentia generations), aplastado en el alma inferior (anima secunda). En esa mediación me hallaba, cuando la masa de materia –tendida ella misma entre el ángel y el animal- realizó un movimiento de torsión, volvió la cabeza, prendió al expendedor de alimentos y con toda su boca generable y corruptible, sonrió. El abismo llama al abismo –por medio de insinuaciones y caricias-. La perturbación del infeliz creció hasta el paroxismo: su enajenación era tal que no acertaba a condimentar el segundo hotdog que mi golosinear exigía. La voluntad de la especia, desde sus pantanos remisos a la inteligencia, pugnaba por expresarse traduciéndose (por decirlo así) en actos aún más intencionados y distinguibles. El desenlace de este nudo dramático hay que atribuirlo al deus ex machina que significó la patencia de un taxi: la pródiga dama lo abordó toda ella (que ya es decir) hecha un nudo de dificultades y resoplidos, no sin antes practicar otra irresponsable torsión acompañada de sonrisa. La carne es triste: el esclavo de las pasiones exhaló bufidos melancólico y lastimeros, hizo caer una lluvia desproporcionada de cebolla sobre el pan caliente y, entre el infinito pasado e infinito porvenir, me preguntó (cómplice, intersubjetivamente) “¿La vio, la vio?, y todavía alzó la cara para estar en posibilidad de memorar cómo se alejó aquella sonriente res extensa. “La desesperación, recordé que dice Hegel, es la última manifestación de la soberbia.” Tranquilizado por el aforismo acabé de engullir mi manjar.

Tomado de Hugo Hiriart. Disertación sobre las telarañas. Martin Casillas editores, México 1980

 

Dos formas de leer un horóscopo. Ficino y Stanley

La historia del libro y, en particular, la posibilidad de una historia de la lectura, aportan posibilidades novedosas para el examen de cómo se conforma el pensamiento filosófico y el modo en que se transmite. Dicho de manera muy general, gracias a ellas podríamos entender mejor cómo se produciría la filosofía en momentos determinados de la historia, porque ésta sería resultado al menos en parte, del modo como se accedía entonces a los textos filosóficos (la forma en que se transmiten y circulan), así como la manera específica en que pueden ser leídos (por su específica composición como texto en un soporte material concreto) y son leídos a partir de una comunidad lectora.

En dos entradas pasadas mencioné cómo el horóscopo de Platón que realiza Firmico Materno, es leído y presentado por Marsilio Ficino en su Vita Platonis y Thomas Stanley en su Historia de la Filosofía. Luego, ofrecí otra de las formas en que aparecía el horóscopo de nuevo en Ficino. En ellas se puede observar cómo el texto de Firmico es leído por Ficino, que lo reescribe y además lo representa en un esquema, y cómo este último es reproducido  y comentado después por  Stanley.

En Bibliography and the Sociology of Texts D. F. McKenzie señala que “cada lectura es particular a su momento” y puede ser “al menos parcialmente recobrada de la forma física del texto, y las diferencias en la lectura constituyen una historia informativa” (p. 19)” ¿Cuales son las evidencias de la lectura del horóscopo de cada uno? ¿Es decir, qué en la reescritura del horóscopo son una huella del acto de leer? ¿Cómo esas huellas ayudan a construir un nuevo sentido para el horóscopo? ¿De qué manera esas huellas están en la forma en que se presenta el horóscopo?

En Fírmico Materno el horóscopo de Platón aparece inserto en una larga lista de variantes de conjunciones celestes para las que se define su significad, entre las que aparecen también los horóscopos de otros personajes notables como Demóstenes, Homero, Píndaro, Arquíloco y Marcelo. Todos, hay que subrayarlo, a título de ejemplo de qué significan las conjunciones. La redacción del horóscopo, en ese sentido, es significativa. La mayoría de los horóscopos en el capítulo XXX del libro 6 comienzan por “Si in” para describir la conjunción celeste y dar pie a su significado. Solo al final escribe: “Haec genitura Platonis fuisse suggeritur”. No toma, pues, responsabilidad respecto de la atribución del horóscopo a Platón, sino que recoge lo que se dice o siguiere.

En su Vida de Platón, Ficino recoge el horóscopo y lo reescribe. Lo introduce refiriéndose a que ya antes, en Sobre el amor habría expresado la conjunción bajo la cuál nació Platón, pero que ahora podía atribuir esa referencia a Julio Firmico Materno, astrólogo, cuyas opiniones, señala, considera verdaderas. Luego resumen el horóscopo en términos llanos y lo grafica. El párrafo dice mucho de mucho de la lectura de Ficino que está precedida por un conocimiento de la misma, pero no de su fuente. El conocimiento de ésta no hace sino darle mayor valor a lo que ya se sabía. Después, reconstruye el horóscopo en un orden más al uso de la época, y lo usa, al final, para construir un elogio de Platón, pues Ficino, siguiendo lo dicho por Fírmico, lo caracteriza como un hombre de poderoso ingenio para comprender los misterios divinos. El uso de los horóscopos para caracteriza la personalidad y el destino de alguien, es muy común en el Renacimiento, y Ficino no hace uno uso distinto de este. El horóscopo, que era un ejemplo en Fírmico, se convierte en Ficino en un retrato. La presentación gráfica del horóscopo es una variante interesante. Aparece por primera ves en el manuscrito de las epístolas de Ficino:

 

Captura de pantalla 2014-11-14 a las 21.21.43

 

Marsilii Ficini epistolarum libb. III. et IV. (Cod. Guelf. 12 Aug. 4°; Heinemann-Nr. 3011)

Aunque quizás la más interesante es esta version de las epístolas de 1497, porque el gráfico está incrustado dentro del texto.

Captura de pantalla 2014-11-14 a las 21.36.37

Epistolae Marsilii Ficini Florentini. Antonium Koberger impraesse Anno encarnado deitatis. M.cccc.xcvii. XXIIII. Februari

La presencia del gráfico fortalece la idea de un retrato de Platón, más que cualquier otra cosa. Es una imagen que da cuenta del origen, la fuente del que aparecerá Platón.

No es ese, sin embargo, el uso que le da Stanley. El toma tanto la gráfica como el horóscopo de una edición posterior a estas (al parecer corresponde a una edición de las obras completas de Ficino que no he podido encontrar, aunque sigo en su búsqueda), introduce primero el gráfico en el contexto de una discusión sobre la fecha de nacimiento de Platón y después lo glosa. En ella hace algo muy peculiar, no refiere a los signos y a los planetas por sus nombres, sino por sus símbolos en el gráfico. Después, concluye, según el contexto en que está leyendo el horóscopo, que no coincide con otros cálculos hechos que ubican el nacimiento de Platón en febrero o marzo.

Las diferencias en la lectura son notables e interesantes. Cada una constituye un giro al texto precedente y una nueva creación de significado y de valor sobre un texto fuente. Cierto que Stanley no lee directamente a Firmico, sino a través de Ficino, de modo que dota de un nuevo significado no sólo al horóscopo de Firmico sino también al de Ficino.  Pero quizás lo más interesante es que modifica el valor atribuido al texto. Si Ficino considera verdadera la opinión de Firmico, Stanley no. De modo que, como afirma McKenzie, vemos como las diferencias de lectura no sólo cambian significados, también “falsifican ciertas lecturas y pueden demostrar nuevas” (p 22).

Jano, una colección de traducciones y ensayos

En México, en el campo académico, se traduce muy poco y, de hecho, muy poca filosofía. Esto desde siempre, pero ahora quizás más porque las políticas de evaluación académica no reconocen y, en algunos casos, parece que castigan la traducción como parte del trabajo académico. Por supuesto, todo ello ha hecho que se dependa de las traducciones norteamericanas, inglesas y, en castellano, las españolas o argentinas, que siguen sus propias tradiciones e intereses. Se produce así, en muchos casos, una fractura entre lo que se estudia y lo que los alumnos o el público general pueden leer, aislando aun más el trabajo académico de la cultura. Lo ideal, por supuesto, sería lo contrario, una dinámica virtuosa, por que lo es, entre el trabajo de investigación y la puesta a disposición de los textos filosóficos sobre los que se trabaja.

Quienes trabajamos en el área de la historia de la filosofía, y en particular, de la historia de la filosofía medieval y renacentista, sufrimos quizás con mayor fuerza esa fractura. Lo que estudiamos no está a disposición de un público más amplio. Y eso profundiza la sensación de aislamiento y la imposibilidad de revertirlo.

Desde hace tiempo vengo trabajando en la consolidación de un grupo, el Grupo Académico Marsilio Ficino, que se ha ocupado lo mismo que de investigar sobre el pensamiento de autores como Ficino y Pico, como por hacer traducciones de sus obras. Después de varios años de trabajo, y luego de conversar con Editorial Bonilla Artigas y Kubikpress, iniciamos una colección de traducciones de libros de filosofía medieval y renacentista, y ensayos académicos sobre los mismo, como libros electrónicos, porque pensamos que es un formato de más alcance, para una comunidad que no necesariamente es muy amplía, pero que puede ampliarse con el tiempo, y como una forma de salvar la distancia entre lo que estudiamos y lo que está a disposición de todos.

La colección se llama Jano, porque la queríamos bifronte, lo mismo para traducciones, que para ensayos. El primer libro de la colección es un traducción de los opúsculos de Marsilio Ficino De sole y De Lumine, dos textos importantes para entender la metafísica de la luz de Ficino, hechas por Alejandro Flores, profesor de la Facultad de Filosofía y Letras, dedicado al estudio del renacimiento, en especial Ficino y Giordano Bruno. Esta obra ya puede ser adquirida en línea, aquí.

Pronto a esta le seguirá un libro de ensayos sobre el problema de la Eternidad del Mundo de la antigüedad tardía al Renacimiento y otro sobre el alma, la traducción del Commento supra una canzione di amore de Pico de la Mirandola y la correspondencia entre Ficino y Pico.

Ficino y Firmico Materno

Sigo sin encontrar la imagen del horóscopo de Platón de Firmico Materno que hace Ficino, de la que hablé en otra entrada. Pero buscando por ahí, encontré el pasaje en que Ficino se refiere, en Vida de Platon, a Firmico y su horóscopo, y que recogerá más adelante Stanley en su Historia de la filosofía.

Captura de pantalla 2014-10-25 a la(s) 12.17.44

La imagen esta tomada de Divini Platonis Opera omnia quae extant, ex latina Marsilii Ficini versione. Genève, Jacob Stoer, 1592.

 

El horóscopo de Platón

 

La Historia de la Filosofía en ocho partes de Thomas Stanley es la primera obra que lleva ese título y que dará nacimiento a la producción de un género literario/histórico/filosófico que, como bien se sabe, llega hasta nuestros días. Stanley no es filósofo, sino un abogado con inquietudes literarias, lo que dice mucho acerca del origen no académico de la que ha sido la forma más consolidada de transmisión de la filosofía. Mi interés en esta obra proviene de mis inquietudes más generales por la historiografía de la historia de la filosofía y por la forma cómo se estructuran las herramientas que a la larga darán lugar a nuestros instrumentos para conocer el pasado filosófico.

En el seminario que imparto en la Maestría en Filosofía de la UNAM estamos examinando cómo se trasmite la vida de Platón a partir de la traducción de la Vida de los filósofos más ilustres de Diógenes Laercio en el Renacimiento, particularmente en dos autores, Stanley y Brucker. Al estudiar el capítulo dedicado a Platón, encontramos que, para establecer el día y la fecha de nacimiento de Platón, Stanley presenta la versión que Ficino ofrece del horóscopo de Platón hecho por Fírmico Materno en su Mathesis.

Aquí la versión del horóscopo de Platón en Stanley. Historia de la Filosofía en ocho libros. Parte quinta, Capítulo primero, página 4.

 

Horóscopo de Platón
Horóscopo de Platón en Stanley. Historia de la Filosofía en ocho libros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta se corresponde, como puede verse, a la que hace Marsilio Ficino en la Vida de Platón (Tomado de Marsilio Ficino. Scritti sull’astologia. Biblioteca Universale Rizzoli. Milano 1999. A cura di Ornella Pompeo Faracovi, 254)

El horóscopo de Platón por Marsilio Ficino
El horóscopo de Platón

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Firmico, en realidad, escribe el horóscopo en prosa.

Si horoscopus in Aquario fuerit inventus, et in parte horoscopi Mars et Mercurius et Venus sint partiliter collocati, in occasu vero Iuppiter os Leonis habeat signum, tin anafora horoscopi Sol constitutus signum Piscium teneat, Luna vero in Geminis collocata, et in quinto geniturae loco constituta, horoscopum trigonica radiatione respiciat, et Saturnus nonum ab horoscopo <locum> tenens in Librae sit signo constitutus, haec genitura divinarum et caelestium institutionum reddit interpretem, qui docili sermone et divini ingenii potestate conpositus, <et> caelesti quodammodo institutione formatus, vera disputationum licentia ad omnia secreta divinitatis accedat. Haec genitura Platonis fuisse suggeritur.

Firmico Materno. Mathesis. Libro VI. Cap. XXX (The Latin text is that of the critical edition by Wilhelm Kroll (1869‑1939) and Franz Skutsch (1865‑1912), published by B. G. Teubner, 1897 and 1913.)

Si el ascendente está en Acuario, y Marte, Mercurio y Venus están en conjunción en ese grado; Júpiter está en el descendente en Leo, el Sol se encuentra en la anafora del ascendente en Piscis, la Luna se encuentra en la quinta casa en Géminis, en trígono con el Ascendente y Saturno está en la novena casa en Libra esta carta produce un intérprete de las cosas divinas y celestiales. Posee una combinación de discurso aprendido y la inteligencia divina y es entrenado por algún tipo de poder divino para dar la verdadera expresión de todos los secretos de la divinidad. Esta carta se dice que ha sido la de Platón.

Firmico Materno. Mathesis. Libro VI. Cap. XXX. Traducción realizada por AstroChart.org

Es interesante que Stanley utilice el horóscopo de Fírmico, recibido a través de Ficino (a quién ciertamente no refiere), como herramienta para definir la fecha de nacimiento de Platón y resolver algunas controversias, pues indica, primero, que el horóscopo puede servir de fuente, es decir, s le da crédito,  y en este sentido, se utiliza críticamente para contrastarlo con otras fuentes. Lo que revela el carácter a la vez escéptico y crédulo de esta historia de la filosofía.

 

 

 

 

 

Ficino equivocado

Este blog se ha empeñado desde hace tiempo en relatar con un poco de retraso las novedades. Lo que es absurdo, lo reconozco. Pero que considero posible si pensamos que la filosofía es atemporal, por lo que todo, en todo momento es siempre una novedad.

Confortado por eso, comencé hace un par de semanas la lectura del Comentario al Parménides de Marsilio Ficino, elegantemente traducida y editada por Maude Vanhaelen para The I Tatti Renaissance Library de la Universidad de Harvard, y editada en el 2012. Lo hice leyendo en primer lugar la introducción, con el entusiasmo de quien recibe por primera vez el Corpus Hermeticum.

Me sorprendió negativamente, sin embargo, la forma en que Vanhaelen describe a Ficino como lector de Proclo, Plotino y Platón. Pueden ser meros detalles, pero por ejemplo dice: “Thanks to Ficino, Plato’s Parmenides continued to be read through Neoplatonic lenses for nearly five centuries, until modern scholars started to distinguish the meaning of the Platonic original form that of its Neoplatonic commentators.” (p. xiv) La afirmación parece inocente y corresponderse con la verdad salvo por el “original form”, que es una formula idealista -hay un sentido “original” del texto platónico que podemos reconstruir (nosotros, no Ficino)- que convierte a Ficino en el propagador de un “falso” Platón, y que denota, a mi juicio una fuerte falta de perspectiva histórica. En todo caso, la forma original de Platón sería una construcción del pensamiento moderno, como sin duda lo fue también el Platón transmitido por los platónicos. Pero el contraste de la lectura que Ficino hace de los platónicos, frente a la lectura que los académicos hacen de Platón, Proclo y  Plotino, es una constante con la que Vanhaelen parece advertir: “cuidado, Ficino no entiende lo que nosotros”.

En otro pasaje afirma que “Ficino is by no means a professor of philosophy like Proclus”, por lo que, según Maude Vanhaelen, Ficino “sees little utility in establishing a philosophical system like Proculus and teaching pupils the different steps in the explication of the text (p. xvi)”. En la Introducción no aclara cuál es la relación con la filosofía que Vanhaelen atribuye a Ficino y si por enseñanza de la filosofía entiende únicamente la explicación de un sistema. Pero el texto deja sentir una cierta tendencia a no concebir a Ficino como un filósofo justamente por su interés superior por la interpretación, en lugar de la exposición dialéctica, y por su afición a la mística y la teurgia, en lugar de la física.

La presentación de Maude Vanhaelen tiene, pues, el problema de abordar a Ficino desde una perspectiva donde aparece como un mal interprete de Platón y de Proclo, con poco interés por la filosofía. Una imagen que me cuesta compartir, por razones que van desde el modo de aproximarse a la historia de la filosofía, como mi interés por no establecer, sobre los filósofos antiguos, el molde de la filosofía académica contemporánea como la única legítima.

Pero más allá de estas diferencias, me parece que el texto ofrece una interesante aproximación al Comentario al Parménides. En especial destaca el análisis del Comentario como el lugar en que Ficino confronta a Pico y las críticas que en De ente et uno éste le dirige. No sólo el tema ha sido ya abordado antes por Vanhelen en un artículo, sino que aquí es puntualizado y enriquecido con la traducción misma del comentario.