Tag Archives: Humanidades digitales

Invitación a las Humanidades Digitales

Aquí los enlaces y los documentos del curso Invitación a las Humanidades Digitales impartido en la Universidad Javeriana de Bogotá, entre el 13 y el 19 de octubre.

 

Acceso al documento compartido

Acceso a la carpeta compartida

Recursos y herramientas digitales

ElaboraHD

Artículos de respaldo del curso aquí

Un buen curso de introducción a las humanidades digitales de la Universidad de California en Los Angeles. Tiene muy buenos ejemplos prácticos.

El artículo de Vennevar Bush en inglés. Aquí una versión al español.

Convertidor ASCII

El portal TAPoR de análisis de texto

Cirrus, la herramienta de visualización con la que jugamos un rato

Aquí pueden verse las guías TEI con las que seguiremos trabajando

 

En esta página están los ejemplos de marcado TEI según el tipo de texto

Ejemplo de documentación TEI

 

Sistemas de clasificación

Cataloging Cuultural Objects

DubineCore

Distant reading

https://books.google.com/ngrams

 

Proyectos

 

Biblioteca Digital del Pensamiento Novohispano 

Repertorio de métrica digital de la poesía medieval castellana

Biblioteca Digital on Line (Textos latinos e italianos medievales)

Minimal Computing

Google tendencias

Muse

Wordie

DIYHistory

http://scripto.org/

http://omeka.org/

Más herramientas

Análisis sentimental

Tweetstats

http://socialmention.com/

http://twazzup.com/

http://app.annotationstudio.org/

 

Día de las humanidades digitales: el esfuerzo está en todos lados

Ayer Esteban Romero, @polisea y Ernesto Priego, @ernestorpiergo, sostuvieron un intercambio de ideas sobre los resultados de la difusión del día de las humanidades digitales en twitter. Todo comenzó con la publicación que hizo @polisea de sus resultados en un post con un título provocador: ¿Dónde estaban entonces los humanistas digitales? que fue pronto contestado por @ernestopriego como puede verse en el comentario que hace a la entrada de @polisea, donde ofrece el análisis qué él hizo de los resultados en twitter y que puede verse aquí.  A lo conversación se sumaron, porque fueron interpelados por @polisea otros miembros de la RedHD como Isabel Galina @igalina, Elika Ortega @elikaortega, y Silvia Gutiérrez @silviaegt. Elika nos remitió a su comentario sobre las dificultades de permanecer conectada durante el día HD y cómo ello cambió su perspectiva sobre su participación. Silvia, a su vez, nos remitió a un post que escribió, precisamente para reflexionar sobre lo que estaba pasando en ese momento con la conversación y como ella aprendió del día HD en dos planos, y haciendo énfasis en la importancia de leernos entre nosotros, que fue el reclamo inicial de Ernesto Priego a Esteban Romero.

La polémica generada se ocupó de varios temas importantes. La necesidad de leernos para formar una comunidad y una red (en la que se debe asumir, también, que no puede leerse todo). El escaso impacto del evento en twitter cuya importancia, a decir verdad, me resulta relativa: twitter es más una manifestación que un fin y, en ese sentido, me parece que Esteban Romero toma su práctica personal del vínculo on/offline como mandatoria para una comunidad que por cultura académica, condiciones de infraestructura, disponibilidad laboral no la tiene. Los problemas de conectividad y de disponibilidad, en general, de una parte de la comunidad. Y la propia naturaleza del día de las Humanidades Digitales, ¿una fiesta o una forma de hacer visible las humanidades digitales?

Y en este punto quisiera decir que la principal diferencia de este Día de las Humanidades Digitales con el realizado el año pasado, es precisamente la discusión que ha propiciado. Pues marcadamente, este año han existido, desde el principio, una discusión sobre la forma de celebración, el hastag a utilizar y, por supuesto, las que ya he referido. Sumo a ellas lo que me hicieron saber Gimena del Rio, de la Universidad de Buenos Aires y María Clara Paixão de Sousa de la Universidad de Sao Paulo, a través del correo que compartimos el grupo organizador. Ambas coinciden que las diferencias horarias, entre América y Europa, así como entre los países del continente, les hizo difícil seguir el día de las Humanidades Digitales. Gimena, que sumó a la Asociación Argentina de Humanidades Digitales, hizo notar que el tema del uso horario la desmotivó bastante, pues ese tía trabajó la mayor parte del tiempo y cuando pudo conectarse en la noche, el día prácticamente había terminado.

En lo personal, me parece muy bueno que este año estemos discutiendo el modelo, la forma de hacerlo, la cultura que queremos compartir, así como nuestras dificultades. El hecho de que la discusión se de en distintos canales: en blogs (incluyendo los del día HD), en twitter, en correos, personalmente muestra cómo una comunidad tan amplia no tiene los mismos canales de comunicación, la misma cultura digital, las mismas formas de colaboración, ni el mismo acceso, tiempo y espacio para hacerlo.

Mi lección en este momento, para aprender como Silvia Gutiérrez de lo que está pasando, es que hay una discusión abierta que hay que aprovechar para ir encontrando cómo agrupar la comunidad de habla española y portuguesa de las HD, y qué quisiéramos hacer el año que entra. Existe ya la propuesta de que el día de las Humanidades Digitales se celebre dentro del Day in Life od the DH, que el año que entra será responsabilidad del Laboratorio en innovación en Humanidades Digitales de la Universidad Nacional a Distancia de España, lo que quizás nos permita buscar y encontrar otro modelo, para hacer visible y celebrar, las HD en nuestras lenguas.

Digitalización, datos y valor

Escribo con una enorme emoción. De esas que te embargan cuando no dejas de pensar en las mil cosas que se puede hacer y que no estás haciendo aun, pero que deberías pensar en hacerlas pronto. La culpa de que escriba arrastrado por ese entusiasmo es una semana plena, llena de eventos, charlas y encuentros, que no sólo me nutrieron sino que me dispararon en todas las direcciones posibles. Un recuento breve quizás de una idea de por qué lo que busco transmitir más la ebullición que el relato.

La semana, una semana en que celebraríamos el miércoles 15 de octubre de 2014 el día de las Humanidades Digitales la comunidad portuguesa e hispanaamericana, comenzó para mi, el lunes y el martes, asistiendo a reuniones convocadas por la SEP para la conformación de redes temáticas para un proyecto de Comunidades Digitales de Aprendizaje. Sobre eso escribí algo ya en mi blog para el día de las humanidades digitales. Pero luego vindo el díaHD2014 y con él la conferencia de Dominique Vinck, director del Laboratoire de cultures et humanités digitales de l’Université de Lausanne. Sobre ella diré mucho más en un momento, porque fue uno de los dos eventos que despertaron mi entusiasmo. El miércoles, además de ello, me ocupé en escribir mi blog para el DíaHD2014 y en revisar el de los demás, ya entusiasmado por todo lo que sentía que estaba pasando. El jueves di un taller, junto con Isabel Galina sobre Libro electrónico y el viernes asistí toda la mañana al Congreso Las Edades del Libro, que organiza el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM. Ahí, además de una sorpresiva e interesante ponencia de Elika Ortega sobre Between page and screen, una reflexión de Isabel Galina sobre las dificultades para desarrollar proyectos digitales en la UNAM, estuvo Andrew Piper, director del textLab de la Universidad de McGill en Canada.

Como puede verse, humanidades digitales a todo lo que da. Puros estímulos para intentar emprender cosas nuevas, mejorar las que ya están en curso, para reflexionar sobre lo que está pasando. No voy a revisar aquí todas las cosas que se me ocurrieron. Me detendré, como advertí, en la charla de Dominique Vinck porque creo que algunas de sus ideas pusieron el dedo en la yaga de o que está pasando ahora.

La conferencia de Dominique Vinck giró, sobre todo, al rededor de lo que el laboratoire de cultures et humanités digitales de l’Université de Lausanne está haciendo con el archivo del Festival de Jazz de Montreux. Pero más allá de lo anecdótico, sin embargo, su presentación se basó en dos premisas fundamentales. La primera, el temor, manifestado por Vinck de que con el patrimonio cultural de las naciones pasara lo mismo que con la riqueza genómica de los países, de la cual se han ido apropiando corporaciones y entes privados, con recursos suficientes para estudiarlo y registrar patentes. Pero, y esta fue quizás la parte más rica de su intervención, la protección de ese patrimonio no puede reducirse, en realidad, a la digitalización y la preservación de los archivos digitales. El trabajo para crear herramientas que permitan explotar los datos en esos archivos es aquello que le da valor a éstos y que posibilitan su apropiación por parte de las naciones.

Para decirlo de una manera sintética: si no somos capaces de generar instrumentos para conocer nuestro patrimonio cultural, sin importar dónde estén los archivos, otros lo harán. Y el que genere los instrumentos, y no necesariamente el poseedor del archivo, será quien genere riqueza. El punto aquí es doble, pues el valor de un archivo digital, valor en términos de conocimiento, pero también valor en términos monetarios, depende de los medios creados para su explotación. No sólo porque se puede, a través de ellos, explotar el archivo, sino que precisamente la creación de los instrumentos tiene un valor más allá de su aplicación específica. Así, por ejemplo, en el caso de lo que se hace con los archivos de Jazz, al crear aplicaciones para ordenar, registrar y corregir datos, se crean en general aplicaciones que pueden ser utilizadas para encontrar música e identificarla, o bien para crear otro tipo de aplicaciones, de diversión por ejemplo, que pueden tener popularidad en el mercado.

Por supuesto, me quedé pensando en qué estamos haciendo con los archivos en México. El foco, por desgracia, está puesto sobre todo en la digitalización. Así lo está haciendo lo mismo Conaculta que la UNAM, que la Universidad de Nuevo León, que Puebla. Presentando imágenes digitalizadas, con ningún añadido en términos de explotación de datos. La cuestión es política, económica y, por supuesto, científica y cultural. Si no se avanza en la obtención de nuestro patrimonio digital, ya otros lo están haciendo… por ejemplo, Google y otras empresas a las que, en algún momento, se les permitió digitalizar, pero sobre todo, explotar el patrimonio encerrado en nuestros documentos.

 

No es un lamento, es un llamado a hacer algo.

El día HD en Lausana

Hace poco más de un año un grupo de instituciones y asociaciones convocamos al día de las humanidades digitales. Un experimento colectivo y social, para documentar la actividad de los humanistas digitales en español y en portugués. El 10 de junio de 2013 tuvo lugar, finalmente, este encuentro virtual entre humanistas digitales de habla hispana y portuguesa. Como resultado de es experimento, el grupo que trabajó directamente en su desarrollo y realización, decidimos presentar los primeros resultados en el Digital Humanities 2014. Nuestra propuesta fue aceptada y el 12 de julio hice una presentación en marco de este congreso en Lausana, Suiza.

Aquí puedes consultar el abstrac de nuestra presentación.

La presentación fue bien recibida, sobre todo valorando el esfuerzo de documentación de los humanistas digitales que trabajan en español y en Portugués. Una de las intervenciones más interesantes, sin embargo, fue la de Glen Worthey, quien se preguntaba sobre la forma de manejar categorías semejantes en dos idiomas -a veces casi transparentes entre sí- para poder generar mediciones no solo segmentadas por idiomas, sino integradas en un esfuerzo por unificar y no sólo diferenciar a los grupos. También se valoró la parte del experimento que ofrece datos para el estudio sociológico de las humanidades digitales en el mundo hispano/portugués parlante. Más allá de eso, la presentación tuvo también el mérito de aportar elementos para una visión global de las humanidades digitales, tanto en términos de su desarrollo en regiones donde aun no hay centros de humanidades digitales, y donde el campo está apenas comenzando a desarrollarse.

 

 

 

 

 

Day of Digital Humanities y las traducciones de la RedHD

Captura de pantalla 2014-04-09 a la(s) 17.45.56Una nota breve. Ayer fue el Day in life of Digital Humanities, un evento convocado para documentar la actividad de las humanistas digitales en todo el mundo. Este año, como el pasado, no pude participar directamente. Por fortuna,  Elika Ortega, que está en la Universidad de Western Ontario y forma parte de la RedHD, pero que además es una académica muy activa y llena de grandes iniciativas, tuvo la buena idea de crear un grupo RedHD en traducción con la intención de aprovechar el Día de las humanidades digitales para traducir colectivamente artículos y textos generados por participantes de la RedHD, y así darle visibilidad fuera del ámbito académico hispanohablante. La propuesta fue acogida generosamente por Tim Thompson y Glen Worthey, notables humanistas digitales y entusiastas colaboradores de la RedHD en Estados Unidos, como por Paola Ricaurte o Miriam Peña, quien tradujeron  sus propios textos.

Dante y las promesas cumplidas y no cumplidas de internet

Captura de pantalla 2013-11-24 a la(s) 20.11.47Por el correo de un buen amigo que asistió a su inauguración, me entero de la existencia de Dante Lab desarrollado por el Dartmouth College, con la idea de servir  para leer y comparar hasta cuatro textos de la base de datos del proyecto simultáneamente. Los textos incluyen la edición critica de la Comedia de Giorgio Petrocchi, la traducción al inglés de Henry Wadsworth Longfellow y más de 75 comentarios a la Comedia que se escribieron entre el siglo XIV y el nuestro.

El Dante Lab es, al mismo tiempo, un ejemplo de las promesas que la digitalización e internet han cumplido, pero también de aquellas que no se han cumplido. En el primer aspecto, el laboratorio es un modelo de lo que se puede en materia de ediciones digitales, especialmente en lo que se refiere a ediciones académicas. Más que limitarse a hacer una nueva publicación de la Comedia, el Dante Lab se propuso crear un espacio de investigación. En ese sentido, el sitio reúne material para estudiar la Comedia y una interface que se puede ajustar a las necesidades del investigador, para relacionar los distintos textos que componen el sitio. Si bien no hay nada que no se haya hecho antes, el proyecto vale por el aprovechamiento de la tecnología para indagar materiales de alto valor para el estudio de Dante. El problema es que es otro sitio sobre la Comedia y sobre Dante, que se suma a muchas otros sitios que, con diversas calidades, se pueden encontrar en internet como Divinecomedy.org, El mundo de Dante, Digital Dante, El mundo de Dante de la Universidad de Texas y el Proyecto Dante de la Universidad de Princenton. La facilidad para desarrollar publicaciones digitales y sitios web, hizo creer a algunos que se abriría paso a textos no canónicos, justamente porque ante menos restricciones, otros textos se abrirían paso sobre la web. No parece ser así. El número de sitios dedicados ya a la Comedia, y la aparición de otros, muestra claramente cómo, más allá de las condiciones de publicación, la web reproduce las mismas estructuras que prevalecen en el mundo offline.

Reunión y un experimento: 2º Encuentro de Humanistas Digitales

encuentro-logo_smallLa Red de humanistas digitales (#RedHD) es una iniciativa de académicos que busca impulsar las humanidades digitales en México y en América Latina. Hace dos años organizó el Primer encuentro de humanistas digitales como un esfuerzo por reunir a todos aquellos humanistas que utilizan el cómputo como herramienta de investigación en México. Este año de nueva cuenta, la RedHD convoca al Segundo encuentro de humanistas digitales, que tendrá lugar entre el 21 y el 23 de Mayo en la Ciudad de México. La novedad, sin embargo, es que la convocatoria se hace junto con Perspectivas Globales :: Humanidades Digitales (GO::DH), un grupo especial de la Alianza de Organizaciones de Humanidades Digitales (ADHO), que busca una mayor participación de las comunidades emergentes en las Humanidades Digitales. Se trata pues de un encuentro nacional y global, en que se busca reunir tanto a los humanistas digitales de México, como a los que pertenecen a la comunidad mundial de las HD desde los horizontes lingüísticos más diversos. No tendrá por ello un único idioma para la presentación de participaciones, sino cuatro: español, inglés, francés y portugués, pero aceptará propuestas en cualquier idioma. La intención, romper la barrera que significa para algunos, el dominio de otro idioma para poder compartir experiencias en el campo de las HD. Un encuentro y un experimento.

Ese obstáculo que es el libro

Hace cuatro años (creo), al solicitar mi promoción dentro el Sistema Nacional de Investigadores (SIN), recibí por respuesta que me hacia falta una “obra de largo aliento” (la frase, me explicaron, es parte de un formato estándar de respuesta y se refiere a la publicación de un libro, lo que no le quita lo chocante a la expresión). Este año, al ser propuesto para un nuevo nivel del PRIDE (un programa de estímulos dentro de mi universidad) recibí como respuesta de parte del Comité correspondiente, que “no presenta un libro de su autoría, que diera fundamento para considerar excepcional su desempeño académico”.

No es, por supuesto, una coincidencia que dos instancias de evaluación distintas hayan utilizado la misma fórmula. El libro es el producto estrella de las humanidades: la expresión de una esfuerzo de “largo aliento”  y la “constancia del excepcional desempeño académico”

Para los que nos dedicamos a las humanidades digitales, está centralidad del libro es quizás, uno de los mayores obstáculos para el desarrollo de nuestra disciplina. Sobre todo porque quienes utilizamos metodologías e instrumentos computacionales en el campo de las humanidades, generamos otro tipo de productos, como ediciones y bibliotecas digitales, construidas con aplicaciones y herramientas para el análisis y el estudio de los textos, entre otras cosas, que además están abiertas al público desde un primer momento, pero que, por desgracia, no son un libro. Y esto parece desacreditar el esfuerzo invertido en el desarrollo de un sistema, en la producción de unas publicaciones y unas herramientas, que no corresponden a lo que las instancias de evaluación esperan del trabajo académico.

Aunque soy perfectamente capaz de entender las razones históricas que hacen del libro el producto más acabado de las humanidades, esa misma perspectiva histórica me permite entender que frente a muchos de los productos digitales, que son abiertos, que son de uso libre, disponibles casi de inmediato y que pasan por numerosísimas evaluaciones académicas, de manera pública muchas veces, para obtener financiamiento, los procesos que llevan a la publicación de un libro resultan opacos, no siempre files a la calidad académica y muchas veces, un mero campo de acción de los intereses e influencias que se mueven en el mundo académico.

Cualquiera que haya estado cerca del trabajo editorial sabe que la publicación de un libro, y particularmente, la publicación de un libro académico, difícilmente responde a esa visión idílica de que son publicados porque ha sido valorada su alta calidad académica. No quiero decir con esto que todo libro sea una simulación, pero si que muy a menudo –sin importar si se trata de ediciones universitarias o comerciales- los dictámenes son inducidos, pactados o negociados, porque la decisión de publicar un libro no depende únicamente –ni siquiera de manera preponderante- de su calidad. Influyen muchos factores, dentro de los cuales destaca, por supuesto, la capacidad de gestión del académico, la fortaleza de sus contactos, su empecinamiento, la disposición de recursos para pagar coediciones, el interés comercial de las editoriales, etcétera. De hecho, la relevancia dada a las editoriales comerciales sobre las universitarias (porque son menos caseras), significa también una subordinación de la academia a los intereses comerciales de estas editoriales, como de hecho sucede.

La cultura digital es disruptiva de muchas formas de control y de exclusión académica, a las que con el tiempo sustituirá por otras que, debemos vigilar, sean mejores. Con el tiempo, y con paciencia, pero quizás antes de lo que se espere, la cultura digital hará que el libro eje de ser el único producto de excelencia, la única obra de largo aliento, en este curioso mundo de las humanidades.

 

 

Filosofía digital toma uno

La filosofía siempre ha tendido a ser profundamente disciplinar. En la academia este carácter disciplinar de la filosofía se acentúa porque sirve muy bien para guiar criterios de evaluación y definir estructuras académicas.

En lo personal, nunca me he sentido cómodo con la correa disciplinaria de la filosofía. Cada vez que hay que llenar un cuadrito, de esos que tenemos que llenar todos los días para registrar algo de nuestra vida académica, nunca encuentro el que  describa con exactitud el ámbito de mis intereses. A mi, que me asombran las intersecciones, las fronteras, los bordes, que leo literatura pensando en filosofía, que me abruma el saber que todo tiene historia, que me gusta el cine, pero sobre todo la televisión y los deportes; y además, por sí fuera poco, las computadoras y la tecnología y los juegos de video, nunca he sabido exactamente dónde colocarme. Entre la ética, la estética y la filosofía de la cultura, ese cajón de sastre tan útil cuando uno no encuentra donde ponerse o en cualquier otra parte -hay días que entiendo de forma natural porque Foucault prefería llamarse historiador a filósofo.

Pero escribo esto no para quejarme otra vez de mi incapacidad para disciplinarme, sino por el asombro que me produce ver cuánto está cambiando mi perspectiva de la filosofía desde que hago humanidades digitales. Uno puede decir que las humanidades digitales son un campo de estudio o un conjunto de metodologías aplicadas a la investigación tradicional en humanidades, pero en cualquiera de los dos casos, la utilización del cómputo para el trabajo humanístico, es una transformación profunda, por la sencilla razón de que altera sus fronteras,

Hay una en particular que hoy mi interesa más que otras. Estamos acostumbrados a ver al filósofo como un autor, con las implicaciones que esto tiene. Reflexionamos sobre su biografía, su psicología, y lo buscamos incesantemente a través de sus textos. Esto se refleja no sólo en cómo  indagamos, sino en cómo nos concebimos como filósofos: como autores de obras y libros de “largo aliento”. Uno de los efectos del tránsito de la pluma a la pantalla es la emergencia del problema del texto por encima del del autor, Un texto además que se descubre fragmentario, compuesto a saltos. Discontinuo. Porque entonces aparece otra imagen del filósofo, no sólo porque indaga trozos, sino porque él mismo los construye. Alguien que registra y comparte ideas, antes que alguien que cultiva parcelas de pensamientos.

Algo de este ocaso del filósofo como autor pasará por las formas disciplinarias de la filosofía. Habrá -hay- nuevos campos y nuevas parcelas que desdibujen o se añadan a las existentes. Y alguna, quizás, sea en la que me sienta cómodo.