Ernesto Priani

La tibia alternativa a Google Books

Europeana y World Digital Library

Dos proyectos aparecidos en los últimos 8 meses se han propuesto marcar una diferencia frente a la enorme iniciativa de digitalización de Google Books. El primero es Europeana, financiado por la Comunidad Europea, que organiza y da acceso a 4 millones de objetos digitalizados de la red de bibliotecas y acervos europeos, y que proyecta llegar a los 10 millones de objetos para el 2011. El otro es la World Digital Library, desarrollada por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, con la participación de la UNESCO, de distintas instituciones en varias partes del mundo, y financiados con fondos privados, entre los que se encuentra entre otros Google. Por ahora, ésta ofrece alrededor de 1000 objetos digitales, pero planea tener un crecimiento exponencial los próximos años.
La historia de ambos proyectos se remota, coincidentemente, cuatro años atrás, al año 2005, cuando se origina el boom de los programas de digitalización de fondos editoriales. Ese año, mientras Google Prints pasa a llamarse Google Books, y Microsoft y Yahoo, en respuesta, se integran a la Open Content Alliance, la Comunidad Europea y la Biblioteca del Congreso inician la planeación de sus iniciativas que tendrán como origen un diagnóstico semejante frente a los problemas y peligros implícitos en el hecho de que empresas privadas, con criterios comerciales en materia de digitalización de libros, todas ellas de origen norteamericano y sin claridad en cuanto a los criterios de organización y validación de la información bibliográfica (el problema ya detectado en el Proyecto Gutenberg), tomaran la vanguardia en el proceso de llevar los archivos bibliotecarios al mundo digital.
Cuatro años más tarde vemos la respuesta a ese diagnóstico: ambas son iniciativas públicas no comerciales. Se proponen la preservación del patrimonio colectivo, dando dan acceso a él libremente y a través de interfaces multilinguísiticas, para que el idioma no sea una barrera en la obtención de la información. Han cuidado que el material digitalizado sea valioso y relevante, y claramente identificado, y que vaya acompañado de algunos elementos de contexto que permitan comprenderlo mejor a los visitantes. Pero más allá de estas coincidencia y compromisos más o menos comunes, los proyectos tienen diferencias importantes en su ejecución.
Europeana es un proyecto centrado en Europa y consiste básicamente en un interfaz de acceso a colecciones de información ya existentes, y en proceso de crecimiento. Es pues un intermediario entre esas colecciones y los usuarios, que incluye algunas herramientas como crear comunidades sobre un tópico y funcionalidades como organizar la información siguiendo una línea del tiempo, por idioma, país.. etcétera… Quizás, el mayor problema del sistema es que no distingue materiales escaneados y meras fichas de registros en las bases de datos de una biblioteca, por lo que presenta ambos indistintamente. Esto es frustrante porque al lado del acceso a una foto de Sarte o de Freud en la Biblioteca Nacional de Francia, uno encuentra sólo una entrada al catálogo de una biblioteca española. De modo que el proceso de discriminación entre objetos digitales valiosos (visibles directamente por internet) y los catálogos de fondos debe hacerla uno mismo, y el resultado es exasperante: hay más fichas de catálogo que textos, imágenes o sonidos digitalizados. En el fondo, precisamente por eso, es difícil saber qué aporta, además de centralizar la información, un proyecto comoEuropeana. En muchos sentidos, sólo es un buscador especializado, que no parece, todavía, hacer ninguna diferencia respecto al uso de cualquier otro buscador mucho más amplio, por ejemplo Google, y no aporta mucho más al tema de libros escaneados.
La WDL es otra cosa por completo. Se trata de una colección original de objetos digitales, provenientes de distintas instituciones, escaneados para conformar esa biblioteca. Tiene un interfaz gráfico multilinguístico para acceder a los objetos, con funcionalidades para ubicarlos por tiempo, lugar, idioma, tema, etcétera… Lo objetos son presentados con información de contexto y datos de catalogación, y con una calidad verdaderamente excepcional. El valor de la biblioteca es, sin embargo, limitado. Tiene una orientación más bien museográfica, y da la impresión de que los criterios de selección tienen que ver con la vistosidad de los materiales y su representatividad de una cultura o un país, más que con otros fines. Está bastante más lejos de representar una alternativa a Google Books, de lo que está, por ejemplo, Europeana.
En todo caso, Google puede seguir tranquilo. Ninguna de estas iniciativas va a hacer alguna diferencia, ni va a cambiar las rutinas de búsquedas. Y en muchos casos, sospecho que es una de esas grandes inversiones inspiradas más en dar una respuesta política –más o menos honrosa- que en construir realmente una alternativa.

 

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