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Historia de la Filosofía III

Pues si, este nuevo semestre 2018-1 volveré a dar Historia de la Filosofía III. La verdad es que es difícil renunciar a dar una de mis clases favoritas. Aquí lo básico:arc_111125a

 

Objetivos:

 

Este curso aspira a ser solamente una introducción al estudio de la filosofía medieval, considerando la enorme franja temporal que ésta ocupa, y el breve espacio de un semestre que se tiene para exponerla. Es por ello el curso no será una exposición de los principales pensadores y sus doctrinas, ni un compendio de las ideas medievales, por más reducido o sintetizado que esta pudiera ser. En su lugar, el planteamiento de este curso es hacer que el estudiante ejecute las competencias necesarias que concretamente se refieren al conocimiento y discusión de las principales tendencias de estudio del pensamiento medieval, y la adquisición de las técnicas de estudio bibliográfico, paleográfico, lingüístico, filológico y filosófico. Aplicándolas a un tema concreto, como es el problema del mal y los distintos tratamientos que se le dieron durante la Edad Media; tema que nos ocupará este semestre. Lo que se busca en el curso es que el estudiante ejecute esas técnicas básicas, comprenda su importancia y peso en el proceso de estudio de la filosofía medieval, y a través de ellas penetre de manera más profunda a la comprensión del pensamiento medieval y el modo en que se estudia.

 

Baja el programa completo

Programa Historia de la Filosofía IIII

Calendario de actividades

Rubrica de calificación

 

Libros a elegir para trabajo final:

 

San Agustín. Libro primero de la ciudad de Dios

Macrobio. Comentario al sueño de Escipión

María de Francia. Lais

Hildegarda de Bingen Scivias

San Buenaventura. Itinerario de la mente de Dios

Jean de Meung. Roman de la Rosa 

 

Textos para actividades

Alain de Libera 

 

 

Calendario Historia III 2018-1

Historia de la Filosofía III. Edad Media.

Calendario para el ciclo escolar 2018-1

 

Historia de la Filosofía III. Edad Media.

 

Introducción al curso  –   23 de agosto  (Sesión 0)

 

Antigüedad Tardía y Padres de la Iglesia         –   30 de agosto. (Sesión 1)

(Entrega de comentario de texto 30 ago)              –   6 de septiembre  (Sesión 2)

               –   13 de septiembre   (Sesión 3)

 

Agustín de Hipona        –    27 de septiembre    (Sesión 4)

Entrega historia del texto   4 de octubre      

  •                                         – 11 de octubre (este día no habrá sesión)                                                              

 

Pensamiento Árabe                                    –   18 de octubre    (Sesión 5)

(Cuestionario de pensamiento árabe. 4 oct)      –  25 de octubre   (Sesión 6)

 

 

Entrega de abstrac  1 nov (ese día no hay clases)

Mística cristiana       –  8 de noviembre           (Sesión 7)

                   –  15 de noviembre        (Sesión 8)     

 

 

Filosofía escolástica y Tomás de Aquino.      – 22 de noviembre     (Sesión 9)

Entrega de primera versión de final 15 nov       

                                                                                             – 29 de noviembre   (Sesión 10)

 

Guillermo de Occam                                          –  6 de noviembre.     (Sesión 11)

Ultima clase. 

Entrega de Trabajo Final 6 diciembre         

 

Lecturas programadas para el trabajo en las sesiones.

 

Primera sesión:

 

Sesiones 2 y 3:

 

  • Segunda sesión: Antonio Piñero: “Los cristianismos derrotados”  pags. 21-70; véase también esto 
  • Tercera sesión: Emerich Coreth: “La antigüedad cristiana”, véase en “Dios en la historia del pensamiento filosófico” pp.81-113

Material de consulta alternativo:

* Contexto histórico San Agustín  

 

Sesiones  4 y 5

 

 

Sesiones 6 y 7

 

  • Rafael Ramón Guerrero: Avicena entre oriente y occidente. Véase en EIAF. Filosofía Medieval. Editorial Trotta

 

Sesion 8

Charles Chakkalo: Maimonides’s conception of human perfectión & prophecy.

 

Sesiones 9 y 10

Sesiones 11 y 12

 

Sesión 13

Francisco J Fortuny. Guillermo de Ockham.  

El caso de la Questura (segunda parte)

Como les contaba en el post anterior, armados con los documentos que nos solicitaban, mas otros que no hacían falta pero que llevábamos por si las moscas, volvimos a la Questura. Esta vez todo sería diferente. Íbamos, por supuestos, más tranquilos, porque ya sabíamos que ahora sí teníamos todo.

Llegamos, sacamos ficha y, más o menos rápidamente, nos recibieron en la ventanilla. Nos dieron cita sin ningún problema solo que la fecha era posterior a los noventa días en que mi esposa estaba autorizada a permanecer en Italia. Se lo dijimos al funcionario cuando vimos la fecha y nos respondió: “Pero si no la vamos a echar, es la esposa de un ciudadano comunitario”.

Casi dimos brincos de júbilo. Era la primera vez que un funcionario nos decía que no teníamos que preocuparnos. Así que volvimos contentos, cambiamos la fecha de regreso del boleto de avión (con su costo respectivo), ya seguros de que no habría problema. No sabíamos que el camino que faltaba todavía sería largo y con sorpresas.

El día de la cita llegó. Volvimos al edificio gris de la Questura en la fecha precisa, confiados en que ya todo estaba hecho. Esperamos un rato a que nos llamaran. La verdad es que no tienen un método muy depurado para llamarte. Para las citas te entregan un número y, dependiendo de si sirve o no el tablero electrónico, una vez no servía, la primera, y una vez sí, la segunda, te llaman por número o debes estar pendiente del tablero. Pero para esta segunda etapa de cualquiera de las ventanillas te llaman por tu nombre. Y hay tres problemas, la sala es pequeña y sumamente ruidosa, te llaman a través de unas bocinas pequeñas en cada ventanilla que distorsionan el sonido, y pronuncian tu nombre a la italiana, de modo que hay que está muy pendientes y tratar de entender unos gruñidos bien poco claros.

En fin, nos llamaron y entendimos que lo hacían. Fuimos a la ventanilla, entregamos los papeles, todos, los que sí y los que no hacían falta. Después de revisar todo y mientras me extendía un papel que yo debía llenar en el cual, literalmente, declaraba que me hacía responsable de mi esposa, una conversación entre Domenico y la funcionaria tenía lugar. Ninguno entendía muy bien, pero, luego de un rato, comprendimos que hacía falta algo. Una cosa que se llama Cessione di Fabbricato. Todas las alarmas se prendieron. Pero ¿qué es eso? ¿Dónde se consigue? ¿Quién debe hacerlo?

Ya fuera de la Questura, el paciente Domenico nos explicó que la Cessione di Fabbricato es una declaración ante la policía del municipio en que vives, por la cual voluntariamente avisas que tienes viviendo en tu casa un residente extra comunitario. Lo que no estaba claro es quién debería hacerlo, según la funcionaria, debía ser el propietario del departamento que habitamos. Teníamos dos semanas para entregarlo y, si todo iba bien, finalmente el permeso di soggiorno sería concedido.

Hablé con Pacífico, mi casero, que accedió a que fuéramos juntos a la comisaría de policía a preguntar, primero, quién tendría que hacer la declaración y, después, hacerla. Pasó por mí en la mañana del miércoles, la comisaría queda muy cerca de casa. En el auto me explicó que había un problema –por supuesto, nada puede ser fácil en estas cosas-: la Cessione di Fabbricato debe hacerse a más tardar una semana después de alojar a un ciudadano no comunitario – es una disposición de la ley antiterrorista- de modo que, me dijo, habrá que decir que mi esposa había llegado hace unos días. Ok, dije, sabiendo que seguramente al ver la fecha de entrada en el pasaporte, no iba a ser muy difícil que se dieran cuenta de que no había llegado unos cuantos días atrás. Pero en fin, ¿quién soy yo para entender cómo opera las cosas aqui?

Al llegar a la comisaría la conversación se desarrolló más o menos así:

-Qué desean

-Hacer una la Cessione di Fabbricato. Pero no sabemos quién debe hacerla. La situación es así….

-Ajá, debe hacerla usted (osea yo). A ver, ¿cuándo llegó su esposa?

-mmmm, la semana pasada.

-¿me muestra su pasaporte?

… le entrego el pasaporte, lo mira…

– Entró hace como tres meses…

-Pero no había llegado a Italia

– mmmm digamos que tiene un poco más de tiempo que llegó aqui

silencio

-Estamos haciendo trámites en la Questura…

– Bueno, llene estos papeles.

Lleno los papeles, sacamos fotocopias y dejo la fecha de llegada en blanco. Regresamos con el policía.

– ¿Qué fecha pongo?

– mmmmmmm prolongado…. La de hacer cuatro días

El policía recogió los papeles, les puso los sellos y me entregó una copia. Después, mirándome a los ojos me dijo: “Si va a recibir otro pariente tiene que hacerlo no más de una semana después de su llegada. La multa por no hacerlo es de 300 euros”.

Por alguna razón el regaño resultó una especie de fanfarria, no sólo porque no tendría que hacerlo otra vez, sino porque tenía ya el último papel que nos hacía falta. Así que puse cara de “sé que me porté mal y no volverá a ocurrir”, y salimos de la comisaría.

Volvimos a la Questura en la fecha prevista y esta vez esperábamos que fuera la última vez. A diferencia de las otras veces en que habíamos ido rápido y con poco tráfico, esta vez fuimos por otra ruta –es lo incierto de confiar en google maps- y encontramos mucho tráfico. Eso, claro, solo ayudó al estrés, pues no llegaríamos puntuales.

Por fortuna llegamos solo unos minutos después de la hora y entregamos nuestra cita, junto con la Cessione di Fabricato. Nos llamaron a los 10 minutos. ¿Podría la señora sacarse unas nuevas fotos?

No entendíamos nada. Pero, en fin, hicimos nuevas fotos y las entregamos.

Alrededor de la ventanilla donde entregan los permisos nos arremolinábamos todos, ansiosos en espera de noticias. El tiempo pasaba y no llamaban a nadie. Después comenzaron, con una lentitud que desesperaba a todos. El grupo se iba haciendo cada vez más pequeño y no nos llamaban a nosotros. A algunos les habían pedido que volviera otro día, así que no sabíamos que podía pasar.

De pronto nos llamaron. Mi esposa fue a la ventilla, firmó unos documentos y, fianlmente, recibió su permeso di soggiorno por 5 años.!

Después de todo el esfuerzo hecho, aquello no era solo una buena noticia, sino una sorpresa, porque sólo estaremos unos meses más. Aunque, claro, desde ese día, mi esposa hace planes para quedarse más.

El caso de la Questura (Primera parte)

Desde que comenzamos a planear la estancia en Roma, después de que Domenico Fiormonte me invitara a pasar mi sabático en la Universidad de Roma Tres, uno de los temas que nos quitaba el sueño era la cuestión de la visa de mi esposa. Las regulaciones migratorias se han vuelto complejas y difíciles de entender. La respuesta de la embajada italiana a mi pregunta de cómo tramitar mi visa y la de mi esposa nos dejó asombrados y preocupados. En su respuesta, la embajada señalaba que yo podía tramitar la visa llevando cierta documentación. En cuanto a mi esposa, ella podía venir conmigo sin visa, pero sólo por tres meses, y no había ninguna otra alternativa.

Frente a esta respuesta que trastornaba todos nuestros planes, buscamos una opción. Yo soy ciudadano de la comunidad europea gracias a que mi madre era europea. En general, no uso el pasaporte europeo para viajar, porque bueno, siempre he preferido viajar y presentarme como mexicano. Pero en este caso, el pasaporte europeo parecía abrirnos una puerta, así que preguntamos si mi esposa podía viajar conmigo siendo europeo y permanecer seis meses en Italia a pesar de que ella no fuera de la comunidad europea y no tener una visa mayor a tres meses. La respuesta fue sí, “sólo” teníamos que tramitar un permiso de Soggiorno. Con esa lacónica respuesta, salimos del consulado italiano.

Comenzaron entonces los muchos trámites y la incertidumbre. Primero fuimos al consulado de España a solicitar el reconocimiento del matrimonio –que no lo habíamos hecho, de nuevo, porque aquello no nos interesaba especialmente. Había que certificar ciertos documentos, entregarlos y esperar. Eso hicimos. Mientras, mi esposa tramitó los documentos necesarios, mas otros como el de no antecedentes penales y apostillarlos, por si acaso lo solicitaban. Ni modo, uno actúa como mexicano juntando los papeles que hacen falta y los que no, sólo por si son necesarios.

El libro de familia nos lo dieron muy pocos días antes de nuestra salida. De hecho, retrasamos el viaje una semana para poder estar seguros de contar con ese documento. Con eso, es decir, un libro de familia y un pasaporte europeo y uno mexicano nos fuimos a Italia.

El primer incidente de que todo esto era más complicado de los que pensábamos tuvo lugar en el Aeropuerto, cuando a pesar de todo, la línea aérea no quería dejar viajar a mi esposa sino cambiaba su boleto con retorno a los seis meses, por uno que sólo fuera de tres. Con toda la adrenalina y coraje posible, tuvimos que cambiar el boleto en el aeropuerto, pagando por supuesto un sobreprecio.

Ya en Italia, comenzó la aventura de averiguar cómo obtener el permesso di soggorno. La información en la Universidad, como en los sitios web, era más bien confusa. Domenico, que resultó ser un magnífico Virgilio para ese Infierno, nos concertó una cita primero con alguien de la Questura del Vaticano, que estrictamente no sabía cuál era el procedimiento, pero que llamó al área responsable para obtener la información. El primer paso, según nos indicó, era empadronarme en el municipio. Y ahí nos dirigimos.

En la oficina municipal tuvimos nuestra primera experiencia intensa con la burocracia italiana. Aprendimos que al principio la respuesta es: “no”, “bueno no, sé”, “no lo entiendo”, pero poco a poco se va construyendo el camino para hacer el trámite.  Como traía todos los papeles necesarios (y muchos innecesarios): el contrato de arrendamiento, el Código fiscal –que previamente había tramitado, todo el tiempo en compañía de Domenico-, la autorización del seguro que me da la Universidad de que me cubre en Italia. Lo único que faltaba era el registro del contrato, que para entonces mi casero ya había hecho, así que le llamé, me lo dio y en una misma mañana quedó resuelta mi inscripción, y la notificación de que estaba casado con mi esposa. Algo que luego resultaría importante. En el municipio me dijeron que en 45 días naturales pasaría un inspector al departamento a corroborar que estuviéramos ahí, con lo que quedaba cerrado el procedimiento.

Con el papel de haber comenzado el trámite, fuimos la siguiente semana por primera vez, a la Questura per gli stranieri.

El lugar queda a las afueras de Roma, en una zona un poco dejada de la mano de Dios, con varios predios abandonados alrededor donde esperan las prostitutas a los clientes a las 10 de la mañana. En la Questura, un edificio rojo muy venido a menos, Domenico descubrió ese día, que no hay baños para los solicitantes. Bueno, si los hay, son un grupo de cuatro o cinco baños portátiles cuyo estado, como se imaginarán, es más que lamentable. Nos dieron un número, pero las pantallas no funcionaban y había que esperar a que gritaran tu número en una de las ventanillas, a través de una bocina que distorsionaba todo.

Cuando nos llamaron y vieron los papeles, sobre todo el acta de matrimonio, nos pusieron cara. “Que que era eso”, “que eso no probaba nada”… Le mostramos entonces el libro de familia y, con cara de, “bueno, puede ser”… nos dio una cita para presentarnos  nuevamente. Solo que el papel que llevábamos del municipio no era el que debíamos porque teníamos que esperar a que viniera el inspector para luego solicitar un documento oficial de que yo era ya habitante de Roma. Aquello desplazaba mucho el tiempo y no sabíamos si podríamos completar el trámite antes de que vencieran los 90 días que se puede permanecer en Europa sin visado.

Los días pasaban y no venía el inspector. Antes vino un cura, y un joven con propaganda comunista, a los que les abrimos la puerta ilusionados con que fuera el inspector. Pero nada. Perdimos la cita. Aquello nos ponía nerviosos. La idea de permanecer ilegalmente nos resultaba muy atemorizante y, como me es muy dado, yo que soy increíblemente aprensivo, me imaginaba cualquier catástrofe.

Poco antes de que se cumplieran los 45 días, un viernes a las 9 de la mañana, una inspector muy amable –y con nuestra ansiedad de por medio- verdaderamente fantástica, tocó. La hicimos pasar y le ofrecimos los documentos. Una semana después volvimos al municipio, solicitamos el documento debido, y fuimos por una nueva cita a la Questura.

Continuará.

Roma y los helados

Comiendo un helado de Danielgelo

Roma es una ciudad fascinante. Llena de tesoros y maravillas expuestas y ocultas. Pero también dueña de una vida cotidiana admirablemente placentera para alguien que viene del monstruo de la ciudad de México. No hay mucho tráfico –aunque todos se quejen de él-; la gente tiene paciencia y tiempo para hacer las cosas. No hay colas, ni empujones. Los camiones y el metro usualmente son abordables. En fin, que como lo definiera un amigo romano, es una ciudad casi humana.

Parte esencial de esa cotidianeidad placentera son, sin discusión alguna, sus helados. En el barrio donde vivo en Roma, sobre vía Marconi, entre la estación Trastévere y la Basílica de San Paolo, hay numerosas heladerías. Está, en primer lugar, la heladería del barrio, hacia el lado de la estación, sobre Marconi. Los helados son buenos pero su mayor gracia es permanecer abierta hasta muy tarde –después de la una de la mañana- por si tienes un antojo irresistible de un helado a media noche. Sobre Odersi da Gubbio, que es paralela a Marconi, está Mela y Cannella, Manzana y canela, nombre también del sabor signatura de la heladería. Se trata de una heladería experimental que hace sabores bastante osados. Una visita ahí es siempre una experiencia especial, no sólo porque la calidad de los helados es diferente, por su proceso de elaboración, sino por el gusto particular de cada helado.

A unos pasos de ahí, sobre Via Francesco Grimaldi está La officina del gelato, que ofrece una serie de helados de sabores propios a los que da nombres en inglés, muy sabrosos. Estos son los de crema, los de agua en cambio, varían cada día, pero no son tan buenos. La mayor atracción de la Oficina son los conos, los más sabrosos de todo el barrio, por mucho, a los que ponen chocolate fundido a gusto del cliente. Vecino al Metro San Paolo, sobre Via Gabriello Chiabera, calle de donde está el departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Roma Tres –donde estoy como profesor visitante- está Danielegelo una heladería tan interesante como las anteriores. Además de abrir también hasta muy tarde en la noche –fue ahí mi primera experiencia de helado nocturno- hacen unos helados de fruta que no tienen parangón (el de limón es simplemente inigualable). Un poco más lejos, sobre la vía Ostiense y la Via del Porto Fluviale está La romana. A mi gusto, la mejor heladería de la zona, por su asombrosa calidad de los helados. No sabría explicarlo mejor, pero el sabor y la textura de esos helados hacen que uno quiera andar los 20 minutos que nos separan de ellos.

Una mención aparte merece la Panna –la crema chiantilly- que añaden usualmente a los helados. No todos lo hacen. Por ejemplo, la Mella y la canela no lo acostumbra. Pero los demás sí. La calidad de esta puede ser una diferencia radical entre una y otra heladería. Pero en todos los casos, le añade algo a la experiencia de comer helados, a la que no estamos acostumbrados en México.

No puedo considerarme aun un adicto al helado. Pero todos los días, desde que estamos aquí, como al menos uno.

 

Tagore y el fin de la verdad

En Judgment de Rabindranath Tagore encontré también otro tema cuyo impacto se ha ido acrecentando conforme han ido avanzando los días. La frase es contundente:

In modern times they (Occidente) have changed their names and methods, and even while a great portion of the world is being ripped open by the iron claws of their organization they have no hesitation in believing in the sure foundation of their civilization and the perfection of its superstructure. It produces such a moral confusion that even we, who are their victims, are willing to copy them.

Por qué no habíamos notado qué una estrategia de occidente para profundizar su penetración cultural, económica y social es la generación de una confusión moral? Para Tagore, son tan firmes, en apariencia, los pilares de la civilización occidental, que sin importar el grado de violencia o destrucción con que subordina territorios y culturas, con la que consume y desecha todo de lo que se apodera, nunca hay un momento de duda. Hasta el punto de inducir en aquellas culturas a las que penetra, dudas sobre su propia cultura, sus propios hábitos, sus propios principios morales. Al final, hay quienes deciden abandonar sus formas culturales para imitar las de occidente.

Pero el problema, me parece, va más allá de la estrategia imperialista de occidente. En el último siglo, el desarrollo del capitalismo y de la occidentalización, ha ido acompañado de una “crisis moral” de los “valores occidentales”, ¿no lo hemos oído todo el tiempo? Si, de una progresiva “relativización” de todos los valores dentro de la propia cultura occidental, que parecería contradecir lo dicho por Tagore. Pero no es así, aunque pueda parecer paradójico. El modelo cultural y económico de occidente crece al tiempo que induce una interminable crisis la moral.

Es probable que sea en la ruptura de los principios morales donde, cada vez, se siembra de nuevo el pilar de occidente y de su “modo de vida” como el único válido.

Ningún ejemplo mejor que lo hoy vemos.

En una intervención ayer en un congreso sobre Geoingenieria y desinformación, Giulietto Chiesa, de Pandora TV, decía que vivimos un tiempo en que la verdad no se impone solo por ser la verdad. Gracias a la tecnología, pero también a una deliberada voluntad de utilizarla para simular, se ha ido volviendo difícil hacer valedero aquel principio fundador de tantas cosas, de que la verdad es tan claramente verdadera que resplandece. Lo vemos con Trump. Aun a pesar de que los medios tradicionales y su obsesión por el fact checking, han denunciado una y otra vez que miente, no sólo no pasa nada, sino que, día con día, se profundice la desconfianza frente a toda, cualquier, aseveración. Ninguna será enteramente falsa, ninguna enteramente verdadera.  Y en la confusión y en la crisis, ¿qué emerge? Una bien poco simulada defensa de los principios occidentales: la cristiandad, la identidad de las naciones occidentales, su prioridad frente al mundo.

Habrá que seguir pensando en esto.

Tagore: lo moderno y la verdad

Debo a Domenico Fiormonte la oportunidad de haber leído Judgment de Rabindranath Tagore nada más llegué a Italia. Es un texto notable escrito en un momento definitivo: se trata de un juicio a Occidente hecho desde a India, en el espacio de la entreguerra (1925); un ensayo que analiza las estrategias colonizadoras de occidente desde la posición del colonizado, para hacerles frente, no mediante la fuerza, sino mediante el juicio. De las muchas ideas que el texto incisivamente presenta, hay dos que han calado más hondo en mi ánimo. En esta entrada, retomo la primera de ellas.

La primera es la reflexión que hace sobre lo moderno. Escribe:

If that is the definition of modern (que se piensa es el crecimiento indefinido y la libertad), then we must know that its essential element does not consist in a particular time, but in a particular truth, lacking which a thing of the latest pattern and polish may in reality.

Para quien se ha acostumbrado, como yo, las sociedades de los países más ricos como “adelantadas en el tiempo” siguiendo un reflejo cultural largamente escuchado, la forma en que Tagore desplaza el problema del tiempo al del reconocimiento de una específica concepción de la verdad, me resulto ilumnadora.

El problema no es que unos hayan llegado al futuro antes que otros, el problema es que Occidente o los países del Norte, o los países dominantes, como se quiera, son los que definen lo qué es “adelante”. Para Tagore, es en el campo del dominio de la episteme, y no en el tiempo, donde las diferencias de las sociedades son puestas en juego. Para precisar aun más distinguiendo la ciencia del uso violento de la “verdad”, puntualiza:

But what is most unfortunate for us in Asia is the fact that the advent of the West into our continent has been accompanied not only by science, which is truth and therefore welcome, but by an impious use of truth for the violent purpose of self-seeking which converts it into a disruptive force.

La idea me ha hecho pensar mucho en la adopción de las Humanidades Digitales en un país como México. ¿Qué hay en ellas de la ciencia que es bienvenida y qué tanto junto con esta viene una verdad violenta y disruptiva?

El espacio necesario para apenas esbozar esta cuestión excede por mucho, la entrada de este blog. El texto de Tagore es quizás la punta de la madeja, cuya hebra hay que jalar cuidadosamente. Siempre, en todos los casos, uno debe inquirir por la episteme que se traslada con el uso de las tecnologías y lo que esta envuelve.

Para seguir con el tema de la tecnología y la verdad. Más que con el de Tagore. Recomiendo estos dos textos:

 

Knowledge Monopolies and Global Academic Publishing de Domenico Fiormonte y Ernesto Priego

The politics of code. How digital representations and languages shape culture.  Domenico Fiormonte, Desmond Schmidt, Paolo Monella, Paolo Sordi

 

La llegada de la filosofía del Renacimiento a América Latina

El último año he estado trabajando, junto con Javier Santamaría, en el proyecto de reunir los textos introductorios -introducciones, prólogos, preliminares- a las traducciones y los estudios sobre filosofía del Renacimiento en América Latina. El objetivo del proyecto es simple:  concentrar textos que están dispersos, en donde se declara o explica las motivaciones y las ideas detrás de los trabajos de traducción o de estudio del Renacimiento.

El origen del proyecto fue mi participación en el Coloquio Internacional El Renacimiento italiano desde América Latina organizado por el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM y la Villa I Tatti, de la Universidad de Harvard que se celebró en 2015 en Oaxaca.

Aunque falta aun por reunir algunos textos que ya hemos identificado y es probable que otros, que circulen o hayan circulado sólo en algunos países se nos escapen, el sitio que hemos preparado ofrece un panoramas general del interés por la filosofía del Renacimiento en el América Latina.

 

 

El destino y la lengua. Sobre Arrival y The story of your life

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No es frecuente que un humanista protagonice una película. En general cualquier película, pero en particular una película de ciencia ficción (hay quien vería ahi una contradicción). Los humanistas no suelen ser audaces o sexis, ni llegan a descubrir una nueva fórmula que cambiará al mundo. Son mas bien retraídos, estudiosos, solitarios, desalineados, al menos en la imaginación popular y por eso, normalmente pierden su lugar frente a los científicos y los antropólogos. De ahí la sorpresa de ver en The arrival (La llegada), una película de ciencia ficción dirigida por Denis Villeneuve y escrita por Eric Heisserer, una protagonista que es ni mas ni menos una lingüista  -una de las ramas más duras y más clásicas de las humanidades. ¿Qué puede hacer una estudiosa de la lengua ante el evento de la llegada de unas naves alienígenas? Básicamente redefinir el sentido del encuentro con los extraterrestres de un problema bélico -que suele ser la hipótesis más común- a un problema de comunicación entre culturas distintas, mediante la comprensión de la lengua y la escritura.

Me parece que desde el punto de vista conceptual, el gran mérito de la película consiste en centrar su núcleo dramático en eso, en la dificultad de traducir una lengua, y por ende un mensaje, una intención y una comprensión del tiempo y del universo, en ves de asumir sin más, que cualquier encuentro tiene necesariamente un sentido bélico. En ello hay una posición abiertamente crítica con tantas y tantas películas de extraterrestres, y también un cuestionamiento, al menos a partir de ciertos guiños, a la ciencia por concurrir frecuentemente con la aproximación militar, pero también por su tendencia a pensar que puede cambiar el destino.

La película está inspirada en un cuento de Ted Chiang The story of your life, con el que comparte los principios anecdóticos que conforman la trama, pero no la aproximación de fondo. A Chiang le interesa discutir la posibilidad de un pensamiento, y por lo tanto, de una lengua, que exprese el acuerdo entre el conocimiento del porvenir y una voluntad libre que elige seguir el camino previamente establecido. En este sentido, el problema del aprendizaje de la lengua y el encuentro con los extraterrestres -central en la película- es secundario con respecto a la dilema de tener conciencia del porvenir y renunciar a alterarlo que destacan en el cuento. Este discurre, pues, por los caminos de la especulación metafísica -como de hecho lo hacen la mayoría de los cuentos recogidos en The story of your life, y lo hace de una manera extraordinaria. Los de Chiang son cuentos eruditos -en un sentido muy de Borges- y a la vez extraordinariamente imaginativos.

En mi caso particular, The arrival me llevó a The story of your life. A mi juicio, ninguna desmerece porque ambas son un buen pretexto para repensar y pensar desde y con la filosofía, y la lengua además de lo imaginado -la llegada de naves alienígenas-, lo presente.

 

 

 

Querétaro, bibliotecas, filósofos y humanidades Digitales

Humanistas Digitales UAQEl jueves y viernes de la semana pasada impartí un curso de Humanidades Digitales en la Universidad Autónoma de Querétaro. Quiero relatar la experiencia porque fue diferente a la de otros cursos de HD que he dado en México. Son dos las razones principales: la primera es que los asistentes provenían de tres áreas: letras, filosofía y la personal de la Dirección General de Bibliotecas que eran jóvenes con formaciones diferentes -desde psicología a historia-, pero que colaboraban en la biblioteca. El hecho de encontrar bibliotecarios interesados en las HD en México no es tan común como uno esperaría y filósofos, bueno, son muy raros. Como explicación a esto, descubrí que el hecho de que el personal de la biblioteca tuviera una formación diferente a la de bibliotecnología -de psicología a historia- ayudó a que se acercaran a las HD con entusiasmo, y, en lo que se refiere a los filósofos, influye el hecho de que la UAQ tiene una aproximación práctica a la filosofía, sobre todo en una maestría de Filosofía aplicada. La segunda razón es su inmersión previa en el uso de herramientas y las ideas de colaboración y acceso abierto de las HD, que eran mayores a las del promedio, una inmersión que tenía por origen los intereses personales y cierto interés institucional, particularmente de la biblioteca, para que se formaran en ella.

Encontrar un grupo así, me entusiasmó mucho. Pues es el tipo de grupos en el que mejor pueden madurar las HD, no sólo porque un lugar privilegiado para hacerlo es la biblioteca, sino porque la confluencia de diversas formaciones disciplinares ayudan a generar proyectos digitales más ricos.

En lo personal, yo espero que el curso haya ayudado a incrementar el interés por las HD, y que en el futuro la colaboración entre los Humanistas Digitales de la UAQ, y el resto, se incremente, sobre todo en miras del DH2018 que tendrá lugar en México.