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Problemas filosóficos de la Inteligencia Artificial

La inteligencia artificial es quizás la disrupción computacional más importante de nuestros días. Su desarrollo actual ha suscitado ya cuestiones no sólo éticas sino también en torno al concepto de inteligencia, del lenguaje, de conciencia, por solo señalar las más representativas, así como fabulaciones en torno al apocalipsis humana en manos de robots inteligentes.

El presente curso pretende que los estudiantes participen en la discusión de estos temas alrededor de la actual generación de herramientas de texto e imagen de la inteligencia artificial, a partir de comprender cómo funciona esta tecnología y del estudio del contexto histórico, cultural y tecnológico en el que se ha desarrollado y se está desarrollando.

Programa

Lecturas sugeridas

Aquí puedes ver todos los videos del curso

Bitácora de mis clases en línea 3

Una experiencia tan compleja como las clases en línea tiene muchas facetas y niveles, pues no es sólo el uso de la plataforma, el contacto con los estudiantes, la producción de materiales, sino que se amplía a las reuniones virtuales, a la experiencias de otros profesores, la gestión administrativa, a la preocupación por el ritmo de avance de los alumnos y un largo etcétera.

Aquí hablaré de tres cosas: las primeras video reuniones, los cambios de grupos y la experiencia de otros profesores, y volveré a aquello que me preocupa más en el proceso.

La video reunión

Tuve mi primera video reunión con los dos grupos a los que imparto clase. Lo hicimos a través de Meet, sólo por utilizar todos los recursos de la plataforma. Sorpresivamente, tuve más alumnos de los que esperaba en ambas. Estuvieron presentes, por ejemplo, alumnos que no hay avanzando en las tareas asignadas al grupo, además de los alumnos esperados y otros que están cursando para presentar su extraordinario.

La reunión fue muy cordial. Hice una breve exposición de cuál es el plan de trabajo de la clase, cuáles son las dinámicas y les di la palabra para que me contaran su experiencia, su situación y preguntan sobre algún tema de la clase. Arrancamos con las preocupaciones personales, angustias, limitaciones, situaciones difíciles. Pero después de escuchar algunas y de resolver temas de preocupación, tiempos, evaluación, trato de unos con otros, comenzamos a hablar de temas de la clase con muchas amplitud y gran variedad, a partir de sus preguntas.

Me sorprendió que muchos de ellos tuvieran la cámara encendida, aunque hubo algunos que prefirieron no encenderla, y algunos con dificultades para usar el micrófono se comunicaron por el chat, haciendo comentarios y preguntas. No grabé las clases porque en principio pensaba no hacerlo. Aunque los participantes de Historia de la filosofía pidieron que lo hiciera la próxima vez. Propuse en cambio hacer un resumen entre todos en un documento abierto, pero la idea no pegó.

En la optativa, en cambio, optamos por ir haciendo el resumen mientras duraba la videocharla y aunque no muchos participamos en su elaboración, obtuvimos un buen resumen.

La experiencia de otros profesores

Entiendo que hay una diferencia en como quiero que trabajemos en mis grupos y lo que hacen otros profesores cuya experiencia leo en correos que nos han hecho llegar a través de la coordinación. Todos se leen muy entusiastas y muy felices con sus clases en Zoom de dos o más horas, aunque les pone nervioso que no tengan sus cámaras encendidas (!).

Los que he leído parecen solo haber trasladado sus clases sin muchos cambios a la nueva dinámica: darán clase, compartirán lecturas y esperaran un trabajo al final. Me inquieta que esto genere ciertas expectativas en los alumnos y que frente una dinámica más cargada de trabajo dentro de un proceso de auto aprendizaje, como el que sigo genere algún conflicto.

Cambios de grupo

Hasta ahora la mayor confusión en torno a la dinámica de las clases la provocó los cambios de grupo. Al principio recibimos los “inscritos” a la clase, pero durante las dos semanas de cambios de grupos fue muy difícil seguir el proceso. En Historia IV por ejemplo, pasé de tener 18 a tener 27 inscritos, sin que supiera exactamente quién se dio de alta y quien de baja, salvo por los alumnos que me inscribieron para darse de alta. Sin embargo, en Classroom tengo un total de 36 inscritos y he tenido que revisar uno por uno quién esta inscrito y quien no.

En el Seminario Optativo no hubo mucha variación, tenía en total 14 alumnos y sigo con los 14, porque el mismo numero que se dio de baja, se dio de alta.

En ambas clases tengo un grupo de personas inscritas pero inactivas -es decir, no han hecho ninguna de las actividades- y un grupo de “oyentes”, si tal concepto cabe aquí. Determinar todo esto ha implicado un par de horas dedicadas solo a comprara listas y nombres para conciliarlos. Como los nombres en los correos y por ende en la lista de Classroom no siempre coinciden con los nombres en la lista oficial, hay que hacer inferencias o de plano, preguntar.

Al final he podido saber quienes están inscritos, pero no activos, para contactarlos de nuevo y escribirles para invitarlos a seguir o ayudarlos de alguna forma, y quienes probablemente fueron bajas.

Sobre aquel debate entre Žižek vs Peterson

En abril de este año se llevó a cabo el debate entre Žižek y Peterson. Yo preparé un texto para aparecer en El financiero, pero por diversas circunstancias, no apareció. Un poco lejos en el tiempo, pero lo publico ahora a continuación:

Žižek vs Peterson: la imposibilidad del debate

Hace un par de semanas la filosofía o, quizás con mayor precisión, lo que se llama crítica cultural, protagonizó su gran evento de la post verdad. El que se promocionó, por supuesto, de manera totalmente exagerada como el debate del siglo. 

La fecha elegida para que el filósofo y psicólogo hegeliano, marxista y lacaneano, educado en Belgrado y en París, Slavoj Žižek de 70 años, debatiera con el psicólogo clínico y crítico cultural educado en Canadá, Jordan Bernt Peterson de 56 fue, si los símbolos aun importan o quizás, porque no importan, el viernes santo.

A tono con esto el tema del encuentro entre estos dos intelectuales fue, por decir lo menos, desconcertante. Primero, porque se proponía como un enfrentamiento y, segundo, porque uno de los enfrentados era un fantasma: el marxismo.

Así, el cartel con el que se promocionó este debate del siglo entre una estrella mediática de la filosofía y un débil aspirante al título como si fuera una pelea de box entre dos pesos pesados fue: «Felicidad: Capitalismos vs marxismo».

No creo que haya nadie que piense que hoy en Canadá, donde se llevó a cabo el debate, el marxismo sea una alternativa teórica, política o incluso ética –sobre todo si hablamos de felicidad. Pero no debe sorprendernos, una característica de nuestros días es la artificialidad de los enemigos, su carencia de sustancia, pero, al mismo tiempo, la necesidad de su presencia para dar alguna legitimidad a los argumentos. Es igual si son marxistas, chairos, fifís o conservadores, ninguno posee verdadera identidad.  

Desde mi punto de vista, si algo mostró el debate entre Žižek y Peterson fue precisamente la imposibilidad de la confrontación y, paradójicamente, su necesidad.

El primero en tomar la palabra en un segmento de media hora fue Peterson. Para entrar a tema decidió hacer una crítica al Manifiesto comunista de Marx y Engels. Una elección fallida: el Manifiesto no es un texto teórico sino un panfleto político. Los argumentos que quería encontrar Peterson para cuestionarlos no se encuentran ahí sino en otras obras –como le hizo notar Žižek más adelante.

Peterson recurrió, pues, a la estrategia de un estudiante flojo: leer la obra sin revisar ninguna otra obra del autor, ni ninguna referencia secundaria, pensando que basta con su comprensión muy general de las ideas vistas en la obra para discutirlas oponiendo, otras posiciones igualmente primarias y generales.

Argumentó que la lucha de clases no era la única lucha dentro del capitalismo, porque si miramos al hombre desde la psicología hay muchas luchas, comenzando por la sobrevivencia. Hubo risas en la sala. Luego reprochó a Marx y Engels que no es fácil identificar quién es explotador o explotado.

¿Las risas eran de incredulidad? Peterson siguió denunciando que el Manifiesto no señala cómo se escogerá a los líderes del proletariado, para acabar por explicarle a Marx y a Engels algo que seguramente no habían entendido, que las ganancias no son malas.

Žižek tomó entonces el estrado. Ignoró por competo todo lo que Peterson había dicho, traía un texto preparado, y comenzó a hablar… de sí mismo, de esos liberales (el otro enemigo), que eran sus mayores críticos.

Quedó claro, de entrada, que el marxismo no era tema de su interés. ¿Para que discutir con ese fantasma si ahí están China, Trump y Bernie Sanders?

El mayor talento de Žižek es la provocación. Su intervención puede sintetizarse en un puñado de ideas controversiales:

China es ejemplo de un capitalismo autoritario, porque esa es también una opción del capitalismo.

Trump es un ejemplo de que ya no hay autoridad, porque es él quien defiende los “valores tradicionales”.

Berni Sanders en cambio, es sólo un moralista. El sufrimiento, de los más pobres, de los oprimidos, no es prueba de autenticidad.

El terrorismo ha mostrado que, si hay un Dios, todo es posible. La ideología hace que buenas personas hagan cosas horribles.

And so on, and so on….

La larga sesión de intercambio que siguió a las presentaciones iniciales no aportó mucho. Pero dejó en claro una cosa: los oponentes estaban de acuerdo desde el principio. El mundo capitalista (porque no hay otro) enfrenta muchos problemas cuya solución, oh sorpresa, no es fácil.

Más que una tenaz lucha por, si ya no la verdad, al menos ideas que construyan alternativas para pensar, el pobre debate del siglo sólo ayudó a constatar que, en tiempos de la post verdad, interlocutores, enemigos e ideas, lucen por su banalidad.

Afecto y emoción por Gómez Dávila           

A menudo me dejo guiar sobre todo por el afecto. Temas y asuntos que pueden serme distantes e incluso ajenos, despiertan mi curiosidad por la intermediación del afecto a ciertas cosas o a ciertas personas. Leí Facetas del pensamiento de Nicolás Gómez Dávila, publicado por la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia y que se puede bajar aquí, porque le tengo mucho aprecio al que fue el editor académico del volumen, Juan Fernando Mejia Mosquera.

En numerosas conversaciones e intercambios, Juan me ha hecho saber de la existencia de Nicolás Gómez Dávila, una figura muy interesante de la cultura y la filosofía colombiana del siglo XX, y de su enorme interés profesional y personal por este personaje a la vez lúcido y enigmático.

A pesar de que no ha logrado contagiarme del entusiasmo por Gómez Dávila, me concedí la libertad de leer el libro para saber más y entender mejor la pasión de Juan por él, y quizás aprender algo más de Gómez Dávila, y del pensamiento y la cultura colombiana y latinoamericana del siglo XX.

Lo que encontré en el libro fue algo muy interesante que hace y no honor al título. Me explico: no soy quien para juzgar si son o no afortunadas las distintas excursiones que los autores de los capítulos del libro hacen al pensamiento de Gómez Dávila. Pero creo poder ser un observador de los métodos de aproximación seguidos por los autores. En otras palabras, terminé leyendo el libro con la mirada puesta en las facetas de aproximación, más que en las facetas del pensamiento del filósofo colombiano.

Cabe aclarar, antes de seguir, que la obra de Gómez Dávila ofrece un enorme desafío a sus intérpretes. Escrita en su mayoría en forma aforística, sin grandes ensayos, salvo un par de textos, no declara expresamente a partir de qué texto o textos elabora sus reflexiones. En su conjunto presenta a quien la estudia diversos problemas que lo mismo se refieren al estilo, cuestiones de establecimiento del texto, identificación de sus fuentes, a su inserción dentro del pensamiento colombiano de la época, además de cuestiones de autoría, semántica y, claro, temas propiamente filosóficos.

El libro responde a este desafío desde múltiples frentes. Por un lado, los primeros capítulos están dedicados a abordar el problema que es la obra de Gómez Dávila, tanto desde el punto de vista de cultural como una obra aislada y a la vez inmersa en una dinámica cultural, como desde el punto de vista filológico-literario. Me interesó particularmente el capítulo escrito por Francia Elena Goenaga Olivares que aborda el problema del lector-autor, en una obra como la de Gómez Dávila que se presenta a sí misma como producto y comentario de otra no declarada. En su conjunto, los cinco primeros capítulos y la introducción escrita por Juan Fernando Mejia Mosquera ayudan a comprender la excepcionalidad del objeto que estudian y la dificultad de establecerlo por completo. Cabe decir que no es frecuente una aproximación como ésta a pensadores contemporáneos cuya obra se toma como dada inmediatamente y fuera de discursión.

Los siguientes capítulos, con nombres elocuentes como 2Contra el mundo: bolero desesperado…”, “Fantasía y represión en ‘De Iure’”, “Vida y obra como partes de un mismo experimento”, “El valor de lo inútil”, enfrentan a Gómez Dávila con otras herramientas de análisis tomadas de la lingüística y la filosofía. En ellas, la obra del filósofo colombiano sirve en realidad como motivo para el desarrollo de reflexiones desde la perspectiva y la problemática en las que está interesado el autor del capítulo. Curiosamente, más que ofrecernos una perspectiva de Gómez Dávila, este grupo de capítulos ofrece una aproximación a los temas y autores que inquietan en ese momento a pensadores colombianos, y que los reflejan en su acercamiento.

Los últimos capítulos hacen un estudio más tradicional al filósofo bogotano. Y por esto quiero decir que intentan hacer una hermenéutica de su obra desde los confines del texto. Se trata sobre todo de intentos de reconstrucción del pensamiento jurídico, estético y antropológico de Gómez Dávila, en un afán por comprender, más allá de los límites impuestos por el estilo, una reflexión amplia sobre estos tres asuntos.

La riqueza de Facetas del pensamiento de Nicolás Gómez Dávila no se reduce, pues, solo a lo que se dice de él, sino a la multiplicidad de herramientas y formas de aproximación contemporáneas a su obra, vida y pensamiento, que muestra la riqueza conceptual y analítica con la que puede ser estudiado un autor tan complejo.

 

Nota final

Nicolás Gómez Dávila es una figura que me sigue resultando ajeno, pero el libro me ha mostrado un punto de encuentro. Gómez Dávila se describe a sí mismo como reaccionario por “su distancia y su desacuerdo con su tiempo, con su espacio, con su país, con su tradición cultural”. Me identifico plenamente con esa idea. Con esa forma de no pertenecer, de verse a uno mismo aislado.

 

Mejía, J. F. (ed. ac.). Facetas del pensamiento de Nicolás Gómez Dávila. Pontificia Universidad Javeriana & Instituto Caro y Cuervo. PP 279-28. ISBN 978-958-781-227-5.

Sobre los prejuicios (sobre la divulgación de la filosofía)

Esta semana participé en el evento La divulgación filosófica: Innovación y medios alternativos para la filosofía del siglo XXI organizado por Luis Aaron Patiño en la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de México, en Toluca. Primero en su tipo en México, el evento reunió a muchos interesados en la divulgación de la filosofía, a discutir por primera vez los cómos y porqués de la divulgación. Además de mesas redondas, presentación de revistas y proyectos de divulgación, el evento contó con talleres y ponencias magistrales, una de las cuales impartí yo.

Mi mayor entusiasmo fue notar que hay un trabajo serio, entusiasta e inteligente en torno a la divulgación, que seguramente comenzará a dar frutos pronto, aunque aun falte mucho camino, sobre todo institucional y pedagógico por recorrer, para pasar de los esfuerzos individuales o de pequeños grupos, a verdaderos proyectos de divulgación.

Mientras eso ocurre, aquí les comparto mi presentación.

Inquietudes sobre divulgar filosofía

Este semestre he comenzado a impartir un seminario sobre Divulgación de la filosofía, para la licenciatura en la Facultad. La verdad es que se trata de una tarea que tenía pendiente para obligarme a formalizar algunas ideas sobre la divulgación de la filosofía, que puse antes en acción en los proyectos de divulgación que he desarrollado, como las Ráfagas de pensamiento. Esta es pues, no sólo la oportunidad para pensar y discutir las ideas con un grupo, mientras imaginamos nuevos proyectos de divulgación, sino también de revisar artículos y libros sobre divulgación, la mayoría sobre divulgación de la ciencia, para poder contrastar argumentos e ideas.

Este fin de semana leí dos textos que me hicieron mirar el problema de la divulgación de la filosofía bajo una perspectiva distinta a como la venía pensando. Sobre todo  para entender, en parte, que dificultades existen para que haya un efectivo proyecto de divulgación en la filosofía.

El primero es el capítulo “Communicating the Social Sciences” de Angela Cassidy del libro Handbook of public communication of science. Antes de plantearse qué o cómo divulgar las ciencias sociales, la autora observa como es que, de hecho se comunican, y como esta comunicación tiene unas diferencias notables respecto de la ciencia. Un primer problema que destaca es que hay elementos de las ciencias sociales que forman parte del trabajo diario de los medios (los datos del censo, el crimen, los análisis económicos, la violencia, etcétera). Al mismo tiempo, señala que los investigadores en ciencias sociales suelen ser “expertos” consultados frecuentemente por los medios u ocupan el lugar de analistas para varios  medios de comunicación. Esto hace que los temas de las ciencias sociales sean parte de la información diaria, y que la investigación en ciencias sociales no aparezca en las secciones de “ciencia” de los medios. Esto último no sólo por el hecho de que la información de las ciencias sociales está en las páginas noticiosas de los diarios, sino porque las ciencias sociales tienen un estatus inferior a la ciencias puras.

Para el caso de las humanidades y de la filosofía en particular, podemos observar dos cosas. Una, que los filósofos con cierta frecuencia aparecen en los medios como “expertos” y algunos ocupan el lugar de analistas en algunos medios. Lo hacen con menos frecuencia que los investigadores de ciencias sociales, pero sin duda ocupan también ese lugar. Al mismo tiempo, alguna información sobre las humanidades y la filosofía aparece en las secciones de cultura de ciertos medios, aunque no con la abundancia ni la frecuencia que podría ser deseable. Esto no es necesariamente negativo, como tampoco lo es para las ciencias sociales, pero no es divulgación y no alcanza las metas que persigue la divulgación.

Como observan Alfredo Marcos y Fernando Calderon en “Una teoría de la divulgación de la ciencia“, la divulgación es un sistema abierto, adaptativo y social, que está conectado con otros sistemas: el científico (y su comunicación), el de los medios (y su lógica), el artístico, el militar, etcétera. A nivel social, la comunicación entre científicos, las explicaciones públicas de los expertos en medios, cumplen con ciertos fines específicos, que se completan, en el ámbito social más amplio, con la divulgación.

Bajo esta perspectiva, la tendencia a colapsar en México la difusión de la cultura con la divulgación de las humanidades, en general, y de la filosofía, en particular, ha impedido construir proyectos que solo persigan los fines de la divulgación. De modo que el primer problema a afrontar, me parece, es el distinguir la divulgación de la difusión de la cultura y la actividad comunicativa de los “intelectuales”. Es decir, hay que discutir cuál es el marco teórico, los objetivos y los fines de la divulgación. La divulgación de la filosofía no es cualquier participación de uno o varios filósofos en un foro público, cualquiera que este sea, sino un proyecto de comunicación claramente delimitado en sus alcances y en sus medios.

Curso Optativo Divulgación de la filosofía

Esta es la primera vez que voy a dar esta materia optativa, pero me parece muy necesario hacerlo por lo siguiente: cada vez es más clara la importancia que está cobrando la divulgación de la filosofía tanto como una estrategia de comunicación de la filosofía para con la sociedad, como una opción profesional para egresados de la carrera de filosofía. Por ello he pensado este curso con dos objetivos básicos: pensar y hacer divulgación de la filosofía.

La intención es, por un lado, reflexionar sobre la difusión de la filosofía como un problema central para la filosofía en nuestros días y, por otro, desarrollar proyectos para la divulgación de la filosofía en cualquier medio, pero con énfasis en medios digitales. Así que funcionaremos como un taller que se propondrá, a partir de la discusión colectiva la realización de uno o dos proyectos, dependiendo del número de estudiantes inscritos.

 

Aquí el programa

SEMINARIO OPTATIVO 1 (1)

 

Primeras ideas

 

 

 

 

 

 

Entradas de blog

Inquietudes sobre divulgación

Sobre los prejuicios (sobre la divulgación de la filosofía)

 

Artículos:

Modelos de comunicación pública de la ciencia

Una estrategia de guerrilla para la divulgación

Teoria Divulgación de a ciencia

 

Tesis:

Hacia un modelo de divulgación de la filosofía a partir del modelo de divulgación de la ciencia de la UNAM y las cápsulas radiofónicas Ráfagas de Pensamiento 

La divulgación de las ciencias sociales en la comunicación de la ciencia

 

Libros:

La divulgación de la filosofía ¿es necesaria? 

Manual de divulgación de la ciencia

Capítulos 5 y 16

 

Algunos proyectos de divulgación:

El ser y el pronóstico del tiempo

Ráfagas de pensamiento

Filosofafando

La sangre del león verde

Filosofía aquí y ahora

Zozobra colectiva

Philosophy bites

History of philosophy without any gaps 

Philosophize this!

 

 

 

 

Historia de la Filosofía III

Pues si, este nuevo semestre 2018-1 volveré a dar Historia de la Filosofía III. La verdad es que es difícil renunciar a dar una de mis clases favoritas. Aquí lo básico:arc_111125a

 

Objetivos:

 

Este curso aspira a ser solamente una introducción al estudio de la filosofía medieval, considerando la enorme franja temporal que ésta ocupa, y el breve espacio de un semestre que se tiene para exponerla. Es por ello el curso no será una exposición de los principales pensadores y sus doctrinas, ni un compendio de las ideas medievales, por más reducido o sintetizado que esta pudiera ser. En su lugar, el planteamiento de este curso es hacer que el estudiante ejecute las competencias necesarias que concretamente se refieren al conocimiento y discusión de las principales tendencias de estudio del pensamiento medieval, y la adquisición de las técnicas de estudio bibliográfico, paleográfico, lingüístico, filológico y filosófico. Aplicándolas a un tema concreto, como es el problema del mal y los distintos tratamientos que se le dieron durante la Edad Media; tema que nos ocupará este semestre. Lo que se busca en el curso es que el estudiante ejecute esas técnicas básicas, comprenda su importancia y peso en el proceso de estudio de la filosofía medieval, y a través de ellas penetre de manera más profunda a la comprensión del pensamiento medieval y el modo en que se estudia.

 

Baja el programa completo

Programa Historia de la Filosofía IIII

Calendario de actividades

Rubrica de calificación

 

Libros a elegir para trabajo final:

 

San Agustín. Libro primero de la ciudad de Dios

Macrobio. Comentario al sueño de Escipión

María de Francia. Lais

Hildegarda de Bingen Scivias

San Buenaventura. Itinerario de la mente de Dios

Jean de Meung. Roman de la Rosa 

 

Textos para actividades

Alain de Libera 

 

 

La llegada de la filosofía del Renacimiento a América Latina

El último año he estado trabajando, junto con Javier Santamaría, en el proyecto de reunir los textos introductorios -introducciones, prólogos, preliminares- a las traducciones y los estudios sobre filosofía del Renacimiento en América Latina. El objetivo del proyecto es simple:  concentrar textos que están dispersos, en donde se declara o explica las motivaciones y las ideas detrás de los trabajos de traducción o de estudio del Renacimiento.

El origen del proyecto fue mi participación en el Coloquio Internacional El Renacimiento italiano desde América Latina organizado por el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM y la Villa I Tatti, de la Universidad de Harvard que se celebró en 2015 en Oaxaca.

Aunque falta aun por reunir algunos textos que ya hemos identificado y es probable que otros, que circulen o hayan circulado sólo en algunos países se nos escapen, el sitio que hemos preparado ofrece un panoramas general del interés por la filosofía del Renacimiento en el América Latina.

 

 

Querétaro, bibliotecas, filósofos y humanidades Digitales

Humanistas Digitales UAQEl jueves y viernes de la semana pasada impartí un curso de Humanidades Digitales en la Universidad Autónoma de Querétaro. Quiero relatar la experiencia porque fue diferente a la de otros cursos de HD que he dado en México. Son dos las razones principales: la primera es que los asistentes provenían de tres áreas: letras, filosofía y la personal de la Dirección General de Bibliotecas que eran jóvenes con formaciones diferentes -desde psicología a historia-, pero que colaboraban en la biblioteca. El hecho de encontrar bibliotecarios interesados en las HD en México no es tan común como uno esperaría y filósofos, bueno, son muy raros. Como explicación a esto, descubrí que el hecho de que el personal de la biblioteca tuviera una formación diferente a la de bibliotecnología -de psicología a historia- ayudó a que se acercaran a las HD con entusiasmo, y, en lo que se refiere a los filósofos, influye el hecho de que la UAQ tiene una aproximación práctica a la filosofía, sobre todo en una maestría de Filosofía aplicada. La segunda razón es su inmersión previa en el uso de herramientas y las ideas de colaboración y acceso abierto de las HD, que eran mayores a las del promedio, una inmersión que tenía por origen los intereses personales y cierto interés institucional, particularmente de la biblioteca, para que se formaran en ella.

Encontrar un grupo así, me entusiasmó mucho. Pues es el tipo de grupos en el que mejor pueden madurar las HD, no sólo porque un lugar privilegiado para hacerlo es la biblioteca, sino porque la confluencia de diversas formaciones disciplinares ayudan a generar proyectos digitales más ricos.

En lo personal, yo espero que el curso haya ayudado a incrementar el interés por las HD, y que en el futuro la colaboración entre los Humanistas Digitales de la UAQ, y el resto, se incremente, sobre todo en miras del DH2018 que tendrá lugar en México.