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Primer Encuentro de Investigadores sobre el Renacimiento

Los días 5, 6 y 7 de octubre se va a llevar a acabo el primer Encuentro de Investigadores del Renacimiento en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, que organiza el grupo Académico Marsilio FIcino. El programa ya está disponible y en él destacan las tres conferencias magistrales.

La primera estará a cargo de Laura Benitez del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM,  a la que además se brindará un homenaje por su trabajo de investigación sobre el Renacimiento. El tema de su intervención será: El contexto intelectual del neoplatonista de Cambridge Henry More.

El jueves la conferencia magistral estará a cargo de Angela Voss de la Universidad de Kent con el tema: Diligence and the Divine Oracle: the components of Marsilio Ficino’s astral magic in De vita coelitus comparanda.

La sesión final que estará a cargo de Michel Allen uno de los más renombrados investigadores del renacimiento quien viene de la Universidad de California en Los Angeles. El hablará de Glory, transfiguration and the fire within: Marsilio Ficino on the Metaphyics and Psychology of Light.

Yo hablaré el viernes a las doce sobre Mecanismos de canonización y desacralización en adaptaciones modernas de la Divina Comedia. A ver que tal… porque como comienza a ser frecuente, hay una cierta falta de correspondencia entre mis intenciones 2.0 y el carácter más bien tradicional de los investigadores del Renacimiento. Ya veremos qué pasa.

Por lo pronto, semana llena de eventos relevantes, pues.

Filósofos: ¿por qué aprender a programar?

Esta semana leí en de The Chronicle of Higher Education un artículo sobre el que me parece hay que llamar la atención. Con el sugestivo título de From Technologist to Philosopher. Why you should quit your technology job and get a Ph.D. in the humanities (De tecnólogo a filósofo. Por qué dejar tu trabajo como tecnólogo para obtener un doctorado en filosofía), Damon Horowitz, un especialista en Inteligencia Artificial involucrado en varios Start up en el sector, narra y reflexiona sobre la historia de sus propias decisiones profesionales. Decisiones singulares, si se quiere, porque comienzan por las razones que lo llevan a desinteresarse de las humanidades en las que, dice, se avanza muy lentamente y se aporta casi nada… para optar por la tecnología dónde encuentra con asombro, que logras producir resultados y ejercer un dominio soberano sobre aquello que produces… Sin embargo, y de aquí lo interesante de su reflexión, luego de un tiempo trabajando en desarrollo de inteligencia artificial comienza a notar que produce piezas de desarrollo que no alcanzan a ser lo que prometen, le pareen más bien juguetes. Y es entonces cuando decide dejarlo todo y hacer un doctorado en filosofía en Stanford. El artículo continúa con una reflexión sobre las ventajas de hacerlo, lo que la filosofía aporta al trabajo del especialista en las ciencias de la computación.

Sin añadir más detalles de su reflexión, que vale por supuesto ser leída completa, me interesa destacar cómo alguien, al parecer ubicado en el lado opuesto de las humanidades, descubre en la filosofía un camino mejor y más rico para hacer su trabajo. Es decir, encontrar, mediante la filosofía la manera de ver críticamente lo que hace, la forma de vida que su trabajo presupone, los prejuicios y los aciertos en la cultura que domina la vorágine de los desarrollos tecnológicos de nuestros días. Hay en él un optimismo quizás desbordado en lo que las filosofía le ha dado: Getting a humanities Ph.D. is the most deterministic path you can find to becoming exceptional in the industry. No obstante, es un optimismo alentador: la filosofía todavía puede hacer algo en este mundo donde al parecer, sólo las habilidades tecnológicas tienen mérito.

Pero si el texto está escrito para los tecnólogos, para alentarlos a estudiar filosofía, también puede ser leído al revés: como un texto para alentar a los filósofos a estudiar computación. Con las herramientas aprendidas en filosofía, los filósofos podrían, aprendiendo  a desarrollar, involucrándose  en el terreno de los desarrollos tecnológicos, colaborar en la creación de nuevas formas o instrumentos computacionales para la reflexión, que sistemas comerciales de gran éxito. La filosofía es un herramienta magnífica para hacer esas cosas, no solo para preservar y continuar una tradición milenaria. Así que, filósofos, por qué no aprender a programar.

 

Horizons of Interpretion in Philosophy


Este año presenté junto con Leticia Flores Farfán, Rafael Gómez Choreño, Daniel Zavala y Ernesto Priego, un póster en el Congreso Digital Humanities 2011, que tuvo lugar en la Universidad de Stanford. Incluyo en esta entrada el abstract  y las imágenes del póster que presentamos. La finalidad de este trabajo era poner a discusión el proyecto de Estrategias Contemporáneas de Lecturas de la Antigüedad Clásica, un sitio de documentación de los horizontes de interpretación en el estudio del pensamiento clásico.

Abstrac Horizons of interpretation in philosophy

 

Habla de frente

El sábado 4 de junio se estrenó en Canal 11 el programa Habla de frente, en el que soy “juez de casa”. El programa es un concurso de debate entre escuelas preparatorias, pero no en la línea de los concursos de oratoria, sino en la lógica de confrontar ante todo argumentos e ideas, y de valorar la mejor forma de argumentar y de defender los argumentos. Como todo en la televisión, es un programa de entretenimiento, pero en este caso, es una producción que busca ser entretenida con temas, ideas y estructuras que no suelen ser parte de lo que normalmente conocemos como entretenimiento.

Es difícil pensar en una televisión que eduque. Pero es posible pensar en una televisión que con las estrategias propias del medio ponga a los ojos del público, pero sobre todo de un público joven, otras emociones, distintas a las que normalmente refleja. Yo acepté participar en el programa, porque como filósofo disfruto la argumentación y el debate. La disputa de ideas y la búsqueda de la verdad. Habla de Frente lleva parte de eso que disfruto a la pantalla y muestra en cierta medida lo que más me gusta de la filosofía, con todas las limitaciones que el formato de la televisión tiene y todas las objeciones que se le pueda hacer.

El otro día, mientras se emitía el primer programa, nos preguntamos si lograríamos documentar el diálogo y el debate, a partir de lo que pudieran hacer los jóvenes de preparatoria. Yo no sé que tanto lograremos. Pero en todo caso, si hay realities de cómo decorar la casa, ¿por qué no puede haberlos de cómo encontrar la verdad?

Y los filósofos, ¿dónde estamos?

Foro Leer y comprender la filosofía en el bachillerato TecnológicoEl martes 31 participé en el foro Leer y comprender la filosofía en el Bachillerato Tecnológico dirigido a estudiantes y docentes de la zona escolar N0. 22 de Bachilletrato Tecnológico del Estado de México. Al evento me invitó Dimas Chavez Oliveros, un ex alumno mio -de las primeras generaciones a las que le di clase en la Facultad de Filosofía y Letras. En él participaron también dos compañeras suyas de generación a las que también di clase, Julia Luna Vilchis y a Sandra Escutia.  De modo que aquello tenía, en principio, un profundo significado emocional. El que produce el reencuentro con antiguos y muy queridos alumnos.

Sin embargo, yo no estaba muy seguro de qué esperar de ese foro. Dimas me había explicado que la finalidad era entusiasmar a los maestros que imparten materias de filosofía en el bachillerato y a sus alumnos, pues se sentían de algún modo desanimados por el descrédito de las materias humanísticas. Como antecedente me contó que, a raíz de la reforma de la educación media superior que emprendió la SEP hace unos tres años, se habían reducido las horas de humanidades, fundiendo unas materias y eliminando  otras, lo que había generado incertidumbre y malestar.

Sorprendentemente, el auditorio estaba lleno de alumnos de entre 16 y 18 años, y un grupo pequeño de maestros, unos 10 . Me llamó la atención, mientras hablaban mis compañeras de mesa, que la mayor parte de los chicos estaban muy atentos a lo que se decía -algo que no es común, cuando el tema es filosofía. Pero lo más impactante fue oírlos hacer preguntas después de nuestras intervenciones. Prácticamente todas eran certeras, interesantes y producto de una escucha atenta. Alguien preguntó por ejemplo, cómo entra la filosofía entre los mexicanos, mostrando así su extrañeza para acomodar una cierta forma de pensar a la forma común del mexicano. Una joven preguntó también, por qué los invitábamos más a pensar que a leer libros de filosofía… haciendo evidente que lo que hacíamos en la mesa no se parecía a lo que ella imaginaba.

El encuentro fue por eso muy estimulante. Un público joven, atento e inteligente es lo mejor que te puede pasar. Pero también, como reflexionaban los maestros de estos chicos, cuya labor es extraordinaria, el éxito del encuentro tenía que ver con una cierta sed de saber, de contacto con profesionales de una materia que puede despertar y resolver en ellos muchas inquietudes.

Yo regresé preguntándome cómo es que no llegamos más a ellos, a esos alumnos. Qué hacemos mal los filósofos que no tenemos contacto con quienes quizás, más interés pueden tener en lo que hacemos. Podemos echarle la culpa a las políticas públicas que desprecian a la filosofía, pero también hay una suerte de encierro filosófico, de arrogancia filosófica, que me parece el peor de los males posibles. Los encargados de educar a estos jóvenes inquietos en las materias humanísticas no son filósofos, son psicólogos, abogados… Y nosotros, dónde estamos?

 

 

 

 

Doctrinas Filosóficas

Del prólogo

Habiendo tantas cosas divertidas que hacer, ¿por qué estudiar filosofía? Esta pregunta, que tal vez tu ya te has hecho antes de abrir este libro, es una que cualquier que ha llegado a la preparatoria se ha hecho alguna vez.

A nosotros nos gustaría tener una respuesta que te convenciera de la extraordinaria importancia que tiene estudiar filosofía. Pero no, no la tenemos…

En su lugar, podemos decirte algo muy raro que pasa cuando te preguntas eso: que si en de verdad te lo has preguntado, aunque sea sólo para responderte: “no tiene mayor importancia estudiar filosofía”, haz iniciado ya, incluso contra tu voluntad, una reflexión filosófica.

¿Por qué? Porque nada es más propio de la filosofía que el formular un problema y el tratar de darle una respuesta. Por ejemplo en tu caso, si te preguntas por qué estudiar filosofía cuando está por comenzar mi programa de televisión favorito, lo que estás haciendo es preguntarte cuál de entre dos actividades, tiene mayor valor para ti.

Si te decides por la televisión, que es lo que haríamos casi todos, quiere decir que le otorgas más valor al entretenimiento que al estudio, más al pasar el rato que al formarte.

No te vamos a decir aquí que eso está muy mal y que deberías pensar en otra cosa, porque lo que buscamos en realidad es que te des cuenta cómo el hacerte una pregunta te lleva, en este caso, a pensar en tus valores y a confrontarte con ellos: ¿De verdad crees que entretenerte es mejor que estudiar? De nuevo, no importa si, armado de valor contestas: si, es mejor estar entretenido que estudiar, porque lo que esperaríamos a continuación es que nos explicaras qué tan fascinante puede ser la vida de alguien que está solo entretenido… ¿Te imaginas a ti, dentro de 10 año, de 20 años, todavía sentado ahí viendo tu programa favorito? ¿De verdad esa es la mejor vida?

Pero no te fastidiamos más con eso… porque a este punto, si no has cerrado el libro y te has ido a ver tu programa favorito, es porque quizás este asunto de estarse preguntando cosas tiene un cierto interés para ti.

Nosotros escribimos este libro de Historia de las doctrinas filosóficas pensando que la herramienta principal que aporta la filosofía, no sólo a los filósofos sino a todos, desde un jugador de futbol, a un técnico en la más sofisticada ingeniería o a un científico en un campo de vanguardia, es el pensamiento crítico. Es decir, la forma de hacer preguntas y tratar de ver los problemas y las situaciones desde un punto de vista diferente al que ya se tenía, buscando encontrar respuestas novedosas e innovadoras, ya sea para la vida personal, el mundo del trabajo o el de la investigación.

Cierto que un libro de Historia de las doctrinas filosóficas tiene que mostrar el desarrollo de la filosofía, desde sus orígenes históricos, ubicados oficialmente en Grecia Antigua, hasta la filosofía de los siglos XX y XXI. Pero no creemos que su contenido tenga que ser sólo un recuento de lo que pensaron, sino de las preguntas y los problemas que los llevaron a pensar: ¿Por qué estoy aquí?, ¿de dónde se originó este lugar? ¿es verdad lo que siento? ¿mis ideas son verdaderas? ¿cómo debo comportarme?, ¿qué sentido tiene lo que hago?

Como puedes ver, aunque son preguntas que puedes hacerte tu, y que probablemente ya te has hecho una y mil veces, también son las preguntas que se han hecho los filósofos y a las que de diversas maneras han ido respondiendo. Por eso en el libro hemos querido que sean el hilo conductor. Porque más que explicar las doctrinas filosóficas, hemos procurado poner los elementos que te dejen comprenderla: una breve exposición de la doctrina, una selección de textos filosóficos originales de los autores y un montón de ejercicios, para que seas tú el que, haciéndote preguntas, te vaya adentrando en la comprensión de lo que cada filósofo ha dicho a partir de las preguntas que se ha hecho.

Pensando en los profesores de historia de las doctrinas filosóficas, lo que el libro ofrece es una propuesta de didáctica de clase que pueden adaptar a sus necesidades, objetivos y dinámicas personales. Porque lo que hacemos son sugerir temas y autores para la comprensión de cada etapa del pensamiento filosófico, así como sugerencias de lecturas, actividades extractase y material audiovisual para conducir al grupo al objetivo de comprender más que memorizar las doctrinas filosóficas.

Creemos que el mayor aprendizaje de los conceptos se obtendrá al propiciar que los alumnos se involucren de manera directa en la reflexión y el estudio del tema. Y que esto se puede lograr comenzando las explicaciones con lo que hemos llamado las Preguntas fundamentales y los ejercicios para reflexionar. El objetivo principal es atraer a los alumnos a participar activamente en la reflexión filosófica, mediante problemas actuales con los que ellos puedan identificarse.

El libro está formado por diez unidades, en que hemos condensado las etapas fundamentales de la historia de la filosofía. En ellas, además de mostrar el orden cronológico en que se suceden las distintas doctrinas filosóficas, hemos puesto especial énfasis en explicar las causas del cambio de una forma de pensamiento a otra, aludiendo a factores históricos, científicos, religiosos, etcétera; y a como se articula ese cambio a través de la formulación de una serie de preguntas, a las que los filósofos buscan dar respuesta.

En el capítulo I se da una introducción a la filosofía, explicando a grandes rasgos en qué consiste, para qué sirve y cómo se aplica. Los capítulos II y III exponen las ideas fundamentales de la filosofía griega, desde los presocráticos hasta Aristóteles. En el capítulo IV se explica la transmisión de la filosofía de Grecia a Roma, la importancia de los pensadores árabes para transmitir la filosofía a occidente y la obra de los padres de la iglesia. Se explica también el surgimiento de la escolástica en el siglo XIII. El capítulo V se refiere a la filosofía renacentista y el desarrollo del método científico. En los capítulos VI y VII se desarrolla el tema de la filosofía moderna, desde Descartes hasta Kant. En el capítulo VIII se expone la filosofía de Hegel, como representante del idealismo clásico alemán. En el capítulo IX se habla de las filosofías de la transformación, agrupadas bajo este concepto porque además de comprender y explicar al mundo se proponen transformarlo; las doctrinas son el positivismo, socialismo utópico y marxismo, la filosofía de Nietzsche y la filosofía de Kierkeggard. En el capítulo X se habla de la filosofía contemporánea agrupada por corrientes más o menos generales: existencialismo, neopositivismo y estructuralismo.

Para lograr nuestro objetivo cada capítulo cuenta con las siguientes herramientas didácticas:

Preguntas fundamentales. En los recuadros marcados con este título presentaremos las preguntas que sirvieron de resorte para el desarrollo de la doctrina filosófica que exponemos. Así se demostrará que las tesis de los filósofos no surgen de la nada, sino que responden a problemas que todos podemos plantearnos en algún momento, sino es que ya lo hemos hecho.

Para reflexionar. En esta sección, que aparecerá antes de la presentación de un tema nuevo, se presenta un estímulo para activar el pensamiento. Se plantean problemas actuales y cotidianos, para que el alumno descubra una forma de entrar al pensamiento de los filósofos por el camino más directo: compartir con ellos las inquietudes.

Espacio de lectura. Nada hay como leer a los filósofos. Aquí se presentan fragmentos y citas de textos filosóficos, tal y como sus autores los escribieron.

Unas claves. En esta sección se hallarán ideas o datos para descifrar las doctrinas que más dificultad ofrezcan.

Recuerda que… Bajo esta frase presentaremos las preguntas, conclusiones o conceptos aprendidos en lecciones anteriores y que se deben repasar antes de estudiar el tema nuevo.

Conclusiones. Al final de cada tema el alumno encontrará un espacio para elaborar sus propias conclusiones, con base en lo que ha aprendido y leído.

Glosario. Se ubica al final de cada capítulo y en él se encontrarán los términos y conceptos filosóficos más importantes del tema estudiado.

 

Todo esto que hemos dicho aquí puede sonar quizás muy ambicioso: hacerte pensar como los filósofos, llevarte a comprender todo lo que ellos han dicho, saber lo que a lo largo de muchos siglos ha sido escrito y pensado por los filósofos. Pero en realidad, nuestras intenciones son mucho más modesta. Porque no esperamos que te sepas todo lo que han dicho los filósofos. En realidad, nos basta con que, al terminar de estudiar con este libro, no puedas volver a hacer algo sin que te preguntes por lo que estás haciendo, sin que te hagas no una sino muchas preguntas, incluso sobre la cosa más simple del mundo: por qué nos levantamos temprano en lugar de tarde, porque dormimos por la noche y no por el día, por qué en la escuela hay una clase de Historia de las Doctrinas Filosóficas. Como dijimos más arriba, estamos convencidos de que la herramienta que te puede aportar la filosofía es el pensamiento crítico: el tomar distancia de las cosas y preguntar por lo que estás haciendo y el modo en que lo estás haciendo. Simple, ¿verdad?

 

Los libros del placer

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Se ha definido a este siglo como la época del placer. Proposición audaz y ciertamente polémica que, sin embargo, atina en su diagnóstico a pesar de ser complaciente con el modo como los hombres abordan hoy su relación con el placer. Es decir, que no percibe que si éstos son los días del goce, lo son no porque el placer sea la solución para los interrogantes de lo vida, sino porque al contrario se ha tornado problemático y se ha convertido en la fuente principal de incertidumbre. El autor propone en esto obra no sólo un ejercicio puramente reflexiva de argumentaciones teóricos que ofrezcan certeza y certidumbre. Por el contrario se propone hacer historia, necesariamente fragmentaria e incompleta, de los modos positivos o través de los cuales el hombre ha planteado sus relaciones con el placer. A través de un grupo de textos -que van desde la poesía erótico romana a las memorias y diarios personales del siglo XIX- Ernesto Priani explora la práctica ética del placer a lo largo de la historia y sus implicaciones en la construcción de la subjetividad y en la creación de horizontes éticos.

De Espiritus


En sus seis propuestas para el próximo milenio, Italo Calvino propone la ligereza para ser un atributo de la literatura del nuevo milenio. Una ligereza que es, a la vez, una defensa de la fantasía. Para el Renacimiento, en general, de todas las facultades de los espíritus, la fantasía era la única que operaba con absoluta libertad. Capaz de combinar entre sí las imágenes más dispares, la fantasía operaba fuera de las restricciones del resto de las funciones sensibles de los espíritus.Esto la convertía en el reflejo privilegiado del carácter de cada persona y de su capacidad de transformación. Si la imaginación era como el espejo al través del cual Perseo pudo mirar, sin petrificarse, a la Medusa, la fantasía fue el lugar donde apareció todo aquello que hizo de Perseo un héroe: las sandalias aladas, Pegaso, los corales… Aunque hoy ya no creamos en esos corpúsculos que se llamaron espíritus, aunque no pensemos ya, nunca más, que salían de nuestro cuerpo con un suspiro, todavía tenemos la fantasía. Ella es, si se puede, el costado ético de la levedad literaria que Calvino pide conservar para el siglo XXI.

Algunos textos contenidos en el libro

La rosa

El ejercicio del recto pensamiento.

 

Posgrado: Ars luliana como Arte de la Memoria

Horario: Miércoles de 10:00 a 12:00

 

Objetivo del curso

La concepción general de la memoria y el desarrollo de un sistema artificial mnemotécnico a partir del cual se construyen artefactos con funciones menmotécnicas encuentra uno de sus primeros exponentes en Raimundo Lulio (1232 – 1315) y su arte, un sistema que es al mismo tiempo una metodología, una estructura epistemológica, una mística y un sistema mnemotécnico.
La intención de curso es emprender la comprensión del sistema luliano y de los artefactos para la memoria producidos a partir de él, siguiendo la hipótesis de que la memoria no es únicamente un evento mental, sino un evento que puede exteriorizarse, especialmente cuando el objetivo no es la recordación de la historia personal, sino de la creación del mundo y la estructura de su orden, que puede llevarse a cabo mediante la construcción y el uso de instrumentos mnemotécnicos.

 

Programa

Programa posgrado 2012

Lecturas

Ramón Llull. Arte Breve

Ramon Llull. Arte Abrebujada

Ramón Llull. Arts compendiosa

Paolo Rossi, Clavis Universalis. Lógica combinatoria y arte de la memoria de Lulio a Libiniz.

 

Ediciones ilustradas

Arte General Ultima

 

Minutas de las sesiones

Ars Luliana. 24 de agosto

Ars Luliana 31 de agosto

Ars Luliana 7 de septiembre

Ars Luliana 14 de septiembre

Ars Luliana 21 de septiembre

Ars Luliana 28 de septiembre

Ars Lulliana 12 de octubre

Ars Lulliana 26 de Octubre

Filosofía en Discutamos México

La verdad son pocas las ocasiones en que los filósofos y la filosofía pueden llegan a la televisión. Por eso mi interés por la participación de Juliana González, Margarita Vera, Carlos Pereda y Guillermo Hurtado en el programa de televisión de la serie Discutamos México cuyo tema fue precisamente ese, la filosofía. Una oportunidad para mostrar qué aporta y qué relevancia tiene la filosofía para discutir México, sobre todo en el marco de la crisis de identidad y relevancia que hoy está sufriendo la filosofía en este país.

El programa, emitido el 6 de septiembre por Canal Once, me pareció, sin embargo, una oportunidad perdida. El problema central fue la ausencia de debate y de crítica. Una visión de la historia de las ideas muy rígida, y quizás incluso ya superada en muchos aspectos. Y una imagen de la filosofía solemne, verbosa y aburrida. La filosofía se abordó al rededor de la influencia de las ideas filosóficas en los dos movimientos revolucionarios mexicanos y los filósofos optaron por hacer una exposición didáctica de las tesis sobre la influencia de la ilustración o la tradición jurídica española en los independentistas o la influencia o no de los ateneístas en la Revolución, en un formato muy profesoral.

Si, mucho fue el problema de no hacer concesiones al medio, el olvidar que se está delante de la cámara y no frente a un aula, así como una producción muy pobre y limitada. Pero una parte sustancial lo fueron también los vicios inherentes a nuestra comunidad filosófica. La dificultad real de diálogo, y sobre todo de diálogo y debate crítico público y abierto –de por si inexistente, pero que el SNI ha terminado por sepultar. La consecuente inmovilidad de ciertas metodologías y de ciertas formas discusivas, –la reducción de la filosofía a un puñado de temas y modos que se toman como los únicos legítimos y a partir de los cuales se practica sistemáticamente la exclusión. Finalmente, la pompa y la solemnidad como signos de autoridad.

En fin, el programa reprodujo otros dos vicios más: el UNAM centrismo, (todos los presentes eran profesores de la UNAM); el reparto de cuotas (hasta en esto hubo una paridad de investigadores del Instituto de Investigaciones Filosóficas y profesores de la Facultad de Filosofía y Letras).

Al final, comparto la opinión de @colbriesca, quien lo dijo así en Twitter: “Creo que el programa dejó mucho que desear, además de que hizo parecer a la filosofía como una mera acompañante de la historia.”

Lástima.

La verdad son pocas las ocasiones en que los filósofos y la filosofía pueden llegan a la televisión. Por eso mi interés por la participación de Juliana González, Margarita Vera, Carlos Pereda y Guillermo Hurtado en el programa de televisión de la serie Discutamos México cuyo tema fue precisamente ese, la filosofía. Una oportunidad para mostrar qué aporta y qué relevancia tiene la filosofía para discutir México, sobre todo en el marco de la crisis de identidad y relevancia que hoy está sufriendo la filosofía en este país.