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Vincular al humanista con la tecnología

Voy a aprovechar que me pusieron a hablar en primer lugar para romper con el tono de la mesa antes de que mis dos acompañantes, Nicole y Enrique, le den el carácter que en realidad debe tener. Pero yo quiero aprovechar el espacio que significa venir aquí a celebrar a Juliana González no para hablarles del pasado, aunque lo haré de cierta forma, sino para hablarles del porvenir.

Quienes hacemos filosofía hoy, pero en general, quienes cultivamos las humanidades, estamos viviendo un periodo de profunda perturbación que deberá terminar por cambiar de manera radical el modo y la manera en que somos humanistas. Son varias las cosas que están ocurriendo. Por un lado, está el paulatino descrédito social al que han sido sometidas las humanidades y, en especial, la filosofía. Hoy domina una corriente de pensamiento que otorga poco valor al conocimiento humanista y que entiende que aquella fórmula por la cual las humanidades definían su saber como desinteresado, ha terminado por hacerlas poco interesantes.

A la par que esto ocurre, las humanidades, fundadas en la preservación del saber, han quedado atrapadas en formas y procedimiento académicos anacrónico que las han aislado dentro y fuera de la academia. Quiero pensar que es difícil para las humanidades (y para muchos  humanistas) darse cuenta que han dejado de ser el peldaño más alto de la escalera, la sabiduría de todas las sabidurías, y han preferido quedarse donde están, haciendo como si no pasara nada, añorando un pasado que siempre fue mejor.

Pero sobre todo, hay una revolución tecnológica en curso que esta alterando el corazón mismo de las humanidades –el texto- y que al hacerlo están exigiendo de los humanistas un actitud bien distinta para afrontar el reto que ese cambio significa, no sólo pensándolo sino entendiendo que con él es necesario modificar muchas prácticas. Voy a dedicar mi intervención a hablar de lo que ese cambio implica o debería implicar en la ética del humanista y la critica que encierra a las formas en que hoy se hace la filosofía. Para hacerlo voy a recurrir a una anécdota personal y después iré directo a lo que me preocupa.

Cuando yo estaba un poco más allá de la mitad de la carrera de filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras, había logrado evitar tomar clase con alguna de las vacas sagradas que entonces pastaban en sus aulas, y de las que conscientemente huía como de la peste. Pero Juliana estaba dando un curso sobre Freud que parecía ser muy diferente a cualquier otro curso que hubiera en el programa por el tema, que me interesaba especialmente, y por lo heterodoxo que –aunque hoy por supuesto no lo parezca en absoluto- en ese momento sí que lo era. Así que me armé de valor, respiré hondo, y el primer día me fui a colocar en la última fila del salón más grande que había en la Facultad y que por supuesto estaba a reventar de miembros de su séquito, admiradores, estudiantes entusiastas, colados y quien sabe quién más. Juliana comenzó a hablar con esa voz poderosa y dramática que le conocemos, con un cuaderno en la mano que traía prolijamente anotado, y me sentí transportado a un lugar donde el pasado clásico, el pensamiento de principios de siglo y el presente se fundían y cobraban un sentido que difícilmente me podía yo imaginar. Si, aquello fue amor a primera vista.

 

Comprendí entonces que había una cierta forma de enlazar el pasado y el presente. La antigüedad clásica y la reflexión psicoanalítica, que me hizo ver el pasado con otros ojos: no sólo como propiamente pasado, sino como un legado que siempre está puesto en juego en el presente.

A partir de entonces mi amor por ella no ha hecho más que florecer. Pero mentiría si dijera que lo nuestro ha estado libre de nubarrones y tormentas. No les referiré escenas de celos, gritos o reproches. Sólo les diré que un día, Juliana comenzó a interesarse por la bioética. La verdad es que a pesar de su entusiasmo y su elocuencia, a mi la bioética no me despertaba ninguna curiosidad. Yo estaba entonces más cercano a Ficino y Pico, y a la familia platónica, y no fui capaz de comprender entonces hacia dónde se movía Juliana y porqué constituía un desafío a ciertas normas comúnmente aceptadas de la filosofía. No estaba seguro siquiera de querer compartir ese desafío.

Tuvieron que pasar muchos años –yo diría que hasta casi el día de este homenaje-, y que yo me involucrara en las humanidades digitales, para que me diera cuenta que Juliana había de cierto modo abierto el paso al futuro. Si, Juliana, ese oscuro episodio de nuestro pasado puede darse ya por superado.

Pero ¿a que futuro abrió la puerta?

Me parece que al iniciar su trabajo de interés filosófico e institucional por la bioética, comenzó a hacer que la filosofía dialogara de manera horizontal con otras disciplinas, sin colocarse en una posición de autoridad sino de igualdad, lo que todos sabemos que no es fácil, ni para la filósofa en este caso, ni para los demás. Nos mostró que podía aprender –y de hecho debía aprender de esas otras disciplinas lo suficiente para poder conversar con ellas con algún sentido. Nos enseñó que en ese diálogo interdisciplinar es complejo, lleno de renuncias y aprendizajes, y de soberbias, humildades y un sin fin de vericuetos. Pero también que en él hay que participar con lo que somos y sabemos los filósofos: en particular el hacer pertinente, en la coyuntura más contemporánea, la herencia de nuestra formación clásica. El vincular, pues, el saber humanístico con las urgencias de nuestros tiempos. Hacer irrumpir, casi como una impertinencia, la meditación detenida y ponderada, que no mira unívocamente al presente o al futuro, sino que va y vuelve todo el tiempo. Pero también, abrió la puerta a entender que la filosofía no puede ser indiferente al acontecimiento tecnológico, por mucho que no cuente con las herramientas y el conocimiento pleno para comprender cómo operan esas tecnologías.

Hoy, esta puerta abierta por Juliana, no ha hecho sino confirmarse. Cada vez más, las humanidades tienen que adaptarse a un dialogo horizontal e igualitario con otras disciplinas, particularmente las técnicas que han sido puestas tradicionalmente como las antípodas de las humanidades todas. Pues nosotros, los humanistas, tan lejanos de ese fatigoso mundo del trabajo manual y de las técnicas, y ellos tan próximos a ellas, tenemos que aprender a convivir y compartir un espacio que nos es ajeno a ambos.

Mencionaba al principio la existencia de una revolución tecnológica que está tocando el corazón de las humanidades: el texto. Es una revolución que comenzó de manera silenciosa hace cerca de ochenta años cuando en 1940 el padre Roberto Busa, un sacerdote jesuita –obviamente un medievalista- se propuso utilizar una computadora IBM –de las que ocupaban varias habitaciones y funcionaban con tarjetas- para procesar toda la obra de Santo Tomas de Aquino y generar de manera automática las concordancias de su obra. Es decir, utilizo una computadora para hacer un estudio filológico de la obra de un filósofo medieval. Así o mas paradójico.

Por la misma época, Vannevar Bush, un ingeniero que participó en el desarrollo de la bomba atómica, describió en un artículo el Memex. Un dispositivo electrónico, imaginario entonces, para el archivo y la lectura de textos. La incorporación de pantallas a las computadoras en los años sesentas, y la aparición del proyecto Gutemberg de Michael Hart en 1971, pionero en la digitalización de textos, comenzaron a darle cuerpo a aquella fantasía ideada por Bush. Ambos trabajos apuntaban a transformar el texto para poder obtener de él algo que, por otros medios, resultaba mucho más difícil, si no es que imposible. Lo que hoy vivimos es solo la gran consecuencia de estas ideas pioneras que comenzaron a utilizar o idearon el uso de metodologías e instrumentos computacionales en las humanidades.

Eso son hoy, en buena medida las humanidades digitales. La aplicación de una amplia gama de métodos e instrumentos computacionales para estudiar los temas y los problemas de las humanidades. Por supuesto, hay un debate abierto sobre qué son las humanidades digitales. Se discute si trata de un campo o de muchos, de una mera incorporación de instrumentos o de la transformación de los métodos utilizados en las humanidades. Y se les cuestiona muchas cosas, de si ofrecen realmente un conocimiento diferente al de las humanidades no digitales, o si son la versión neoliberal de las humanidades.

En el corazón de esos debates está la gestación de un nuevo perfil del humanista. De cómo vamos a hacer en el futuro. Porque pase lo que pase, no seremos iguales a como somos. Simplemente, ya no producimos, sino texto digital.

Pero veamos a qué me refiero. El primer aspecto, que ya estaba presente en ese giro hacia la bioética de Juliana que ya hemos examinado, es la vinculación del humanista con la tecnología. Sólo que aquí esa vinculación es todavía más próxima al punto de que quizás, no muy lejos en el futuro, los propios humanistas desarrollen tecnología. Un cambio de papeles, un giro. Eso implica que hay un amplio espectro de nuevos conocimientos que hoy no integran al humanista, pero que poco a poco lo irán integrando. Esta integración no está exenta de ciertos compromisos del humanista, en primer lugar con el conocimiento abierto y accesible. La digitalización ha puesto en crisis los monopolios del saber que son los grandes corporativos de revistas académicas y los sistemas de indexación, que ejercen un control efectivo sobre el acceso al conocimiento. Sobre todo en países como el nuestro que han apostado desde hace mucho por el conocimiento abierto, este compromiso es fundamental.

Junto con él está necesariamente el compromiso con el trabajo colaborativo. El trabajo del humanista digital no puede ser aislado ni absolutamente personal pues necesariamente es resultado de un trabajo amplio de colaboración con especialistas de otras disciplinas y otras áreas para hacer posible cualquier proyecto. Esto es algo inusualmente nuevo para una idea decimonónica del humanista que produce grandes obras a partir de su solo ingenio, y que desde la soledad de su despacho revoluciona el mundo. De nuevo lo que ya no había enseñado Juliana: que el humanista tiene que dialogar de igual con otras disciplinas y más allá, que tiene que aprender a construir en conjunto. Vivimos un momento que se parece en parte al gran momento de la enciclopedia, ese increíble artefacto de la cultura humanística que urdía de forma extraordinaria el trabajo individual de egos superlativos, en un proyecto común y colaborativo, que en realidad, no era de ninguno de ellos.

Para terminar, que hay una última responsabilidad: la de transmitir y conservar el legado cultural y las lenguas. Estamos en un momento que es un parteaguas como el de Gutenberg. Hay cosas que pueden perderse para siempre si no transitan al mundo digital, como antes lo hicieron al papel. Entre ellas no sólo están los textos, las imágenes, los sonidos, los videos. Están las lenguas. En las tecnologías digitales, también hay una extraordinaria concentración de poder en una zona del mundo y en un idioma predominante.

Juliana: yo quiero celebrarte, celebrar todas tu décadas pensando en lo que vendrá. Pues uno de tus legados más valiosos ha sido siempre el de abrir horizontes y el de invitarnos a  asomarnos a su abismo, con un fuerte compromiso moral.

Texto escrito para el Homenaje a Juliana González Valenzuela 10 octubre de 2016

Para el homenaje, también hicimos una Ráfaga de Pensamiento

El papiro del César. Un nuevo Astérix

Asterix el Papiro Una nota muy breve. Encontré la última entrega de Astérix un domingo en una librería hace ya dos semanas. Por supuesto, lo leí de inmediato. Me sigue causando mucha emoción que Astérix y Obélix tengan una nueva aventura, aunque estas sean firmadas por Ferri y Conrad.

El Papiro del César es mejor y más divertido que Asterix y los pictos, pues no sigue los pasos de una trama tomada de algún episodio anterior. El papiro es más bien una mezcla de escenas y ambientes tomados de aventuras previas, lo mismo de la Vuelta a la Galia, La cisaña y la hoz de Oro, pero organizadas al rededor deun hecho detonador original: el robo de un capítulo de la Guerra de las Galias de Julio César, que había sido suprimido por el editor -por que no dejaba muy bien parado César- y que va a dar, por supuesto, a la Galia.

La idea es ingeniosa y el episodio la sigue con una ironía que casi hace recordar a Goscinny, salvo por el hecho de que el desarrollo narrativo es a veces precipitado y las ilustraciones barrocos, lo que disminuye el efecto de una buena idea. El resultado final es esperanzador. A lo mejor, en un futuro próximo, los nuevos autores se siente con la suficiente confianza para darle a Astérix, una vida llena de fabulosas aventuras.

 

Sueños y melancolía

Las últimas décadas del siglo XVI y las primeras décadas del XVII vieron aparecer en la Gran Bretaña ensayos sobre los sueños. Y conviene subrayarlo: no son manuales de interpretación, como los de Artemidoro o Cardano, tampoco son tratados como el de Sinesio que exploran la naturaleza de los sueño. Son ensayos en todas la extensión de la palabra: intentos, aproximaciones de poner por escrito lo que se piensa sobre el sueño. Uno de ellos es Terrors of the night de Thomas Nashe (1567-1601) y otro, proveniente de una de las plumas más reconocidas en lengua inglesa, Thomas Browne (1605-1682), que conocido como On dreams.Thomas Nashe

Ambos son ensayos satíricos, y ambos toman a broma el esfuerzo de interpretar los sueños. No es una descalificación directa y a toda regla, es simplemente una observación burlona de aquello absurdo que hacen los demás. Reírse de los que interpretan sus sueños (y ni siquiera tienen grandes sueños como Nabucodonosor) no significa, sin embargo, que estos textos dejen de trasmitir una idea sobre los sueños: lo que sus contemporáneos, y quizás ellos mismos pensaban de ellos.

A continuación los conceptos sobre los sueños que me parecen más sobresalientes de estos ensayos.

El primero, presente en Nashe, es la naturaleza terrorífica de los sueños. En los textos anteriores sobre los fenómenos oníricos, los sueños no son vistos con algo que espantara. Causaban inquietud, quizás, zozobra, a lo mejor, pero no terror. Este esta es una idea novedosa sobre los sueños, que el autor pone en relación directa con los pecados.

The Night is the Diuells Blacke booke, wherein hee recordeth all our transgressions.

La sátira de Nashe, que no es necesariamente coherente y sistemática, hace de los soñadores pecadores irredentos que se dejan aterrorizar por el demonio en las noches. Pero la causa de los sueños, de estos sueños aterrorizadores, tiene que ver con los espíritus, y particularmente con los espíritus que él asocia con la melancolía.

None of these spirits of the ayre or the fire haue so much predominance in the night as the spirits of the earth and the water; for they feeding on foggie-braind melancholly, engender thereof many vncouth terrible monsters.

La melancolía es un nuevo ingrediente en las consideraciones sobre los sueños, si lo confrontamos con otros textos clásicos que coinciden en señalar las preocupaciones diurnas, los estados anímicos y los deseos, como causa de los sueños. Pero esta preponderancia de la melancolía como su causa debe hacernos reparar en que se está produciendo una resignificación de la vida onírica, de la mano por supuesto, de una reconceptualización de la vida interior y de lo que en ella ocurre.

AAK3E8 Sir Thomas Browne 1605 1682 English doctor and essayist From the book Religio Medici by Sir Thomas Browne published 1881
Sir Thomas Browne 1605 1682 English doctor and essayist

Browne coincide en el carácter melancólico de los sueños. Como Nashe, distingue la vida diurna -llena de verdades- con el carácter engañoso de los sueños. Por eso

having passed the day in sober labours and rational enquiries of truth, we are fain to betake ourselves unto such a state of being, wherein the soberest heads have acted all the monstrosities of melancholy, and which unto open eyes are no better than folly and madness

El contraste entre un día racional y sobrio, con una noche de melancolía y locura marca en uno y otro autor la naturaleza de los sueños. Es probable que ello refleje la tendencia, presente también en Descartes, de establecer una distinción entre aquello que soñamos (oscuro, falso, impreciso, erróneo), y nuestras sensaciones y pensamientos en el día. Como si solo al día y a la vigilia le correspondiera la verdad y la claridad.

En la primera meditación de las Meditaciones metafísicas, René Descartes recurre justamente al sueño como el ejemplo del engaño del que no podemos decir que nos está engañando.

Con todo, debo considerar aquí que soy hombre y, por consiguiente, que tengo costumbre de dormir y de representarme en sueños las mismas cosas, y a veces cosas menos verosímiles, que esos insensatos cuando están despiertos. ¡Cuántas veces no me habrá ocurrido soñar, por la noche, que estaba aquí mismo, vestido, junto al fuego, estando en realidad desnudo y en la cama! En este momento, estoy seguro de que yo miro este papel con los ojos de la vigilia, de que esta cabeza que muevo no está soñolienta, de que alargo esta mano y la siento de propósito y con plena conciencia: lo que acaece en sueños no me resulta tan claro y distinto como todo esto. Pero, pensándolo mejor, recuerdo haber sido engañado, mientras dormía, por ilusiones semejantes. Y fijándome en este pensamiento, veo de un modo tan manifiesto que no hay indicios concluyentes ni señales que basten a distinguir con claridad el sueño de la vigilia, que acabo atónito, y mi estupor es tal que casi puede persuadirme de que estoy durmiendo.

El sueño representa aquí el modelo de la duda, el modelo último de la confusión. Y en esa medida, es lo opuesto al conocimiento y a la certeza. De modo que es interesante ver cómo el sueño pasa, de ser un acceso a la verdad y al futuro, a ser un modelo de engaño y de falsificación. Un cambio radical en lo que a la compresión del sueño se refiere.

Pero es curioso que este desplazamiento del sueño del campo del saber al del engaño, y ojo, no al de la ignorancia, no al lugar del no saber, sino en al de la falsificación, al del sofista, vaya acompañado de elementos asociados que le permiten comprender de cierta manera este tránsito.

CaprichoUno, como ya hemos visto, es la melancolía. Contemporánea a los dos textos de los que nos ocupamos, está la Anatomía de la Melancolía de Robert Burton.  En la cual se define la melancolía como:

Melancholy, the subject of our present discourse, is either in disposition or in habit. In disposition, is that transitory Melancholy which goes and comes upon every small occasion of sorrow, need, sickness, trouble, fear, grief, passion, or perturbation of the mind, any manner of care, discontent, or thought, which causes anguish, dulness, heaviness and vexation of spirit, any ways opposite to pleasure, mirth, joy, delight, causing forwardness in us, or a dislike. In which equivocal and improper sense, we call him melancholy, that is dull, sad, sour, lumpish, ill-disposed, solitary, any way moved, or displeased. And from these melancholy dispositions no man living is free, no Stoick, none so wise, none so happy, none so patient, so generous, so godly, so divine, that can vindicate himself; so well-composed, but more or less, some time or other, he feels the smart of it. Melancholy in this sense is the character of Mortality… This Melancholy of which we are to treat, is a habit, a serious ailment, a settled humour, as Aurelianus and others call it, not errant, but fixed: and as it was long increasing, so, now being (pleasant or painful) grown to a habit, it will hardly be removed.

Los sueños son pues producto de una perturbación de la mente. Un descontento, una preocupación, una angustia del espíritu. El sofista, el engañador, que está al pie de los sueños es nuestra mente. Es a través de ella -volviendo aquí a lo que Nashe dice del sueño- que se revelan nuestros pecados, lo que se le oculta al día, con lo que engañamos a los demás pero que no podemos ocultarnos a nosotros mismo.

Browne, sin embargo, sugiere que si bien los sueños son falaces respecto de los hechos externos, no necesariamente lo son respecto a lo que somos nosotros mismo. Y pone algunos ejemplos: Lutero, Alejandro y Demóstenes, quienes actúan en el sueño como en el día.

However dreams may be fallacious concerning outward events, yet may they be truly significant at home; and whereby we may more sensibly understand ourselves. Men act in sleep with some conformity unto their awaked senses; and consolations or discouragements may be drawn from dreams which intimately tell us ourselves. Luther was not like to fear a spirit in the night, when such an apparition would not terrify him in the day.

Alexander would hardly have run away in the sharpest combats of sleep, nor Demosthenes have stood stoutly to it, who was scarce able to do it in his prepared senses. Persons of radical integrity will not easily be perverted in their dreams, nor noble minds do pitiful things in sleep. Crassus would have hardly been bountiful in a dream, whose fist was so close awake.

No puede negarse que en estos textos se perfila una visión del sueño completamente distinta a la que dominaba hasta el Renacimiento. Un cambio de visión que se relaciona con un cambio radical en las consideraciones a cerca de la verdad  y del modo en que el hombre accede a ellas. Y es curioso que sea justo, en este giro , que lo sueños además de sueños, sean más bien pesadillas.

Historia de la Filosofía IV

Horario: Miércoles de 18:00 a 20:00

 

Presentación

Este curso aspira a ser una introducción al estudio de la Historia de la filosofía del Renacimiento. No será, por ello, una exposición de los principales pensadores y sus doctrinas o un compendio de las ideas renacentistas, por más reducido o sintetizado que éste pudiera ser. En su lugar, el planteamiento de este curso es hacer que el estudiante ejecute las competencias necesarias para el estudio de la historia del pensamiento renacentista, que concretamente se refieren al conocimiento y uso de las técnicas de estudio bibliográfico, paleográfico, lingüístico, filológico y filosófico, en relación con un texto filosófico específico.

Psique y CupidoLo que se busca en el curso es que el estudiante ejecute esas técnicas básicas, comprenda su importancia y peso en el proceso de estudio de la filosofía del Renacimiento, para que, a través de ellas penetre de manera más profunda a la comprensión del pensamiento renacentista y el modo en que se estudia, y le permita discutir a profundidad temas básicos de dicho pensamiento.

Este semestre el tema a explorar será la concepción del amor presente en algunos autores representativos de la época.

 

 

 

 

Programa

HistoriaIV

 

Calendario de trabajos

 

Guía para presentar actividades en Google Docs

Tutorial y especificaciones Google Docs

 

Textos elegibles para trabajar durante el curso Elegir 2

 

  • Discurso sobre la dignidad del hombre de Pico della Mirandola
  • Sobre el Amor de Marsilio Ficino
  • El prícipe Maquiavelo
  • La ciudad del sol de Campanella 
  • La filosofía oculta o la Magia de Enrique Cornelio Agrippa

 

 

Hugo Hiriart y Fragmentos del diario de un filósofo

En la semana fui a un examen de doctorado de una querida amiga mía. Entre los asistentes se encontraba Hugo Hiriart, uno de los escritores mexicanos que más admiro por su ingenio y capacidad creativa. Formado como filósofo, pero sobre todo literato y dramaturgo, Hugo Hiriart nos ha regalado ensayos, novelas obras de teatro y tratados filosóficos que no tienen desperdicio.

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Con el recuerdo de haberlo visto en el examen, decidí buscar algo suyo para leerlo y hacer una Ráfaga de Pensamiento. Me encontré con este fragmento del diario de un filósofo, que bien podría haber mi diario, dado mi interes por Ficino y por Pico, pero que en todo caso refleja muy bien una impresión de ser filósofo en México: vivir en un mundo que se toca, apenas, con el de la calle.

Los dejo con él.

 

Hugo Hiriart. Fragmentos del diario de un filósofo.

“El hombre, definió el neoplatónico renacentista Marsilio Ficino, es alma racional que participa de la inteligencia de Dios, pero que se sirve de un cuerpo.” Así, frente a mi, al mando de un carro semejante en la forma al de helados, pero cuyo fondo eran hotogs, estaba una criatura de estas capaces de participar del intellectus divinus. Esta entidad gemía extrañamente mientras hundía la cuchara en el pote de mostaza y la desparramaba sobre la salchicha. Percibí inmediatamente que entre suspiros miraba con atención algo situado detrás de mí (a mi dorso), así que, mordisqueado el hotdog que acababa de perfeccionarme el suspirante con unos chiles, me volví en intento de capturar el objeto de sus quejas: podría ser una de cuatro sustancias (en el sentido aristotélico del término): un perro resultante de apareamientos azarosos y careciente de señor, un camión recolector de basura, un individuo parecido a Kant cuando ya lo había atacado la idiocia o una criatura análoga a un macetón que ostentaba los atributos desbocados de la llamada Venus de Willendorf. A fin de resolver la cuestión dispuse de la astucia pragmática de seguir la como pista la mirada de ese “centro del universo” del que hablara Pico della Mirandola en su inmortal Oratio de homninis dignitate, y pude verificar que el objeto de su visión era la mujer cuya índole antropométrica se relacionaba impúdicamente con lo esférico –aunque, en verdad, se quedaba muy lejos de la suprema perfección de ese maravilloso que es tangente al plano sólo en un punto-. Ella era la causa (en sentido lato) de sus gemidos. Mire aquello que podíamos determinar metafóricamente como pelota y me dije a los oídos del alma (dianoia): “así que era eso, la lujuria, lo que hace presa de este desdichado arrastrándolo a la bestialidad. Recordé que tártaro (o hades, voz griega para nuestro infierno) parece provenir de una palabra que significa perturbar; y, en efecto,  el homo sapiens aquél era el viviente cuadro clínico del perturbado rodando por la pendiente de su fisiología, regodeándose en su facultad de procreación (potentia generations), aplastado en el alma inferior (anima secunda). En esa mediación me hallaba, cuando la masa de materia –tendida ella misma entre el ángel y el animal- realizó un movimiento de torsión, volvió la cabeza, prendió al expendedor de alimentos y con toda su boca generable y corruptible, sonrió. El abismo llama al abismo –por medio de insinuaciones y caricias-. La perturbación del infeliz creció hasta el paroxismo: su enajenación era tal que no acertaba a condimentar el segundo hotdog que mi golosinear exigía. La voluntad de la especia, desde sus pantanos remisos a la inteligencia, pugnaba por expresarse traduciéndose (por decirlo así) en actos aún más intencionados y distinguibles. El desenlace de este nudo dramático hay que atribuirlo al deus ex machina que significó la patencia de un taxi: la pródiga dama lo abordó toda ella (que ya es decir) hecha un nudo de dificultades y resoplidos, no sin antes practicar otra irresponsable torsión acompañada de sonrisa. La carne es triste: el esclavo de las pasiones exhaló bufidos melancólico y lastimeros, hizo caer una lluvia desproporcionada de cebolla sobre el pan caliente y, entre el infinito pasado e infinito porvenir, me preguntó (cómplice, intersubjetivamente) “¿La vio, la vio?, y todavía alzó la cara para estar en posibilidad de memorar cómo se alejó aquella sonriente res extensa. “La desesperación, recordé que dice Hegel, es la última manifestación de la soberbia.” Tranquilizado por el aforismo acabé de engullir mi manjar.

Tomado de Hugo Hiriart. Disertación sobre las telarañas. Martin Casillas editores, México 1980

 

Problemas de historia de la filosofía 2016-2

Este semestre volveré a impartir Problemas de Historia de la Filosofía. Esta vez, sin embargo, daré un giro a lo que he venido trabajando. El planteamiento de este curso es abordar la tradición de reflexión sobre los sueños, y por supuesto, los sueños mismos. A continuación una breve descripción del curso.

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Los sueños han sido, desde la antigüedad, uno de los temas recurrentes de reflexión filosófica. Desde los textos fundacionales de Aristóteles, Artemidoro y Sinesio, sobre la naturaleza de los sueños y su interpretación, hasta las reflexiones más resientes sobre el sueño, lo mismo en la esfera del psicoanálisis como, en general de la cultura, la historia de los sueños y la historia de la filosofía, han recorrido un camino paralelo. El presente curso busca introducir al alumno en una posible historia de los sueños, mediante el examen de las teorías filosóficas sobre los sueños, así como el examen concreto de los sueños documentados en la época. Se busca un diálogo entre la reflexión y la visión onírica, para que el estudiante sea capaz de analizar los dos aspectos del problema de la reflexión sobre los sueños: su carácter teórico y la forma en que permea o no, la experiencia onírica.

El curso está planteado en dos semestres y tiene una clara orientación a la investigación. Pues lo alumnos deberán llevar a cabo un proyecto de investigación, documentación y análisis de sueños. Este primer semestre, el curso contempla de la antigüedad al renacimiento.

Programa Problemas de Historia

Calendario de actividades

Lecturas

 

Thomas Nashe. The terrors of the night or, A discourse of apparitions.

Thomas Hill. The moste pleasuante arte of the interpretacion of dreames whereunto is annexed sundry problems.

Freud, Sigmund, La interpretación de los sueños. Madrid: Alianza, 2011

G. Jung . Dreams. Nueva Jersey: Princeton University Press, 2010

 

Rubrica de trabajos

 

  1. Presentar un análisis de los los sueños presentado en el blog https://narcosismagica.wordpress.com

Instrucciones:

El alumno debe presentar un breve análisis de los sueños coleccionados en el blog. Para elaborar esta actividad debe tomarse en cuenta que

  • El análisis debe identificar alguna característica común relevante entre los sueños analizados.
  • Del análisis análisis debe desprenderse una clasificación de los sueños, que debe traducirse en dos categorías para agruparlos.
  • Deberá considerar, para su análisis el apoyo de al menos dos fuentes de consultad y debe presentarse de manera estandarizada siguiendo el APA
  • La extensión máxima del resumen es de 4 cuartillas; 1500 palabras aproximadamente.

 

Criterios de evaluación

Rubrica 1 Integra de manera independiente el análisis Requiere ayuda para integrar el análisis Tiene dificultades para integrar el análisis
Identificación de ideas y argumentos principales Identifica de manera a adecuada los elementos de análisis. Hay carencias menores en la identificación. Hay carencias u omisiones importantes en la identificación.
Claridad en la exposición. Presenta de manera clara su postura. Se apoya en fuentes. Hay carencias u omisiones menores en la presentación. Se apoya parcialmente en fuentes. Hay carencias importantes en la presentación. No se apoya en fuentes.
Presentación escrita Ortografía y redacción adecuadas. Se adecua a la extensión. Hay carencias menores en la presentación escrita. Hay carencias importantes. No se adecua a la extensión

 

  1. preparar un ensayo sobre uno de los textos propuestos para la clase

Leer uno de los textos elegidos para la clase. Preparar un ensayo de máximo 10 cuartillas. Además del libro debe haber bibliografía de un libro más y dos artículos.

Instrucciones:

El alumno leerá uno de los textos elegidos para la clase y entregará un ensayo sobre el mismo. El ensayo tiene un formato libro, pero en él se deberá mostrar con claridad qué elementos del libro leído son dignos de reflexión, en qué sentido.

  • El texto deberá analizar el libro elegido.
  • Debe estar elaborado de manera clara. Sin faltas de ortografía y su extensión debe ser de máximo 5 cuartillas.
  • Se debe incluir la bibliografía secundaria que apoye el análisis, y debe presentarse de manera estandarizada siguiendo un formato APA.

 

Criterios de evaluación

Rubrica 2 Integra de manera independiente el ensayo Requiere ayuda para integrar el ensayo Tiene dificultades para integrar el ensayo
Presentación del ensayo Se presenta de manera clara y concisa. Hay carencias menores en la argumentación. Hay carencias importantes en la argumentación. No hay un tema bien definido.
Presentación escrita Redacción, ortografía y exposición adecuada. Tiene algunos problemas menores de redacción, exposición u ortografía. Son numerosos los problemas de redacción, exposición u ortografía.
Presentación de bibliografía Es suficiente adecuada y pertinente. No es suficiente. No es la más pertinente. No es pertinente. Carece de bibliografía.

 

 

III. Identificar un libro sobre los sueños escrito en español entre el siglo XVII y el siglo XX, y hacer una presentación del mismo

Instrucciones:

El alumno debe Identificar un libro sobre los sueños escrito en español entre el siglo XVII y el siglo XX, y hacer una presentación del mismo:

1.- El texto es adecuado cuando el tema central sean los sueños, sea un diario de sueños, un estudio sobre los sueños o una interpretación de los sueños.

2.- La presentación escrita es adecuada cuando:

  1. a)      No contiene faltas de ortografía o de redacción.
  2. b)      La exposición es coherente y clara.
  3. c)      Se ajusta a la extensión solicitada para el texto

 

Criterios de evaluación

Rubrica 3 Integra de manera independiente la presentación Requiere ayuda para integrar la presentación Tiene dificultades para integrar la presentación
Elección del texto   La obra escogida es adecuada en su totalidad. La obra elegida es solo parcialmente adecuada. La obra elegida no es adecuada.
Presentación escrita Redacción, ortografía y exposición adecuada. Tiene algunos problemas menores de redacción, exposición u ortografía. Son numerosos los problemas de redacción, exposición u ortografía.

 

  1. Elegir y presentar 4 sueños modernos o contemporáneos

Instrucciones:

De acuerdo con lo discutido en clase el alumno deberá e investigar y elegir cuatro sueños modernos o contemporáneos para integrar el blog de la clase. Los sueños deben haber sido referidos por alguien en la realidad o en la ficción, de modo que se debe establecer con claridad la fuente, e ir acompañados de un análisis mínimo del sueño y las categorías en que se inscribe.

Criterios de evaluación

Rubrica 4 Integra de manera independiente los sueños Requiere ayuda para integrar los sueños Tiene dificultades para integrar los sueños
Elección de los sueños El sueño es pertinente. Hay carencias en la elección del sueño.   El sueño no es pertinente. No corresponde a la época, no es un sueño…
Presentación escrita Redacción, ortografía y exposición adecuada. Tiene algunos problemas menores de redacción, exposición u ortografía. Son numerosos los problemas de redacción, exposición u ortografía.
Uso de referentes y citas Son suficientes adecuadas y claras. No son suficientes o  no son las más adecuadas. Son muy pocas, carece de bibliografía.

 

Análisis de la controversia novohispana sobre el cometa de 1680–1681

Análisis de la controversia novohispana sobre el cometa de 16801681

Una aproximación histórica desde el campo científico

Héctor Rafael Aparicio Sedano

Ernesto Priani Saisó

A finales de 1680, los habitantes de la Nueva España contemplaron el paso de un cometa que pudo ser visto desde diciembre hasta principios de febrero del siguiente año. La travesía de este prodigio fue ocasión de nuevos estudios, pugnas y controversias entre la gente que tenía por oficio la astronomía y la astrología, para quienes la observación de las estrellas era una práctica que iba más allá del mero entretenimiento.

El texto digital y la disyuntiva de las humanidades digitales

El texto digital y la disyuntiva de las humanidades digitales

A partir del hecho de que las humanidades se estudian dentro de una ecología mixta entre lo impreso y lo digital, y en donde este último está tendiendo a ser predominante, el artículo se pregunta qué tanto el cambio de ámbito conduce a las humanidades hacia el umbral de un nuevo paradigma, o si los conceptos, métodos e ideas que han constituido tradicionalmente a las humanidades continúan vigentes aún en este nuevo entorno. Para responder a esta pregunta, el artículo se propone abordar el tema del texto y sus posibles variaciones prácticas y teóricas a partir de su digitalización. El texto ocupa un lugar predominante dentro de las humanidades porque es, al mismo tiempo, objeto primario de estudio, producción de conocimiento y diseminación. El artículo sostiene que aun cuando la digitalización nos obliga a redefinir nuestra noción de ‘texto’ porque se ha modificado su naturaleza y se ha abierto una intensa discusión sobre lo que este es, no se ha roto ni teórica ni prácticamente con el paradigma de lo impreso. Las teorías sobre el texto digital desarrolladas por Dino Buzzetti, Manfred Thaller, Jerom McGann y Paul Caton, así como la concepción misma de la codificación SGML/XML/TEI, que serán objeto de análisis de este artículo, preservan residuos de la concepción tradicional sobre el texto, que evidencian cuán poco las humanidades se han desprendido de nociones provenientes de la tecnología de lo impreso.

From Fragment to Hypertext: Adding Layers of Reading

From Fragment to Hypertext: Adding Layers of Reading

Ernesto Priani and Ana María Guzman Olmos

Abstract: In this paper we will suggest that a hypertextual representation of the text allows us to show different temporal layers of reading and add new ones. We use the notion “layers of reading” as a metaphor to explain how, historically, each reading of a text creates a new layer, an independent “stratum of meaning”that is superimposed to a previous reading. The metaphor comes from geology, of course, but it is also found in software. When we first thought about “layers”, we had in mind a Photoshop tool called layer that lets you draw over a figure you made before, without changing it. The way in which this tool works is by organizing your picture in levels, so you can see the entire figure, while you are working only in one part (or layer) of it, and it encapsulates the other parts. At the end, your picture is the conjunction of the layers you have opened and drawn, but in the middle of the drawing process you can choose to work with some layers instead of others, and, of course, open a new layer to draw in it.

Una mirada al libro electrónico

Isabel Galina y Ernesto Priani

El libro electrónico llegó para quedarse —hoy incluso el diccionario de la Academia Española lo acoge en su seno—, pero aún no queda claro qué lugar ocupará. En esta, la primera entrega de un trabajo de reflexión histórica, cultural y tecnológica sobre la naturaleza del e-book, dos destacados “humanistas digitales” emprenden la nada sencilla empresa de comprender qué está en juego con la irrupción de este nuevo avatar de la cultura escrita.

Los derechos de autor en lo libros electrónicos

Isabel Galina y Ernesto Priani

Presentamos aquí la tercera entrega de un trabajo de reflexión histórica, cultural y tecnológica sobre la naturaleza del e-book; en esta ocasión, nuestros destacados “humanistas digitales” se proponen revisar los muchos desafíos jurídicos que imponen las peculiaridades de estos documentos inmateriales.