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Bitácora de mis clases en línea 3

Una experiencia tan compleja como las clases en línea tiene muchas facetas y niveles, pues no es sólo el uso de la plataforma, el contacto con los estudiantes, la producción de materiales, sino que se amplía a las reuniones virtuales, a la experiencias de otros profesores, la gestión administrativa, a la preocupación por el ritmo de avance de los alumnos y un largo etcétera.

Aquí hablaré de tres cosas: las primeras video reuniones, los cambios de grupos y la experiencia de otros profesores, y volveré a aquello que me preocupa más en el proceso.

La video reunión

Tuve mi primera video reunión con los dos grupos a los que imparto clase. Lo hicimos a través de Meet, sólo por utilizar todos los recursos de la plataforma. Sorpresivamente, tuve más alumnos de los que esperaba en ambas. Estuvieron presentes, por ejemplo, alumnos que no hay avanzando en las tareas asignadas al grupo, además de los alumnos esperados y otros que están cursando para presentar su extraordinario.

La reunión fue muy cordial. Hice una breve exposición de cuál es el plan de trabajo de la clase, cuáles son las dinámicas y les di la palabra para que me contaran su experiencia, su situación y preguntan sobre algún tema de la clase. Arrancamos con las preocupaciones personales, angustias, limitaciones, situaciones difíciles. Pero después de escuchar algunas y de resolver temas de preocupación, tiempos, evaluación, trato de unos con otros, comenzamos a hablar de temas de la clase con muchas amplitud y gran variedad, a partir de sus preguntas.

Me sorprendió que muchos de ellos tuvieran la cámara encendida, aunque hubo algunos que prefirieron no encenderla, y algunos con dificultades para usar el micrófono se comunicaron por el chat, haciendo comentarios y preguntas. No grabé las clases porque en principio pensaba no hacerlo. Aunque los participantes de Historia de la filosofía pidieron que lo hiciera la próxima vez. Propuse en cambio hacer un resumen entre todos en un documento abierto, pero la idea no pegó.

En la optativa, en cambio, optamos por ir haciendo el resumen mientras duraba la videocharla y aunque no muchos participamos en su elaboración, obtuvimos un buen resumen.

La experiencia de otros profesores

Entiendo que hay una diferencia en como quiero que trabajemos en mis grupos y lo que hacen otros profesores cuya experiencia leo en correos que nos han hecho llegar a través de la coordinación. Todos se leen muy entusiastas y muy felices con sus clases en Zoom de dos o más horas, aunque les pone nervioso que no tengan sus cámaras encendidas (!).

Los que he leído parecen solo haber trasladado sus clases sin muchos cambios a la nueva dinámica: darán clase, compartirán lecturas y esperaran un trabajo al final. Me inquieta que esto genere ciertas expectativas en los alumnos y que frente una dinámica más cargada de trabajo dentro de un proceso de auto aprendizaje, como el que sigo genere algún conflicto.

Cambios de grupo

Hasta ahora la mayor confusión en torno a la dinámica de las clases la provocó los cambios de grupo. Al principio recibimos los “inscritos” a la clase, pero durante las dos semanas de cambios de grupos fue muy difícil seguir el proceso. En Historia IV por ejemplo, pasé de tener 18 a tener 27 inscritos, sin que supiera exactamente quién se dio de alta y quien de baja, salvo por los alumnos que me inscribieron para darse de alta. Sin embargo, en Classroom tengo un total de 36 inscritos y he tenido que revisar uno por uno quién esta inscrito y quien no.

En el Seminario Optativo no hubo mucha variación, tenía en total 14 alumnos y sigo con los 14, porque el mismo numero que se dio de baja, se dio de alta.

En ambas clases tengo un grupo de personas inscritas pero inactivas -es decir, no han hecho ninguna de las actividades- y un grupo de “oyentes”, si tal concepto cabe aquí. Determinar todo esto ha implicado un par de horas dedicadas solo a comprara listas y nombres para conciliarlos. Como los nombres en los correos y por ende en la lista de Classroom no siempre coinciden con los nombres en la lista oficial, hay que hacer inferencias o de plano, preguntar.

Al final he podido saber quienes están inscritos, pero no activos, para contactarlos de nuevo y escribirles para invitarlos a seguir o ayudarlos de alguna forma, y quienes probablemente fueron bajas.

Proyecto de investigación: Cuerpo, escritura y género

En diciembre del año pasado el Conacyt me avisó que mi proyecto de investigación conjunto con Clara Inés Ramírez del IISUE había recibido un importante monto de financiamiento para ser desarrollado a lo largo de los próximos tres años. Aunque nunca antes he hecho pública las características de un proyecto como este, más por omisión que por una decisión razonada, he decidido hacerlo ahora precisamente porque es un proyecto sobre Humanidades Digitales, que parte de la premisa de que la colaboración es relevante y que, por lo mismo, puede ser de interés para muchos.

 

Proyecto de investigación

Cuerpo, escritura y género. Marcadores para el análisis digital de textos.

Nuestra propuesta es utilizar una metodología desarrollada en el ámbito del cómputo, para aplicarla en la
investigación en las humanidades. En este sentido, el proyecto parte de una pregunta de investigación propia de las
humanidades: ¿cuáles son las diferencias de género en el discurso sobre el cuerpo de hombres y mujeres en el
mundo novohispano? Y a ella buscamos responder generando marcadores XML (tags), sobre la base del sistema TEI
Lite de la Text Encoding Iniciative
(un estándar utilizado por la comunidad de investigación en humanidades digitales), para identificar, interpretar y recuperar automáticamente, al procesar digitalmente los documentos, las variantes de género en el discurso sobre el cuerpo en obras novohispanas. Nuestro corpus de investigación esta formado por dos colecciones académicas ya establecidas y en crecimiento: una sobre la escritura de las mujeres, desarrollada por el Seminario de escritos de Mujeres del Instituto de Investigaciones Sobre la Universidad y la Educación de la UNAM, y otra de textos astrológico/astronómicos escritos por hombres, desarrollado por la Biblioteca Digital del Pensamiento Novohispano, un proyecto de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, que en conjunto conforman un fondo inicial de 20 obras para su marcado y su estudio. El desarrollo del proyecto contempla cuatro etapas fundamentales. La primera es la generación de los marcadores con los cuales identificar en los textos las variantes de género en el discurso sobre el cuerpo. La segunda consiste, propiamente, en el marcado de los textos con las categorías creadas. En la tercera, los textos maracados son procesados para indexar automáticamente: a) Los pasajes en que se habla del cuerpo por género, b) Los términos de la retórica sobre el cuerpo por género y c) las partes del cuerpo a las que cada género alude. Finalmente, en la última etapa se sistematiza la información obtenida y se identifican los hallazgos tanto cualitativos como cuantitativos, relativos a la ocurrencia de ciertos términos. Los resultados obtenidos se presentaran en articulos individuales a lo largo del proyecto, y en la elaboración de un libro colectivo en la etapa final del mismo. La hipótesis general del proyecto es que la generación de marcas adecuadas y el procesamiento digital de los textos, ofrecen datos fundamentales para investigar en humanidades, pero sobre todo, permiten ampliar los propósitos y las dimensiones del campo de estudio y búsqueda, que las técnicas tradicionales de lectura de textos, no permitirían. En este sentido, para el caso de nuestra investigación, la creación de marcas para distinguir las diferencias entre las retoricas masculinas y femeninas sobre el cuerpo humano en los siglos XVI al XVIII, harán posible manejar un conjunto de cuerpos textuales amplios, que de otra forma difícilmente podríamos trabajar.

Priego y el blog como herramienta de investigación

El jueves de la semana pasada Ernesto Priego, miembro de la Red de Humanidades Digitales, presentó en la Facultad de Filosofía y Letras una charla sobre el blogging como herramienta de investigación. Su reflexión fue teórica y práctica. Por un lado, reflexionó sobre cómo el cambio en el uso de la tecnología nos coloca en una situación excepcional, pues puede ser un factor de crecimiento o de retraso, y como esto afecta en particular a las humanidades, y más particularmente, a la UNAM, si lo que se busca es participar en un nuevo modelo de producir conocimientos. La segunda parte de la charla giró en torno a cómo hacer un blog académico. Cuáles son las buenas prácticas que deben seguirse para que tenga impacto, relevancia y significación.

La charla se extendió mucho más de lo planeado y la sensación de que era un tema en el aire y urgente de atender, estuvo presente casi todo el tiempo. No se debatió mucho sobre por qué hacer blogging, sino más bien sobre cómo hacerlo. La preocupación más general era cómo aplicar lo escuchado a una nueva práctica académica que necesita renovarse urgentemente y para la que quizás ya vamos tarde.